El viraje laicista de los Länder

En Alemania parece estallar una oleada de laicismo incesante: desde las escuelas a los lugares públicos, en un número cada vez mayor de Länder está prohibido exponer símbolos religiosos, las decisiones de los gobiernos de los Länder están provocando manifestaciones públicas de protesta que parecen poder extenderse a toda Alemania.

Se está desencadenando una gran polémica en Alemania entorno al viraje laicista de seis Länder, que parece destinado a extenderse dentro de poco a otras administraciones también. Cristianos protestantes (42%) y católicos (33%) son las comunidades religiosas más numerosas de Alemania, seguidas por pequeñas minorías como la musulmana (2%) y la ortodoxa (1%). Para no turbar la convivencia entre comunidades religiosas y para garantizar la libertad de los ateos, que constituyen el 20% de la población, seis Länder de los dieciséis existentes se han adecuado al modelo laicista francés, que prevé la eliminación de símbolos religiosos en las escuelas y en los edificios públicos, aunque con algunas variantes importantes. Según una sentencia de la Corte Constitucional, el Bundesverfassungsgericht, cada Länder es en efecto libre de aplicar sus propias normas en materia de expresión religiosa en los lugares públicos: por esto Baviera, Baden-Wurttemberg y Renania-Westfalia han prohibido todos los símbolos, con excepción de aquellos cristianos; el Land de Berlín ha prohibido tanto símbolos cristianos como aquellos que representen otras creencias religiosas, mientras que en el Land de Assia se permiten los símbolos de cualquier fe religiosa. La polémica ha estallado y ha crecido exponencialmente en el Land del Schleswig-Holstein, ubicado en la parte más al norte de Alemania muy cerca de la frontera con Dinamarca. En el Schleswig-Holstein, la mayoría de la población es protestante y la comunidad musulmana representa una escasa minoría. El caso que ha generado mayor polémica y la consiguiente propuesta de prohibir los símbolos religiosos en los lugares públicos implica a una profesora musulmana de origen turco, forzada a dejar su puesto de trabajo en consecuencia de las protestas de los padres de los alumnos porque lleva en clase el velo coránico. El gesto ha provocado la indignación de las asociaciones musulmanas alemanas en todos los Länder y la solicitud al Gobierno del Land de tomar medidas para salvaguardar los derechos de la profesora.

El debate parlamentario ha evidenciado inmediatamente las fracturas internas en el Gobierno formado por una gran coalición entre CDU (cristiano democráticos) y SPD (socialdemócratas). El presidente del Gobierno del Land, Peter Harry Carstensen, cristiano democrático y de religión evangélica, deseaba excluir de una posible prohibición todos los símbolos cristianos, pero por voluntad de sus aliados socialdemócratas, decididos a mantener la plena libertad de todos los símbolos religiosos, se ha visto obligado a prohibir en los lugares públicos cualquier símbolo religioso. La decisión tendrá que ser aprobada por el Parlamento regional que indudablemente tendrá en cuenta las indicaciones procedentes de los electores, que han manifestad en las calles conducidos por el presidente de la asociación de los profesores del Land, Josef Kraus, denunciando la posibilidad de una inaceptable ruptura con la tradición que se confirmaría con una decisión favorable del Parlamento. La cuestión no se ha reducido exclusivamente a lo local, en toda Alemania se ha abierto la discusión, transformada luego en polémica, sobre cómo afrontar la cuestión.

Los comentarios más duros han llegado por parte del cardenal de Munich Friedrich Wetter, que ha predicado a los parlamentarios de Schleswig-Holsten, recordándoles respetar las tradiciones de la mayoría de los alemanes, mayoría que no puede ser privada de sus derechos y de sus tradiciones por el respeto a los derechos de las minorías. Al mismo tiempo, Wetter ha declarado que en Munich una prohibición de este tipo sería inconcebible y podría llevar a un notable enfriamiento entre las autoridades del Land y los representantes de las iglesias cristianas. También a nivel nacional la polémica ha estallado y la toma de posición de Hermann Grohe, delegado CDU en el Bundestag elegido por el Land septentrional, ha sido dura: para el diputado comparar la cruz con el velo coránico es insensato, ya que el velo define una imagen de la mujer que contradice los principios de igualdad y equidad de género expresados en la Constitución alemana. También el Bild-Zeitung, cotidiano alemán de mayor circulación, ha declarado que han sido el miedo, la falsa tolerancia o la presurosa obsesión integracionista a empujar al Gobernador del Schleswig-Holstein a promulgar la medida, invitando al mismo Carstensen a cerrar la discusión retirando la propuesta.

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