El rey Mohamed VI de Marruecos deja de ser «sagrado» en la nueva Constitución

Marruecos dará a conocer la semana próxima el borrador de una nueva Constitución que recorta el hasta ahora inmenso poder del rey y le priva de su carácter sagrado. Fue el propio Mohamed VI quien pidió que su persona fuera solo "inviolable".

Un consejero real, Mohamed Moatassim, recibió el martes a los responsables de los partidos políticos y centrales sindicales para exponerles oralmente el proyecto, pero dos líderes políticos y uno sindical abandonaron la reunión porque no les entregaron el texto o porque desaprueban la metodología seguida para modificar la Carta Magna.

De las revelaciones hechas a posteriori por los asistentes al encuentro queda claro que el entramado institucional de Marruecos va a cambiar en profundidad.

El primer ministro, que se llamará presidente del Gobierno, sale reforzado de la reforma en ciernes. Surgido de la mayoría parlamentaria, el presidente determinará la política del Ejecutivo, puede solicitar la convocatoria del Consejo de Ministros e incluso presidirlo por delegación del rey. Entre sus potestades figura la disolución del Parlamento aunque la comparte con el monarca.

La Cámara alta del Parlamento se convertirá en un órgano de representación territorial. Las cámaras podrán amnistiar y enmendar la Constitución a condición de que lo solicite el 60% de sus diputados.

El presidente del Gobierno nombrará no solo a los ministros sino a los altos funcionarios, a los directores de empresas públicas, a los gobernadores y a los embajadores, aunque para estos últimos requerirá la aprobación del rey.

Mohamed VI seguirá, no obstante, siendo jefe espiritual de los creyentes y de él dependerá la política religiosa. Presidirá además un Consejo Nacional de Seguridad que coloca bajo su autoridad a las Fuerzas Armadas e incluso a las de seguridad.

El bereber, que en el norte del país se llama rifeño, será lengua oficial al mismo nivel que el árabe. Una ley orgánica desarrollará esta disposición constitucional.

La justicia escapa al control del Ejecutivo. La regentará un Consejo Superior del Poder Judicial que presidirá simbólicamente el rey, pero del que formará parte el representante de un órgano encargado de velar por el respeto de los derechos humanos.

Hace tres meses Mohamed VI pronunció un discurso en el que anunció la reforma de la Constitución. Encargó a una comisión, presidida por el constitucionalista Abdellatif Menouni, que elaborase un borrador consultando con partidos y sindicatos.

La nueva Constitución será sometida a referéndum el 1 de julio -la campaña empezará el 20 de junio- y poco después el Parlamento será disuelto. En octubre, probablemente el día 7, se celebrarán unas elecciones legislativas anticipadas.

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