El Vaticano pide acabar con Orden y Mandato

El nuncio apostólico muestra su malestar con la gestión de la diócesis de Tui-Vigo en el caso de la asociación de fieles de Miguel Rosendo

En la era Francisco, el Vaticano no soporta la falta de transparencia y la lentitud en la resolución de los problemas eclesiales. Sobre todo, si atañen a los dineros y a los abusos sexuales, como en el caso de la asociación Orden y Mandato de San Miguel Arcángel y su líder, el encarcelado Miguel Rosendo. Por eso, Renzo Fratini, el representante del Papa en España, acaba de urgir al obispo de Tui-Vigo, Luis Quinteiro, que se implique a fondo y lo resuelva cuanto antes.

El nuncio de Su Santidad en España sabe perfectamente que el caso de Miguel Rosendo y su enorme eco mediático está haciendo mucho daño a la imagen y a la credibilidad de la Iglesia. Por eso, quiere que monseñor Quinteiro lo zanje rápidamente a nivel canónico. Es decir, que, independientemente de lo que digan los tribunales de Justicia civiles, el obispo y los organismos canónicos diocesanos competentes dicten sentencia sobre Orden y Mandato y, llegado el caso, la disuelvan o le retiren la aprobación eclesial.

Hasta ahora, la diócesis ha destituido a su líder, Miguel Rosendo, pero sigue manteniendo a su asociación de Orden y Mandato bajo la guía de un comisario diocesano, el vicario de pastoral, José Vidal. Una decisión que se tomó una vez que ELMUNDO destapara el caso por vez primera, aunque las primeras denuncias ya las había recibido el obispado y la propia Nunciatura en el año 2006. Entonces, el obispo de Tui-Vigo era José Diéguez y en la sede diplomática del Vaticano en España estaba Manuel Monteiro de Castro como legado pontificio.

Después de tantos años y de la publicación del caso, Roma cree que la diócesis tiene indicaciones y pruebas suficientes como para derogar la asociación de Miguel Rosendo y que no pueda seguir actuando bajo el paraguas protector de la Iglesia. Y es que, tanto en nunciatura como en el obispado gallego obra un enorme dossier, entregado por el sacerdote Isaac de Vega, que, durante años, dirigió espiritualmente a la asociación. Con pruebas evidentes y concluyentes de su deriva sectaria.

Y la Iglesia siempre ha presumido (y el Vaticano quiere seguir haciéndolo) de que en el catolicismo no hay sectas ni espacio para ellas. Precisamente, porque funcionan los controles y la Iglesia es una institución profundamente jerarquizada, que no permite zonas de sombra ni, por lo tanto, que puedan surgir clanes o atropellos planificados y duraderos contra los derechos de los fieles católicos.

El caso de Miguel Rosendo podría echar por tierra esta teoría eclesial, porque, de hecho, desde su aprobación ha venido funcionando como una secta, con evidente culto a la personalidad y un manejo opaco del dinero y, lo que es peor, de las conciencias de los fieles y de las consagradas miguelianas, que vivían, hasta hace poco, como monjas sin serlo.

Una vez destituido por el obispado de Tui Vigo, Miguel Rosendo se vino a a vivir a Madrid. Y con él se vinieron unas 20 monjas llamadas miguelianas, que se asentaron en un chalet de el Escorial. Allí estuvieron hasta que saltó el escándalo a la prensa, siempre fieles a su líder, y apoyadas por al menos tres sacerdotes madrileños, Juan Luis Castón, Eduardo Lostao e Ignacio Oriol.

Los tres curas intentaron que el cardenal Rouco, entonces en sus últimos meses al frente del arzobispado madrileño, les concediese la aprobación diocesana. Pero o bien el cardenal comenzó a descubrir asuntos turbios en la asociación de Miguel Rosendo o no tuvo tiempo de aprobarla. Y, una vez que se hico cargo de la archidiócesis, su sucesor, Carlos Osoro, no sólo no la aprobó, sino que emitió un decreto diciendo que no era «una asociación católica» y que, por lo tanto, no podía presentarse como tal.

Al mismo tiempo, el nuevo prelado madrileño llamó al orden a los tres curas de la diócesis y les obligó a dejar la parroquia de Nuestra Señora del Consuelo de Vallecas que pastoreaban. Juan Luis Castón pidió un año sabático. Pero los otros dos, Eduardo Lostao e Ignacio Oriol, tras renunciar a la parroquia, siguen empeñados en apoyar a las miguelianas. Tanto es así que, en los mentideros eclesiales madrileños, se asegura que los dos curas se trasladaron a México, donde Ignacio Oriol, por su pasado de legionario de Cristo, tiene excelentes contactos. El objetivo sería encontrar algún obispo mexicano que acogiese y aprobase canónicamente a las miguelianas.

Mientras tanto, en Galicia, Miguel Rosendo ha pedido a las autoridades penitenciarias que le cambien de prisión. No quería seguir más tiempo en la cárcel de A Lama, porque el capellán de la misma es, precisamente, Isaac de Vega, el cura que lo denunció a las autoridades eclesiásticas. Desde antes de ayer se encuentra en la cárcel de Teixeiro, a la espera de que se ponga en marcha su juicio. Teme que, tras los reproches del nuncio, el obispo Quinteiro termine por disolver su obra. Aunque también sabe que, al menos por ahora, sus miguelianas le siguen prometiendo fidelidad y le consideran como «una víctima de los enemigos de la Iglesia y del mismísimo Satanás».

El intento de silenciar el ‘caso Rosendo’ por parte de monseñor Quinteiro, obispo de la diócesis de Tui-Vigo, ha sido más que evidente. A pesar de que el prelado tenía nutrida información de lo que estaba sucediendo desde finales de 2012, la diócesis no se avino a hacer público lo que ocurría en su ‘rebaño’ hasta el pasado 9 de octubre, justo el día después de que ELMUNDO se pusiera en contacto con el departamento de comunicación del Obispado para contrastar las investigaciones que estaba realizando sobre el terreno. El caso es que los propios familiares de las ‘miguelianas’ que siguen fieles a Rosendo han mostrado ya publicamente su decepción con la gestión del Obispado, al que le han llegado a acusar de hacer oídos sordos a las reiteradas denuncias de los padres, que datan de mucho tiempo atrás. Joaquín García, portavoz de las familias, ha señalado que han recibido una carta del Nuncio Apostólico en España en la que éste les presta su apoyo y se pone a su disposición. Además, ha asegurado que tienen constancia de que «el Papa ya sabe» lo que ha pasado

Miguel Rosendo detenido secta 2014

Miguel Rosendo, el día de su detención. Sergio González Valero

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