El uso del cristianismo como escudo político

Tristemente muchos movimientos políticos existentes actualmente en América Latina, tanto de derecha, como de izquierda, han tomado como escudo o caballo de Troya a la Iglesia Evangélica y la Biblia como estandarte de lucha, usando el cristianismo como trampolín para imponer un gobierno de derecha o de izquierda, o apoyar cualquier protestar sobre los abusos que algunos estados han cometido al aplicar un neoliberalismo en donde no se considera la condición socioeconómica del pueblo, y se enfatiza la privatización de los servicios públicos, ignorando que deben ejercer los derechos básicos de salud, agua y educación con igualdad para todos, por el Estado como un deber humano.

El uso de la religión para fines políticos ha rebasado los límites de la lógica, y ha roto la línea que separa la Iglesia, del mundo o el Estado, para caer en un radicalismo religioso con fines políticos, lo cual representa un grave peligro para la estabilidad de una sociedad que debe vivir bajo el principio de la libre conciencia, en donde todos tienen el mismo derecho para optar por cualquier creencia, sin ser víctima de discriminación, señalamiento u hostigamiento. Recordemos que en la Edad Media, la religión dominante persiguió, quemó y encarceló a todos los que no aceptaban los dictámenes del Papa de Roma, por lo cual nació la Santa Inquisición. El movimiento protestante (hoy llamados evangélicos) rompió con el monopolio de la religión y enfatizó la libertad religiosa y de conciencia, así como la separación de Iglesia y Estado.

Debemos enfatizar que el cristianismo es una experiencia personal, y no verlo como una religión social, por lo que no cabe la idea de que, por medio de la política, se trate de implantar la fe cristiana y los valores programados en los evangelios. En los anales de la iglesia primitiva la historia nos revela que ella transformó al hombre sin inmiscuirse en los asuntos del imperio romano, que en aquel entonces sojuzgaba la región de Palestina y toda el Asia Menor.

A la hora de hacer política no se debe usar el estandarte religioso, sino el de los valores sociales y de la ideología de los partidos que busquen ganar las elecciones. Es decir, ser cristiano, sin vivir los valores concretos del mismo, no tiene sentido. Tristemente, la mayoría de los políticos que dicen ser cristianos, usando la religión para alcanzar el poder, han dejado un mal testimonio, siendo contraproducente su mensaje con su vida, porque tristemente no viven lo que ellos dicen proclamar, y terminan corrompidos con el sistema dominante.

¿A qué se debe el uso de la religión en la política? En que los políticos saben que los cristianos evangélicos están siendo mayoría, y creen que con tener una Biblia en la mano, y citar unos que otros versículos bíblicos, va a ganar votos, ya que, socialmente hablando, estamos amenazados por una serie de ideologías que tratan de destruir la familia, los valores tradicionales, e imponer una agenda de género contrario a la realidad biológica de los seres humanos.

Muchos creen que utópicamente pueden hacer que la sociedad se moralice con líderes cristianos, pero esto es imposible, a menos que cada persona tenga una experiencia profunda y personal con Jesucristo, y esto no se puede imponer a través de un partido político, ni de un gobierno religioso, ni  de unas leyes morales, sino que solamente se puede lograr a través de un cambio verdadero, cuando el individuo tenga un nuevo nacimiento, y esté dispuesto a encarnar la Biblia en su diario vivir como un estilo de conducta, en donde sea una carta escrita, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo. (2 Corintios 3:2-3).

Mario E. Fumero

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