El teólogo de Juan Pablo II acepta el uso de preservativos «en casos extremos»

La Iglesia católica es contraria a todos los sistemas anticonceptivos artificiales, entre los que se incluye el preservativo, y también a su uso genérico en la prevención del sida, pero admite que recurrir a ese medio puede ser «moralmente lícito en algunas circunstancias» de droga, promiscuidad y miseria, según precisó el cardenal Georges Cottier, teólogo del Papa desde 1990, para evitar malentendidos en una materia muy delicada y de importancia vital para las personas de riesgo.

   Hasta ahora el Vaticano había considerado aceptable el uso de preservativos -no como contraceptivo sino como medio de protección frente al sida- en el contexto matrimonial. Hace dos semanas, a raíz de la confusión creada en España, el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio de la Pastoral Sanitaria, volvió a confirmar que «en la legítima defensa de la propia vida se puede llegar incluso a matar al agresor. En el caso de un marido enfermo de sida, la esposa tiene derecho a que su cónyuge utilice el condón».

   El Vaticano y numerosas conferencias episcopales de África se han opuesto vigorosamente a las campañas de prevención del sida que comienzan por distribuir preservativos presentándolos como una panacea, pues difunden una falsa seguridad que puede agravar el problema. La Iglesia insiste en la abstinencia sexual y la fidelidad matrimonial como medios perfectamente seguros y morales, aconsejados también en ese orden por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que incluye, en tercer lugar, los preservativos.
   Refiriéndose a los aspectos morales, el teólogo del Papa, señaló a la agencia Associated Press que su uso «es lícito en circunstancias particulares como, por ejemplo, en ambientes donde circula mucha droga, allí donde exista una gran promiscuidad humana, o allí donde esta promiscuidad vaya unida a la miseria como, por ejemplo, en zonas de África o Asia donde la gente es prisionera de esta situación».
En defensa de la vida
   El cardenal Cottier, cuya tarea como Teólogo de la Casa Pontificia es velar por la solidez doctrinal de los textos que el Papa firma o lee en público, considera que «en esos casos, el uso del condón puede ser considerado lícito, por dos motivos. Primero, por el riesgo inminente de contagio y la imposibilidad de utilizar las vías normales de respeto a la sacralidad del cuerpo humano para hacer frente a la epidemia. Segundo, porque el virus se transmite en un acto sexual que puede transmitir la vida pero incluye el riesgo de transmitir la muerte. En este punto se aplica el mandamiento de «No matarás». Se debe respetar, ante todo, la defensa de la vida».
   El cardenal Cottier, dominico suizo de 82 años, añade que «esta línea la sostienen numerosos teólogos, si bien no existe un acuerdo total sobre este punto de vista», por lo que «será necesario reflexionar más en el futuro». Y subraya que la licitud del preservativo en casos extremos no significa que lo sea en casos normales.

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