El Vaticano investiga por presunto abuso sexual de menores al tío sacerdote del presidente de Chile y las víctimas le reprochan su férrea defensa

La Santa Sede quiere saber si es «verosímil» un hecho ya prescrito atribuido a Bernardino Piñera, que a los 103 años es el obispo católico más anciano del mundo.

Víctimas de abuso sexual en la Iglesia recriminan férrea defensa de Piñera a su tío Bernardino

El tío sacerdote del presidente chileno, Sebastián Piñera, ha sido acusado de abusos sexuales contra un menor de edad, unos hechos que se habrían producido hace más de medio siglo. Bernardino Piñera, de 103 años, es arzobispo emérito de La Serena, hermano del padre del mandatario chileno y muy cercano al jefe de Estado, que esta tarde ha señalado: “Toda denuncia debe investigarse con rigor para verificar su verosimilitud y para esclarecer la verdad. Y este caso no constituye la excepción”. Sebastián Piñera, sin embargo, agregó que “cuesta creer en una denuncia que se hace más de 50 años después”.

La Nunciatura Apostólica en Chile informó que “la Santa Sede ha dispuesto la realización de una investigación previa para averiguar si es verosímil la denuncia de un presunto abuso sexual a un menor de edad, que habría sido cometido hace más de 50 años”. El escrito difundido por la Conferencia Episcopal añade que “se está en contacto con la persona que ha presentado la denuncia y, al mismo tiempo, se está actuando en el respeto del principio de la presunción de inocencia”.

Médico de profesión, Bernardino Piñera es el obispo más longevo de la Iglesia católica y una figura ampliamente conocida en Chile. A través de un comunicado, el religioso reaccionó a la investigación preliminar que ha abierto el Vaticano: “Manifiesto desconocer la acusación que le ha dado origen y ofrezco mi plena disposición a colaborar en el esclarecimiento de la misma”. El sacerdote agregó: “Doy fe de que, durante mi larga vida sacerdotal que comenzó en 1945, siempre he tenido una conducta intachable”.

En enero de 2018, en su visita a Chile, el Papa Franciscoindicó: “Monseñor Piñera ha vivido cuatro sesiones del Concilio Vaticano II. Es una hermosa historia viviente”. Fue un viaje polémico, porque puso en duda la veracidad de las acusaciones de víctimas de abusos sexuales. Francisco, sin embargo, reconoció su error y encargó una histórica investigación. E invitó a algunos de los abusados a su residencia para escuchar sus testimonios y convocó a la Conferencia Episcopal chilena al Vaticano, donde los 34 obispos tuvieron que presentar su renuncia.

La limpia que lleva adelante Francisco y la arremetida de la Fiscalía chilena han alcanzado a religiosos de distintas fracciones de la Iglesia que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, está fuertemente ligada al proceso político nacional de las últimas décadas. A fines de julio, los jesuitas reconocieron 22 abusos cometidos por una de sus principales figuras, el fallecido sacerdote Renato Poblete, que por años lideró la institución de beneficencia de mayor importancia en el país, el Hogar de Cristo.

La Congregación para la Doctrina de la Fe llevará a cabo una investigación previa sobre la acusación contra monseñor Piñera Carvallo, “relativos a más de 50 años atrás, no obstante, estén prescritos desde hace tiempo”, según informó al diario chileno La Tercera el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni. “La acusación concierne a un supuesto abuso sexual contra un menor. El objetivo de la investigación es verificar si se trata de acusaciones fundadas antes de dar inicio a un proceso canónico a cargo del arzobispo”.

Según la información difundida en los últimos meses en la prensa chilena, Bernardino Piñera, se mantiene totalmente lúcido y pendiente a los asuntos de la Iglesia. Entre 1983 y 1990 se desempeñó como arzobispo de La Serena, en el norte del país, y entre 1983 y 1988 fue presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, por lo que tenía ese cargo cuando el papa Juan Pablo II visitó el país sudamericano, en 1987. Reside en la Fundación de los Hermanitos de los Pobres en Quinta Normal, un barrio popular de Santiago de Chile.

La reacción del presidente Piñera por la acusación contra su tío sacerdote no han sido bien evaluadas en Chile. Cuando en julio pasado Chile aprobó su ley de imprescriptibilidad de los delitos sexuales contra menores, el mandatario indicó: “El tiempo no será nunca más un cómplice de los abusadores de nuestros niños”.


