El socialista Vicente Barrio frente a los sindicatos católicos en 1915

En varias ocasiones nos hemos acercado a la opinión que el socialismo español desarrolló sobre el sindicalismo católico. En este caso analizamos la posición de un destacado socialista, Vicente Barrio Minguito, que planteó desde las páginas de El Socialista en septiembre de 1915, una interpretación sobre los mismos y sobre la preocupación social de la Iglesia. Interesa, además, por su análisis del papel de la Iglesia en la Historia y en la Primera Guerra Mundial. Barrio fue un fontanero con un intenso protagonismo en el sindicalismo madrileño, además de ser miembro de la Agrupación Socialista Madrileña desde el año 1893.

Barrio fue vicepresidente del Comité Nacional de la UGT, sustituyó a García Quejido como secretario en 1903 hasta el año 1914. Cuando Largo Caballero fue elegido secretario general Barrio pasaría a ser tesorero del Comité Nacional hasta su fallecimiento en 1926. Fue presidente de la Unión Ferroviaria de la UGT y de la Federación Nacional de Ferroviarios Españoles. En el plano político sería diputado provincial y concejal por Madrid. Estamos hablando, por lo tanto, de un sindicalista de larga trayectoria.

Barrio consideraba que el catolicismo se las arreglaba para conseguir beneficios de todo, poniendo como ejemplos el bautismo, el matrimonio, la confesión, el purgatorio y la muerte, convertidos en mercancía, y cuyos valores se estipulaban en función de la posición socioeconómica de los compradores. “Las delicias celestiales y los horrores del infierno” eran fuentes de ingresos. Además, consideraba que la Iglesia se acercaba a los poderosos con “beatífica humildad”, frente a los pobres, que lo hacía con “amenazas altivas”. Por otro lado, explicó la capacidad de la Iglesia para adaptarse en las distintas etapas de la historia, como cuando combatió tenazmente a la burguesía y luego, triunfante ésta terminó por aliarse con la misma. Es más, consideraba que estaba del lado de Alemania en la Gran Guerra, a pesar de los desmanes que hubiera podido cometer esta potencia en lugares sagrados y matando a sacerdotes, y de que Alemania oficialmente era protestante. La Iglesia había abandonado a Bélgica e Italia, fieles servidoras del catolicismo, porque se había puesto del lado de la Alemania de Lutero. Y esto lo hacía porque pensaba que Alemania ganaría la guerra, y que el káiser recompensaría sus servicios otorgando a la Iglesia la supremacía sobre el poder civil en los Estados vencidos.

Barrio se preguntaba qué tenía que ver todo esto que había explicado con los sindicatos católicos, que es así como se titulaba la columna periodística. Pues porque estas organizaciones eran su obra, pero su “fina penetración” había puesto de manifiesto la fuerza de las organizaciones obreras, llamadas a influir en la vida y marcha de los Estados y las naciones. Que la Iglesia hubiera puesto en marcha sus propios sindicatos y comenzado a tener en cuenta la cuestión social eran la prueba de la importancia de las organizaciones obreras. Mientras la Iglesia consideró que las sociedades obreras era solamente la obra de unos agitadores profesionales, y que el movimiento obrero era algo pasajero sin estabilidad no se preocupó de esta materia ni creó sindicatos católicos, pero ya se había convencido de que la emancipación social era un hecho a la que se acogían millones de personas y, por lo tanto, quería participar, pero valiéndose de la inconsciencia de la masa para retenerla y sacar de la misma un provecho. Por eso la Iglesia había creado los sindicatos católicos. Barrio estaba, como vemos, interpretando la moderna doctrina social de la Iglesia impulsada por León XIII.

La Iglesia pretendería disponer de una fuerza que ya no tenía. En segundo lugar, buscaba congraciarse con la burguesía y, por fin, hacer creer a los obreros que ella era el mejor guardián de sus intereses.

Vicente Barrio consideraba un misterio católico el poder compaginar la mansedumbre que la Iglesia Católica predicaba con el principio de huelga, aunque creía que era una manera de engañar tanto a la burguesía como al proletariado, incidiendo en la existencia de obreros serviles.

Hemos consultado como fuente primaria el número 2302 de El Socialista. El autor del trabajo tiene varios artículos en relación con esta cuestión: “Los socialistas y la patronal católica en los años veinte”, El Obrero, (febrero de 2019), “Vocales obreros socialistas y católicos en las Casas de Socorro madrileñas a comienzos del XX”, El Obrero (julio de 2018), “Los socialistas y el Círculo Católico de Obreros de San José de Madrid”, Observatorio del Laicismo (septiembre de 2017), y “Los sindicatos católicos españoles”, Nueva Tribuna (julio de 2015). Sobre Vicente Barrio podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

Eduardo Montagut. Doctor en Historia

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