El Tribunal Supremo de la India obliga a escuchar de pie el himno nacional en el cine

Nunca el cine indio prometió emociones más fuertes: basta con mantener el culo en la butaca y esperar los insultos, peleas, detenciones o encarcelamientos. Son las consecuencias de la reciente orden de escuchar en pie el himno nacional que precede la exhibición de las películas. A muchos se les ha atragantado esa sobredosis de patriotismo impuesto.

Doce espectadores del Festival Internacional de Cine de Keralafueron arrestados el lunes después de que la organización denunciara a la policía su relajo. Han sido ya liberados bajo fianza mientras se investiga si vulneraron el Acta Nacional contra la Prevención de Insultos de 1971. La ley contempla hasta tres años de cárcel. Un centenar de personas se manifestaron el día siguiente en Keralapara protestar contra una orden que comparan con vender el himno nacional en el supermercado. Una organización cinematográfica ha implorado una excepción legal para el festival: casi 500 películas exhibidas en una semana suponen demasiados himnos incluso para el nacionalista más furibundo.

El incidente de Kerala llegó un día después de que los espectadores de un cine de Chennai (en el estado vecino de Tamil Nadu) se zurraran porque unos afearon a otros que rompieran la liturgia con sus charlas y autofotos. La obligación del himno en las salas viene de antiguo. Fue impuesta en 1962 después de la guerra entre India yChina pero su aplicación pronto languideció y solo dos estados la obedecían hasta el mes pasado. El Tribunal Supremo estableció entonces instrucciones muy concretas. Las salas deben de pincharlo con una bandera india en la pantalla y cerrar las puertas mientras dure. Y los espectadores tienen que escucharlo levantados y en respetuoso silencio.

DERECHO DE EXPRESIÓN

La decisión, aclaró el tribunal, era necesaria para que “los ciudadanos se den cuenta de que viven en una nación”. Muchos sospechan que la decisión atenta contra el derecho de expresión. “La Constitución no permite otra noción ni la percepción de los derechos individuales”, responde el tribunal a los críticos. Nunca el nacionalismo se mostró con tal desnudez.

La ola de críticas solo ha conseguido una pequeña victoria: que los minusválidos puedan seguir sentados el himno. La exención no es superflua. Salil Chaturvedi, escritor y activista, fue agredido por otro espectador por no levantarse de su silla de ruedas.

AFECTACIONES EN LA INDUSTRIA

El patriotismo exacerbado ya había alterado la industria cinematográfica recientemente. Una asociación de productores prohibió a los actores paquistanís en sus películas después de que 19 soldados murieran en el enésimo encontronazo con el país vecino. Grupúsculos ultranacionalistas amenazaron con boicotear el estreno de una superproducción de Bollywood protagonizada por el célebre paquistaní Fawaz Khan, quien no se ha atrevido a regresar aún a la India.

El debate social sobre la identidad nacional y la definición del patriotismo emergió con la subida al poder en el 2014 de Narendra Modi. Su partido, Bharatiya Janata, defiende la supremacía hindú, una ideología a contrapelo en la vibrante mezcolanza del país. El nacionalismo ha conseguido crear un problema de convivencia en el país que más vacunado parecía. Los autoerigidos como guardianes de las esencias se han enfrentado contra los que consideran tibios.

DEBATE ENTRE EXPERTOS

Expertos y abogados juzgan inconstitucional la orden del Tribunal Supremo. El politólogo Suhas Palshikar sostiene que “convierte a los ciudadanos en oprimidos”. “El himno nacional no es una señal de tráfico que deba respetarse, ni un impuesto que deba pagarse, ni un examen que deba aprobarse”, ha añadido el exdiplomático Gopalkrishna Gandhi en el diario ‘Hindustan Times’.

La dolorosa paradoja es que el creador del himno sería señalado hoy por la turba. Rabindranath Tagore, poeta, Nobel de literatura y un espíritu demasiado libre para los corsés patrioteros, alertó de que la India debía desviarse de la senda nacionalista europea. Sus compatriotas, dejó dicho en un célebre ensayo, deben luchar “contra esa educación que enseña que un país es más grande que los ideales de la Humanidad”.

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