El Supremo confirma la prisión para un pastor evangélico que abusó de una menor

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de ocho años de prisión a un pastor de la Iglesia Evangélica Apostólica del Nombre de Jesús de Madrid por abusar sexualmente durante varios meses en 2013 de una menor de 15 años que acudía habitualmente a la congregación. El condenado llegó a convencer a la víctima para que acusara de los abusos falsamente a su padre, su hermano y un antiguo inquilino.

Según la sentencia, el Supremo desestima los recursos del acusado y la iglesia evangélica y confirma el fallo de la Audiencia Provincial de Madrid de abril de 2016 que le condenó a ocho años de prisión, siete de ellos por abusos sexuales y uno por denuncia falsa ya que el pastor convenció a la menor para que acusara a su padre. El alto tribunal confirma también la pena de libertad vigilada que impuso la Audiencia al pastor durante cinco años cuando salga de prisión. Asimismo, ratifica la indemnización de 60.000 euros a la víctima de la que responderá subsidiariamente la iglesia.

Para el Supremo, queda probado que el acusado, de 48 años, «aprovechó la ascendencia que le daba sobre ella y su familia su condición de pastor para tener desde comienzos de 2013 una relación íntima con la que en diversas ocasiones mantuvo relaciones sexuales».

La sentencia recuerda que la situación de abusos se produjo a principios de 2013 y hasta el mes de abril, cuando el padre de la menor accedió al contenido de los mensajes del móvil de su hija que su propio agresor le había regalado para comunicarse con él.

Ante la sospecha de verse descubierto, el pastor convenció a la niña para que dijera que era víctima de abusos sexuales de su entorno familiar, acusando falsamente a su padre, hermano y un antiguo inquilino. Precisamente, el Supremo alude al informe psicológico de la menor tras denunciar a su padre y hermano, acusación a la que la facultativa no da credibilidad por el relato que la adolescente, que finalmente apuntó al pastor como el responsable de los abusos y de la manipulación para que denunciara a sus familiares. «No solo por la información verbal que proporcionaron el padre, la madre, la propia menor. Había otras pruebas, whatsapps. Toda la información abocaba a pensar que esa situación no se había producido y con alta probabilidad sería el pastor quien manipulara a la menor, no solo a la menor, también a la madre», recoge el informe, que advierte cómo la chica estaba «más tranquila» después de confesar que quién realmente abusaba de ella era el pastor. «Tras liberarse del secreto que guardaba. Acusó en falso a su progenitor y hermano. Una vez revelado el secreto que guardaba se encuentra más tranquila», explica la psicóloga.

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