El Vaticano lamenta las medidas de Obama sobre células madre

Como era de esperar, la decisión de Barack Obama de levantar las restricciones al uso de fondos federales para investigar con células madre embrionarias ha irritado (y todo indica que no poco) al Vaticano. De las plácidas relaciones con George Bush a una diplomacia más complicada; o eso parece. L'Osservatore Romano –el periódico de la Santa Sede– se tomó la molestia de hacer público, con un día de antelación, un artículo de la edición de hoy donde acusa al Ejecutivo demócrata estadounidense de traspasar una "línea moral fundamental", subrayando que esa línea es la que "impide tratar a los seres humanos como meros objetos de investigación".
"El reconocimiento de la dignidad personal hay que extenderlo a todas las fases de la existencia del ser humano", señala el artículo, escrito por el director del Centro de Bioética de la Universidad Católica de Roma, Adriano Pessina, quien afirma, a renglón seguido, que la base de una "democracia real" consiste en "reconocer la igualdad de todos los hombres", así como en evitar "cualquier discriminación injusta basada en su desarrollo". El quid de la cuestión es que la Iglesia equipara la célula embrionaria con una persona.
Para ampliar el alcance del artículo, el director del periódico, Giovanni Maria Vian, no se mordió la lengua y acusó a Obama de usar "una justificación ideológica e instrumental" para sustentar la medida, antes de proclamar que el presidente de EEUU "no tiene el monopolio del buen samaritano" (Obama había dicho el lunes que su intención es "aliviar el sufrimiento humano"). A la tormenta también contribuyó el diario de la Conferencia Episcopal, Avvenire, defensor de la tesis de que lo único que mueve al mandatario son "los intereses económicos".

NUEVO EMBAJADOR
En Italia ya hay quien interpreta que el Vaticano recela de tener que vérselas con otra piedra en el zapato del estilo del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; solo que esta es más grande, y podría fastidiar más. "La imagen de Barack Obama como una especie de Zapatero global es aún hoy rechazada en el Vaticano", escribió ayer en el Corriere della Sera el columnista Massimo Franco. El periodista anticipa que la designación del nuevo embajador de EEUU ante la Santa Sede será un asunto peliagudo.

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