El Supremo paquistaní se reserva el veredicto en la apelación de Asia Bibi a la horca por delito de blasfemia

El Tribunal Supremo paquistaní se reservó hoy el veredicto de la apelación a la condena a muerte de Asia Bibi por blasfemia, tras una denuncia por insultar supuestamente al profeta Mahoma en 2010, al remarcar que existen contradicciones en las declaraciones de los testigos.

«Reservamos el veredicto», manifestó el presidente de la máxima autoridad judicial paquistaní, Mian Saqib Nisar, uno de los tres jueces del tribunal que revisó la apelación de Bibi, y que prohibió a los medios «comentar» sobre el caso hasta el anuncio de su decisión.

En la sala atestada de personas había algunos religiosos que expresaron su malestar porque todo el proceso se desarrollara en inglés y no en una lengua local.

Nisar afirmó que existen contradicciones en las declaraciones de los testigos acerca de lo ocurrido, así como sobre la reunión en la que supuestamente la cristiana admitió haber insultado a Mahoma.

El juez indicó además que la investigación del incidente fue cursada por un policía de bajo rango, algo que no debe suceder en los casos del artículo 295 del código penal paquistaní, donde se hallan tipificados los casos de blasfemia.

Por su parte, el abogado de la condenada, Saiful Malook, subrayó que hay discrepancias incluso en las declaraciones de las mujeres que denunciaron a Bibi, Asma y Mafia, y manifestó que no se ha probado que la cristiana cometiera blasfemia.

«La acusación ha fallado a la hora de probar que Asia Bibi cometió blasfemia. Con la ayuda de Dios, ganaremos y saldrá de la cárcel», confió Malook.

El abogado leyó en la sala una declaración de la condenada en la que ésta afirmó que fue acusada falsamente.

«Asma y Mafia me pidieron que fuera a por agua. Cuando la llevé rehusaron cogerla porque yo era cristiana. Tuvimos una discusión. Después me acusaron de blasfemia. Juro sobre la Biblia que no lo hice y que tengo un gran respeto por el sagrado profeta y el Corán», según la declaración.

Bibi, madre de cinco hijos, fue sentenciada a muerte en 2010, perdió la apelación en el Alto Tribunal de Lahore, capital de Punyab, en 2014 y en 2016 el Supremo pospuso una vista tras la recusación de uno de los jueces.

El caso de Bibi ha provocado indignación internacional, pero en Pakistán se ha convertido en una causa para los grupos y partidos islamistas, que en algunas protestas piden su ejecución.

Hoy mismo, el partido político radical paquistaní Tehreek-e-Labbaik Pakistan (TLP) amenazó con «peligrosas consecuencias» si Bibi es declarada inocente en la apelación.

«Si no se hace justicia y la condenada Asia es tratada con indulgencia o con suavidad o trata de huir a otro país, habrá peligrosas consecuencias», expresó en un comunicado el TLP, que en las últimas elecciones defendió la aplicación de ley de la blasfemia.

La dura ley antiblasfemia paquistaní fue establecida en la época colonial británica para evitar choques religiosos, pero en la década de 1980 varias reformas auspiciadas por el dictador Zia ul Haq favorecieron el abuso de esta norma.

Desde entonces, se han producido un millar de acusaciones por blasfemia, un delito que en Pakistán puede llevar aparejada la pena capital, aunque nunca se ha ajusticiado a nadie por ello.

El caso de Asia ha provocado grandes tensiones en el país asiático y al menos dos asesinatos.

Uno de ellos, el del exgobernador de Punyab, Salman Tasir, quien fue asesinado en 2011 por defender públicamente la causa de Bibi por uno de sus guardaespaldas, Mumtaz Qadri, quien, a su vez, fue ejecutado en 2016 y enterrado luego como un héroe.

El segundo el del un ministro cristiano de Minorías, Shahbaz Bhatti, quien fue asesinado a tiros en la puerta de su casa en 2011 por defender a Bibi y oponerse a esta legislación.

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