El teólogo Tamayo ve con escépticismo la propuesta del Gobierno

El director de la Cátedra de Teología y Ciencias de la Religión de la Universidad Carlos III de Madrid, Juan José Tamayo, se mostró hoy escéptico ante el anuncio de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, de avanzar en la laicidad del Estado.

El teólogo Tamayo declaró a Servimedia que "ningún paso se ha dado en la legislatura anterior en esa dirección, sino más bien pasos en dirección contraria".

Explicó que la "condición necesaria para este avance en la laicidad del Estado es la revisión del artículo 16.3 de la Constitución Española, que está en la base de los privilegios de los que en los últimos 30 años ha disfrutado la Iglesia católica y la base de la discriminación de las otras confesiones religiosas".

El teólogo expresó su acuerdo con la reformar la Ley de Libertad Religiosa, y dijo que ésta "es una tarea fundamental y prioritaria, ya que han pasado 28 años y los cambios que se han producido en la sociedad española, desde el punto de vista religioso, han sido profundos".

"En estos 28 años", aclaró, "hemos pasado de la religión única al pluralismo religioso y al pluralismo cultural, al avance de las diferentes religiones y movimientos espirituales, muy especialmente del Islam, que ha retornado de nuevo con fuerza a nuestro país, donde fue expulsado violentamente el año 1492".

A renglón seguido, Tamayo destacó que "el pluralismo religioso de nuestra sociedad hoy es distinto del año 1978" y añadió que la Ley de Libertad Religiosa de hace 28 años "ya nació con un pecado original y es que legislaba solamente para las religiones minoritarias y en nada le afectaba a la Iglesia católica, ya que estaba blindada por los acuerdos con la Santa Sede del año 1979".

El teólogo recalcó que, "antes de refomar esa ley, es necesario la revisión del texto constitucional y, sobre todo, los acuerdos de la Santa Sede, que son los que privilegian de manera escandalosa a la Iglesia católica y hacen imposible la neutralidad del Estado ante todas las religiones".

Además, Tamayo expresó su temor a que la reforma de la Ley de Libertad Religiosa que ha anunciado el Gobierno sea para equiparar "los privilegios de la Iglesia católica a las otras religiones".

"De esa manera", apostilló, "antes teníamos un problema y ahora vamos a tener tantos problemas cuantas religiones muestren arraigo".

En su opinión, la discriminación en el trato hacia las religiones está ya en el propio lenguaje, al distinguir entre religiones mayoritarias y minoritarias.

En este sentido, comentó que la discriminación está en la propia Ley de Libertad Religiosa, cuando habla de religiones de notable arraigo, "con lo cual ahora mismo hay tres tipos de religiones: de primera, que es la Iglesia católica con todos sus privilegios; de segunda, que tienen convenios con el Estado y que tienen privilegios; y las que no tienen notable arraigo y que viven en total marginación".

"Cualquier reforma que se haga en relación con este tema debe atenerse a cuatro grandes principios: la igualdad de todas las religiones y, por tanto, el trato igual del Estado hacia todas ellas; la neutralidad, no tomar posición en favor de una y en contra de otra; el respeto a la libertad religiosa, y la cooperación de las religiones con el Estado y sus instituciones en cuestiones de interés general", aclaró.

Concluyó que "las relaciones del Estado con las religiones, por poner un ejemplo, deberían ser similares a las que mantiene con las ONG y, por tanto, los acuerdos con las mismas tendrían que ser de un tipo similar".

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