“El terrorismo no tiene religión”

Primera puntualización del entrevistado: la Liga Árabe no atiende asuntos religiosos porque es una organización “secular”. En sus 22 países miembros hay musulmanes, cristianos, pero también judíos. Queda dicho. Ahmed Abul Gheit, político egipcio nacido en El Cairo hace 76 años y, sobre todo, diplomático veterano —participó en los Acuerdos de Camp David de 1978—, aclara esto nada más arrancar la conversación. Durante la charla, otro mensaje va calando: la intervención extranjera en países ajenos no lleva a buen puerto. Será más duro en sus palabras. Abul Gheit, secretario general de la Liga Árabe desde el 3 de julio de 2016, sucesor de otro egipcio, Nabil Elaraby, fue el último en llevar las riendas del Ministerio de Asuntos Exteriores del Egipto de Hosni Mubarak, el que se desmoronó en la revolución de 2011. En marzo de ese año, cerca de un mes después de que el rais tirara la toalla, Abul Gheit dejó el Ministerio. Pero cosas de diplomático pragmático, logró hacerse a un lado, un segundo plano, para dedicarse a escribir hasta que, como es tradición, la Liga buscase a un egipcio para dirigir la organización.

Pregunta. ¿Teme que se extiendan ataques islamófobos como el de Nueva Zelanda?

Respuesta. Por supuesto que nos preocupa que un ataque así se repita en cualquier parte del mundo. El fenómeno del que somos testigos hoy es muy peligroso. Coge el caso de Pittsburgh, en Estados Unidos, cuando la sinagoga fue atacada [el pasado 27 de octubre, con un balance de 11 muertos] por un supremacista de extrema derecha. La posibilidad de ataques contra iglesias, mezquitas o templos nos preocupa, claro. Es terrorismo y el terrorismo no tiene religión o secta alguna. Está por todo el mundo y es un fenómeno cuya derrota requiere que combinemos energías y esfuerzos, a través de la educación, trasmitiendo a todo el mundo la naturaleza del otro. Cuando la gente desconoce, teme y cuando teme, ataca y mata. El intercambio de información, comprensión, conocimiento, tiene que ser amplio, a través de la enseñanza en institutos, escuelas, en casa, en la televisión… Y esa es responsabilidad de las naciones: ser musulmán, cristiano o judío es solo religión. Son personas ante todo.

P. Siria es aún una de las zonas más inestables del mundo árabe. Se encuentra probablemente en la última etapa de la guerra…

R. Bueno, eso espero, pero no estoy seguro porque aún hay fuerzas extranjeras dentro de Siria; hay países vecinos y otros poderes involucrados en territorio sirio y algunas zonas todavía bajo el gobierno de grupos que o están en la frontera del terrorismo o actúan como terroristas.

P. ¿Está Siria más cerca de regresar a la Liga Árabe ocho años después de su suspensión?

R. No preveo todavía que eso pueda pasar. Cuando se suspendió su participación fue en una decisión del consejo de ministros de Exteriores. Y es este consejo el que tiene que decidir. Sigo con atención lo que pasa en Siria, pero no veo aún que la situación esté lista para que Siria regrese. Para ello, al menos un país tiene que presentar una resolución y convencer a los otros miembros de la vuelta de Siria a la Liga. No hay nada así sobre la mesa por el momento.

P. ¿Qué tendría que pasar para que volviera?

R. Tiene que haber cierto consenso interno entre el Gobierno y la oposición, un acuerdo político amplio encaminado a la pacificación de Siria. Cuando pacifiquen el país volverán.

P. En este contexto, ¿la Liga Árabe está más cerca de Europa que de Estados Unidos?

R. No. Nosotros instamos a la no intervención en asuntos sirios. Cuando vemos situar fuerzas dentro de territorio sirio, no lo apoyamos. Hemos visto la triste historia de lo que Occidente llamó la primavera árabe. En gran parte del mundo árabe lo llamamos la “distracción árabe”. La intervención conllevó mucho sufrimiento, muertes, distracción y refugiados. No se le escape que [la actitud de] muchos países europeos [contra el Asad] animó a sus propios ciudadanos a ir a Siria. Eso es un hecho. La gente vino de Francia, Reino unido, a través de Turquía para luchar. Lo importante es detener la intervención.

P. ¿Está la Liga árabe satisfecha con la gestión hecha por Arabia Saudí tras el asesinato de Jamal Khashoggi?

R. Arabia Saudí admitió que hubo un grupo de individuos que actuó mal, fue arrestado y van a ser juzgados. Eso me satisface en tanto que el proceso legal está en marcha. Mucha gente fuera de Arabia Saudí y la región está tratando de usar la triste historia de Jamal Khashoggi para dañar a Arabia Saudí. Nosotros no estamos en eso y no debemos estar en eso.

P. ¿Cómo afecta a la Liga las crisis de sus miembros como ocurre en el Golfo o el norte de África?

R. Cuando un país árabe se enfrenta a dificultades internas, eso paraliza su efectividad y capacidad de contribuir a la Liga Árabe. Me gustaría llamar la atención sobre Libia. Muchos países europeos y la OTAN intervinieron en Libia y la resolución de la ONU no les daba derecho a ello, solo declaró una zona de exclusión aérea. Pero usaron su fuerza aérea para intervenir en territorio libio.

P. ¿Fue mayor entonces el caos tras la primera árabe por la intervención extranjera?

R. Absolutamente.

P. ¿Qué se podría haber hecho en Libia si no?

R. Ese es el problema. Nadie tiene la respuesta para la crisis o tragedia libia, como yo lo llamo. Se movilizaron algunas fuerzas y el caos que vino tras el 2011 derivó en la creación de cientos de milicias armadas y grupos enfrentados en el este, oeste y sur de Libia, y en una avalancha de refugiados llegados del centro de África para cruzar el Mediterráneo hacia Europa… Es una situación extremadamente compleja y no tengo honestamente una respuesta completa de cómo hacer frente a esta situación.

P. Siguiendo en el norte de África, ¿qué opina del retraso de las elecciones en Argelia?

R. Está claro que la gente estaba protestando y el presidente ha reaccionado positivamente diciendo que se retrasaba, que reuniría una conferencia para acordar un nuevo marco para Argelia, a través de una reforma de la constitución u otros medios. Estamos en una nueva etapa y llegaremos a un nuevo escenario pronto de forma pacífica.

P. Pero la gente sigue en la calle y no acepta esta hoja de ruta…

R. Tenemos que tener cuidado con crear caos en una sociedad. Las sociedades que se sumergen en el caos pagan un precio. La gente tiene que tener cuidado y no intervenir en los asuntos internos de Argelia. Estoy seguro de que alcanzarán un acuerdo y conclusiones entre ellos. Si presenciamos una crisis en Argelia no solo sufrirán los argelinos, sino que lo hará mucha gente más, países vecinos y gente como tú. Déjenles que arreglen sus propios asuntos y lo harán. Estoy seguro de que lo harán.

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