El Vaticano sentará en el baquillo al mayordomo del Papa y a su cómplice

Paolo Gabriele mantiene que no quiso dañar a la Iglesia con las filtraciones que desvelaron la corrupción en la Santa Sede

El mayordomo del Papa Benedicto XVI, el italiano Paolo Gabriele, y otro empleado del Vaticano, serán procesados por el robo y difusión de los documentos secretos de la Santa Sede, según la sentencia del juez instructor del Tribunal de Estado Vaticano, Piero Antonio Bonnet, dada a conocer este lunes.

El Vaticano entregó hoy a los medios de comunicación dos documentos sobre el caso Gabriele: la petición de enjuiciamiento por parte del promotor de Justicia del Vaticano (fiscal), Nicola Picardi, que ha sido “redactada ampliamente”, y la sentencia de Bonnet.
Ambos documentos suman 30 páginas.

Acusado también un informático
Junto al mayordomo Gabriele, de 46 años, al que se le imputa “robo con agravante”, el juez acusa también al ciudadano italiano, empleado en la Secretaria, Claudio Sciarpelleti, de 48 años, técnico informático de la Secretaria de Estado, amigo de Gabriele, “de haber favorecido el robo con agravante y de violación de secreto”. Sciarpelleti fue investigado un día después de la detención del mayordomo , es decir, el día 24 de mayo.

El informático estuvo detenido sólo una noche y a la mañana siguiente le pusieron en libertad, porque los magistrados consideraron que no era necesario mantenerlo encarcelado, al contrario de Gabriele, que está en arresto domiciliario desde el 21 de julio y así permanecerá hasta el juicio.

El juicio se celebrará en septiembre
El proceso penal de tres jueces, de los cuales uno es adjunto, se celebrará después del 20 de septiembre, en el que vuelven a abrirse los tribunales vaticanos y la pena que puede recaer, sobre todo a Gabriele, puede ser de 1 a 6 años, aseguró el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

El mayordomo se sometió a pruebas psiquiátricas
Sobre Gabriele, Lombardi explicó que fue sometido a dos pericias psiquiátricas, una por parte del tribunal vaticano y otra pedida por su abogado defensor, y ambas demostraron que era perfectamente consciente de lo que había hecho y que en todo momento se definió como reo confeso.Eso sí -explicó el portavoz- tenía un caos en su mente que luego se reflejó en el desorden de los documentos reservados encontrados en su casa situada en el Vaticano.

No pretendía dañar a la Iglesia
Gabriele admitió haber cometido el delito con el fin de “mejorar la situación eclesial que se vive en el interior del Vaticano y nunca para dañar al Iglesia y a su Pastor”, según la sentencia. Desde su posición -asegura la sentencia- Gabriele relata que podía “observar la doble función papal, como vértice de la Iglesia y Jefe del Estado”.

Sin embargo sobre Sciarpelleti, Lombardi sostuvo que “el único motivo por el que ha sido imputado es porque tenía una relación de amistad con Gabriele y no ha sido considerado como un cómplice”. “El (Sciarpelleti) es enviado a juicio porque sus testimonios han sido contradictorios y no se expresó con coherencia”, afirmó Lombardi.

Las filtraciones evidenciaron la corrupción en el Vaticano
El escándalo de las filtraciones de documentos reservados de la Santa Sede se desató a principios de año, cuando una televisión italiana sacó a la luz unas cartas enviadas a Benedicto XVI por el nuncio en EEUU, Carlo María Viganó, en las que denunciaba la “corrupción, prevaricación y mala gestión” en la administración vaticana.

El libro con las filtraciones
A mediados de abril, el Papa creó una Comisión Cardenalicia, presidida por el español Julián Herranz, para esclarecer el robo y filtración de cientos de documentos privados, y el 19 de mayo pasado se publicó el libro “Sua Santitá”, de Gian Luigi Nuzzi, con un centenar de nuevos documentos filtrados desde el Vaticano que desvelan tramas e intrigas en el pequeño Estado.


Un juez del Vaticano ordenó el lunes que el mayordomo del Papa y otro empleado laico sean juzgados por el presunto robo de documentos sustraídos de los aposentos privados del papa Benedicto XVI, un escándalo que avergonzó a la Santa Sede y expuso luchas intestinas y corrupción en los niveles más importantes.

El encausamiento acusa a Paolo Gabriele, el mayordomo papal detenido en mayo en el Vaticano, de robo con premeditación, punible con seis años de cárcel si el Santo Padre no decide perdonarlo.

Aunque el Vaticano insistió durante la investigación que Gabriele, de 45 años y casado, quien vive con su familia en el Vaticano, era la única persona investigada, el encausamiento ordena además el procesamiento de Claudio Sciarpelletti, un laico de 48 años y especialista en computación adscrito a la oficina de la Secretaría de Estado y acusado de ayudar y colaborar con Gabriele.

El Vaticano prometió un juicio público. El vocero de la Santa sede, el reverendo Federico Lombardi, dijo que ambos acusados serán juzgados juntos a fines de septiembre como muy pronto, ya que el tribunal vaticano cerró por vacaciones estivales hasta el 20 de septiembre. La fecha del juicio será anunciada después de que el tribunal inicie sus operaciones.

El Vaticano se ha mostrado a la defensiva desde que comenzaron a aparecer documentos sobre presunta corrupción y las luchas intestinas, como afirmó la prensa italiana en enero — tanto escrita como en televisión. En mayo, un libro de periodistas italianos fue publicado con decenas de documentos procedentes del escritorio papal, incluyendo cartas escritas a Benedicto.

Lombardi dijo que los magistrados no enfocaron los temas más importantes en la filtración de los documentos — la presunta corrupción de la alta jerarquía eclesiástica. No respondió a una pregunta de si la comisión especial de cardenales creada por Benedicto para encarar el escándalo analizó la posible corrupción de los mandos eclesiásticos.

En un encausamiento de 20 páginas, el juez Piero Antonio Bonnet dijo que no hay pruebas para procesar a Sciarpelletti.

El abogado del mayordomo del Papa Paolo Gabriele, Carlo Fusco, entrevistado cerca del Vaticano el lunes, 13 de agosto del 2013. Un juez ordenó el lunes que el mayordomo y otro empleado laico sean juzgados por robar documentos del papa Benedicto XVI. Gabriele está detenido en el Vaticano desde mayo.
Foto: AP

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