Víctimas de abuso sexual en la Iglesia recriminan férrea defensa de Piñera a su tío Bernardino

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La Casa de Acogida de las Hermanitas de los Pobres, en Santiago, tuvo ayer varias visitas. Entre ellas, el nuncio apostólico Ivo Scapolo, quien no emitió declaraciones.

En ese lugar reside, a sus 103 años, el arzobispo emérito de La Serena, Bernardino Piñera, quien es objeto de una investigación previa realizada por el Vaticano, por una denuncia de presunto abuso sexual contra un menor de edad, que habría ocurrido hace 50 años, cuando era obispo de Temuco.

El presidente Sebastián Piñera se enteró la tarde del lunes, y por eso cuando el Vaticano notificó formalmente, a través de la Nunciatura, la decisión de hablar estaba tomada.

En su entorno enfatizan que su declaración se quiso enfocar en dos niveles: como Presidente, al asegurar que todas las denuncias deben ser investigadas, y como sobrino, por ser Bernardino uno de sus familiares cercanos, al poner en duda la credibilidad de la denuncia. No por nada el arzobispo emérito de La Serena celebró sus 103 años en La Moneda.

Tras los duros cuestionamientos que generaron sus palabras, el ministro del Interior Andrés Chadwick defendió sus dichos y descartó que existan contradicciones, en especial ante la ley de imprescriptibilidad de delitos sexuales contra menores.

-“Ha sido claro el Presidente”, remarcó.

-¿Como pariente de Bernardino Piñera, a usted le cuesta creer?

“Lo que ha dicho el Presidente me interpreta plenamente”, aseguró.

Sin embargo, el respaldo del Gobierno fue más allá de la familia presidencial. “Cuesta creer el cuento del tío”, escribió por su parte el ministro de Salud, Jaime Mañalich.

Mientras que el exministro Luis Mayol ironizó con que llamarían a declarar a los Huasos Quincheros para que informen sobre el “cura de mi pueblo”, que en parte de la canción dice: “Cura de mi pueblo, cuando yo era niño, me dabas santitos y me hacías cariño. Dicha falta no estaría prescrita”, dijo.

Dichas reacciones acrecentaron la molestia de los sobrevivientes. Uno de los voceros de la Red, Jaime Concha, emplazó al Presidente a ofrecer disculpas y apuntó “al derecho al tiempo que tiene toda víctima de abuso sexual infantil para hablar cuando pueda y no cuando deba hablar. Sus palabras son revictimizantes para los sobrevivientes”.

Por su lado, el exseminarista y denunciante de abuso sexual clerical, Mauricio Pulgar, dijo que es a este tipo de posturas a las que se han enfrentado las víctimas: la descalificación y el descrédito.

“Aún no se ha hecho público el nombre de la persona y ya lo están denostando. Esto es lo que hemos vivido por muchos años los denunciantes”, subrayó.

“Lo pilló en un mal momento”

Otras agrupaciones contra el abuso sexual infantil se sumaron a ese llamado. La vocera de la agrupación Madres de Chile, que trabajan con casos de Abuso Sexual Infantil y violencia intrafamiliar, Ximena Astorga, coincidió en que es necesaria una disculpa y que se reconozca el error.

Explicó que son varios los factores que retrasan una denuncia, entre ellos, que muchas víctimas bloquean ese episodio de sus recuerdos. “Esos bloqueos son a nivel psicológico y pueden durar muchos años. Y a veces es una cosa que revive, que han pasado muchos años y recién recuerdan. Asimismo, hay otros que por opción deciden callar. Puede ser en cualquier momento”, detalló.

La presidenta de la agrupación No + Abuso Sexual Infantil, Claudia Guerrero, calificó de desafortunadas las declaraciones del Presidente y reconoció que les impactaron, considerando que aprecian varios de los avances del gobierno en materia de niños, niñas y adolescentes. “Queremos creer que (la situación) realmente lo pilló en un mal momento”, aseguró.

Con todo, el proceso de investigación previa contra Bernardino Piñera tiene un plazo de 90 días para establecer si es o no verosímil la acusación. Si es considerada verosímil, el Vaticano puede iniciar un proceso administrativo canónico en su contra y establecer sanciones.

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