El vestuario musulmán se renueva en Indonesia

Aburrida de llevar los mismos diseños de ropa que sus bisabuelas, una joven generación de creadoras indonesias se ha atrevido a adaptar las nuevas tendencias occidentales a los requisitos del islam.

Fruto de esta iniciativa se ha celebrado el Festival Nacional de Hiyab, organizado durante este mes en la localidad javanesa de Bandung, con el objetivo de "encontrar creatividad en el mundo de la moda" acorde a las seguidoras del profeta Mahoma.

Una de las organizadoras del evento, Sheena Krishnawati, explicó a Efe que su propósito es ocupar el hueco que han dejado descuidado las marcas de Europa y Estados Unidos en el mercado islámico y que tampoco satisfacen los diseños tradicionales musulmanes.

"Estoy orgullosa de la ropa islámica, de las telas, los velos. En mi opinión, es mucho más confortable que la que deja muchas partes del cuerpo al descubierto", dijo Krishnawati.

No obstante, reconoció que hasta ahora la moda imperante en Indonesia ha sido, sobre todo, "sobria, aburrida y muy lejana a las tendencias".

Krishnawati recordó que ella y sus amigas, como muchas otras jóvenes musulmanas, acostumbraban a seguir la moda occidental y acomodarla con sus propios medios a su religión.

"Con los vestidos cortos nos poníamos debajo unos 'leggings' o pantalones, con las camisetas de manga corta nos colocábamos debajo otra de manga larga", indicó la diseñadora a modo de ejemplo.

Un día se dio cuenta de que ahí había un nicho de mercado por explotar y empezó a reunirse con colegas locales interesados en dar a conocer sus innovaciones y demostrar a la nueva generación de musulmanas que moda, elegancia e islam pueden ir de la mano.

Así, los caftanes, blusas, vestidos y faldas largas, zapatos y toda clase de complementos para el atuendo musulmán han destacado en el Festival Nacional de Hiyab de Bandung.

Pero los principales protagonistas fueron el hiyab (velo para cubrir la cabeza) y los broches, flores, diademas, collares y moños postizos para dar forma y color a un complemento de gran relevancia en la moda islámica.

Han dominado los colores flúor vibrantes, así como tonos pastel, estampados "liberty" que aportan un toque inocente y los zapatos de plataforma para estilizar una figura que acostumbra a ir tapada completamente.

Didi, una modista indonesia de la firma Grasya, dijo que en su taller crea piezas "para toda clase de clientas, las que llevan velo y las que están dispuestas a ponerse una minifalda".

El crecimiento económico de Indonesia y la proliferación de la clase media ha modificado la perspectiva de muchas consumidoras y empresarias y algunas compañías locales han empezado a traspasar el mercado nacional e incluso ya exportan a países como Malasia o Turquía.

"En Grasya nos gusta principalmente jugar con la versatilidad de las capas de ropa, las posibilidades que nos ofrece para moldear el cuerpo y las mil formas de colocarse el velo en la cabeza y darle un último toque al 'look' de nuestras clientas", señaló Didi.

El Festival Nacional de Hiyab atrajo a más de cien empresas que mostraron en Bandung sus propuestas para las compradoras musulmanas indonesias que habitualmente acuden a firmas de España, Reino Unido o Estados Unidos y que buscan con anhelo moda creada específicamente para ellas.

Alrededor del 85 por ciento de los 240 millones de habitantes de Indonesia son musulmanes, pero practican un islam moderado y en la calle predomina un estilo desenfadado, con toques tropicales y mucho menos conservador que en los países del golfo Pérsico.

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