El Vaticano calló, para gusto y disgusto de Franco

El acceso a los documentos secretos del Vaticano fechados entre 1922 y 1939 está permitiendo conocer nuevos detalles sobre la actuación de la Santa Sede durante la Guerra Civil, que incluye desde silencios de la Iglesia, hasta mediaciones vaticanas para librar de la ejecución a un diputado de la izquierda.

La apertura de esa parte del archivo vaticano la decidió recientemente Benedicto XVI y afecta al pontificado de Pío XI, al llamado período de entreguerras, que engloba el ascenso del nazismo y el fascismo, así como la guerra española. Los investigadores que ya han palpado ese tesoro histórico han dado cuenta esta semana de algunos significativos hallazgos.

Mensaje papal
El sacerdote Ramón Corts, por ejemplo, ha dado con un despacho que el secretario de Estado de la Santa Sede, Eugenio Pacelli, que luego fue Pío XII, envió al arzobispo Ildebrando Antoniutti, primer representante vaticano en la España nacional, en nombre del Papa Pío XI.

Bombardeo de Barcelona
En el mensaje, se pedía a Franco que se evitaran "matanzas inútiles sin justificación militar". El general golpista reaccionó diciendo que Barcelona era objetivo militar y, en efecto, la ciudad fue objeto de bombardeos por parte de la aviación italiana. A pesar del primer requerimiento papal, el Vaticano se mantuvo al margen de la campaña que condenó el ataque aéreo.

Carta episcopal
Hubo más silencios, como el que Roma guardó ante la Carta Colectiva de los obispos españoles del 1 de julio de 1937, en la que se justificaba el apoyo del episcopado a los sublevados. Según ha explicado Corts al diario La Vanguardia, el Vaticano dio acuse de recibo nueve meses después, "mucho tiempo", y su periódico oficial, L'Osservatore Romano, no informó de la misiva colectiva.

Obispos vascos
Este modo de actuar gustó a Franco, pero no sucedió lo mismo cuando el dictador pidió a la Santa Sede que condenara a los obispos vascos fieles a la II República. "No los puedo condenar, porque los católicos vascos son mis hijos, aunque políticamente equivocados", argumentó Pío XI.

Contactos con la República
Las relaciones entre el Vaticano y los golpistas pasaron por otros momentos difíciles. Como cuando al arzobispo Antoniutti se le denegó la entrada desde Hendaya, para reunirse en Salamanca con los representantes de la sublevación. La apertura del archivo vaticano ha desvelado que el motivo del bloqueo fue que Roma aún mantenía, allá por 1937, relación con el Gobierno republicano.

Gravísimas tensiones
"En la propaganda franquista, las relaciones entre los nacionales y la Santa Sede son idílicas, pero la documentación reservada revela gravísimas tensiones", ha explicado Hilari Raguer. Este monje de Montserrat también ha encontrado en la correspondencia entre Antoniutti y el Vaticano las gestiones para salvar de la ejecución a un diputado del Frente Nacional, Joaquín Maurín.

Ante Franco
Su afiliación al POUM, el Partido Obrero de Unificación Marxista, contribuyó a que librarse de la condena a muerte. Un tío sacerdote de Maurín recordó directamente a Franco la militancia de su sobrino en esa formación, porque se trataba de un enemigo del PCE. El sacerdote, que llegó obispo de la Seo de Urgel, también alegó que la madre de Maurín rezaba el rosario a diario.

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