El Vaticano se plantea autorizar el uso del condón en casos excepcionales

Según la prensa italiana, prepara un giro de doctrina para afrontar el sida en el matrimonio y en caso de pandemia La Iglesia Católica prohíbe cualquier anticonceptivo desde 1930

El documento sobre el preservativo que prepara el Vaticano desde hace meses plantearía un cambio histórico de doctrina y podría permitir el uso del condón en algunos casos excepcionales. Básicamente son dos, en relación con el sida y considerando este método profiláctico como el 'mal menor': cuando en un matrimonio uno de los cónyuges es seropositivo y en situaciones de pandemia, hipótesis que tiene como fondo la alarmante situación de África. Esto es lo que afirmaban ayer los principales diarios italianos, con todos los condicionales de rigor, pero unánimes en señalar que la Santa Sede se dirige a una apertura doctrinal. Con todo, si el futuro documento admite el preservativo será siempre dentro del matrimonio y deberá ingeniárselas para saltar la misma barrera creada por la doctrina, que considera que el único fin del sexo es la reproducción y no contempla el mero disfrute.

En qué quedará la cuestión sólo se sabrá hacia febrero, fecha prevista de conclusión del texto, y quizá al final no suceda nada. No sería la primera vez que la Iglesia emprende una larga y profunda reflexión sobre un asunto polémico para concluir que sigue pensando lo mismo de siempre, pero está claro que se encuentra en pleno debate. El propio presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, una especie de 'ministro de Sanidad' vaticano, admitió el martes que el estudio técnico previo contempla un abanico de posiciones, desde las más rigurosas a «las más comprensivas».

Este informe, de 200 páginas y elaborado con opiniones de científicos y teólogos, está ahora en manos de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el órgano encargado de velar por la ortodoxia católica, que debe darle forma con las consideraciones morales oportunas y entregarlo al Papa. A él corresponderá después decidir si altera por primera vez la doctrina católica desde que Pío XI, ante los primeros pasos de aceptación de los anticonceptivos de la Iglesia anglicana y protestante, escribió la encíclica 'Casti Connubii' en 1930.

Un informe favorable

Pero la negativa definitiva llegó sobre todo con Pablo VI, que ante el auge de la 'píldora' prohibió en 1968 cualquier método anticonceptivo a los católicos en la encíclica 'Humanae Vitae'. Entonces el papa desoyó el parecer mayoritario de la comisión de estudio creada al efecto por su antecesor Juan XXIII en 1963, que continuó el trabajo tras su muerte y cuyo informe era favorable a permitir el control de natalidad.

Juan Pablo II se mantuvo inflexible en la misma línea y Ratzinger también: en junio de 2005, siendo ya Papa, dijo a los obispos africanos que «las enseñanzas tradicionales de la Iglesia son la única vía segura contra la difusión del sida». Esta enfermedad es la que más ha puesto en cuestión la postura del Vaticano y le ha convertido en el blanco de las críticas, pues su única receta contra el sida es la castidad. Cardenales relevantes, como Martini, Danneels, Cottier o Murphy-O'Connor ya se han mostrado a favor del condón en casos concretos.

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