El retorno perpetuo de una gran patraña

Una vez más llega el mes de diciembre y finaliza un nuevo año de la llamada Era Cristiana. Y una vez más los medios de comunicación de gran parte del mundo se hacen eco de las falsedades que se han repetido a lo largo de 2017 años.

El “serio” canal de televisión H2, difunde la “sagrada historia” del nacimiento del niño Jesús y hasta implica a la ciencia en esa patraña que cada vez les es más difícil sostener a muchos de sus cristianos adeptos. Aún más, en un “documental” del mencionado canal de televisisión, se pretende usar los modernos medios científicos para obtener el ADN que “probaría” la existencia de “el hombre más importante de la humanidad”, como lo llaman.

Ante tanto dislate es necesario traer, una vez más, a la atención pública lo que algunos honestos seres humanos vienen repitiendo generación tras generación: las posibles pruebas de la existencia de Jesús de Nazaret, han sido demostrablemente falsas; hasta ahora, antropólogos y arqueólogos no han encontrado la menor evidencia que demuestre la existencia  de ese sujeto.

Uno de esos seres humanos, es Christopher Hitchens, el cual en forma irónica nos dice en su libro: Dios No es Bueno (publicado en el 2007):

“La generación de Jesucristo fue de esta manera: su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Sí, y el semidiós griego Perseo nació cuando el dios Júpiter visitó a la virgen Dánae adoptando la forma de lluvia de oro y la dejó encinta. El dios Buda nació a través de una abertura del costado de su madre. Coatlicue,’la de la falda de serpientes’, recogió una bola de plumón caída del cielo, se la escondió en el vientre y así fue concebido el dios azteca Huitzilopochtli. La virgen Nana puso en su seno una granada tomada de un árbol regado con la sangre de Agdistis, que había sido asesinado, y dio a luz al dios Atis. La hija virgen de un rey mongol se despertó una noche y se descubrió bañada de una luz resplandeciente, la cual hizo que diera a luz a Genghis Kan. Krishna era hijo de la virgen Devaki. Horus era hijo de la virgen Isis. Mercurio era hijo de la virgen Maya. Rómulo era hijo de la virgen Rea. Por alguna razón desconocida, muchas religiones se obligan a pensar que el canal del parto es un conducto de circulación en un solo sentido, e incluso el Corán trata con veneración a la virgen María. Sin embargo esto no sirvió para nada durante las Cruzadas, cuando un ejército papal se dispuso a reconquistar Belén y  Jerusalén de los musulmanes y destruyó en el intento muchas comunidades judías, saqueó a su paso el herético Bizancio y llevó a cabo una masacre en las estrechas callejuelas de Jerusalén, donde, según los jubilosos y enloquecidos cronistas, la sangre derramada llegaba hasta las bridas de los caballos.”

En otro párrafo del libro apela al uso del pensamiento crítico, y dice:

“Pero se pueden aprender y descubrir muchas cosas con el escrutinio de la religión, y a menudo nos encontramos subidos a hombros de autores y pensadores distinguidos que fueron sin duda nuestros superiores intelectuales y, a veces, incluso morales. En su época, muchos de ellos hicieron jirones el disfraz de la idolatría y el paganismo y hasta se expusieron a ser martirizados por las disputas con sus propios correligionarios. Sin embargo, ha llegado un momento de la historia en que hasta un enano como yo puede afirmar saber más (si bien, sin ningún mérito propio) y ver que todavía falta la rasgadura definitiva del disfráz entero. Entre ambos momentos, las ciencias de la crítica textual, la antropología, la física y la biología molecular han demostrado que los mitos religiosos son explicaciones falsas y artificiales.”

En la página 181 del libro mencionado, Hitchens hace una reflexión que quizá sea la clave del fenómeno religioso:

“No es esnob señalar el modo en que las personas exhiben su credulidad y su instinto gregario, así como su deseo o tal vez su necesidad de mostrarse crédulo y ser engañado. Se trata de un problema antiguo. Tal vez la credulidad sea una forma de inocencia, intrínsecamente inocua incluso; pero proporciona una firme incitación a que los pícaros y los inteligentes exploten a sus hermanos y hermanas y es por tanto, uno de los grandes puntos débiles de la humanidad. No es posible hacer ninguna descripción honrada del auge y permanencia de la religión, ni de la buena acogida de los milagros y las revelaciones, sin hacer referencia a este hecho pertinaz.”

John Dollison, un católico estadounidense crítico de su propia religión, escribió un libro titulado: Pope-Pourri (publicado en 1994), donde examina y denuncia, satíricamente, los errores, los mitos y las falsificaciones de esa secta religiosa.  En el capítulo titulado: “Myth-Understood? The Birth of Jesus” (¿Mito no entendido? El nacimiento de Jesús), dice:

“Si usted es un adherente de la autenticidad, debería de pensar dos veces antes de preparar su escena navideña para navidades…porque de acuerdo a los modernos eruditos, prácticamente todo lo que se describe es erróneo.”(…) ¿Nació Jesús realmente en un establo? ¿Lo Puso María en un lecho de pajas? ¿Estaba el lugar lleno de animales? No – al menos es lo que la mayoría de los historiadores y eruditos de la Biblia dicen.”  Y luego añade una lista de “correcciones”: “María dio a luz sin tener a José a su lado. Podrían haber habido parteras y otras mujeres a su lado, pero ciertamente no había ningún hombre allí. La ley religiosa y la costumbre prohibía la presencia de hombres.” Y nos sigue diciendo que:” ella posiblemente tenía entre catorce y dieciséis años de edad, pues esa era la edad en que las mujeres jóvenes se casaban en el mundo de aquellos tiempos; hubiera sido muy inusual para ella tener más edad . Ella no era ni cercanamente  tan vieja como ha sido descripta, una mujer en sus veintitantos o treintitantos años.”

Según los mismos  estudiosos, cuenta Dollison, ella dio a luz en una casa. Se especula que José, original de Belén, tenía familiares allí, y pasaron la noche en casa de esos familiares. Aún si María hubiera querido dar a luz en un establo, probablemente no lo podría haber hecho, pues difícilmente alguien tenía establo en Belén; el tiempo cálido permitía que los animales  durmieran afuera la mayor parte del año. En cuanto a los “tres reyes” no eran reyes. Según Brent Walters, un experto en la historia del primer siglo de la iglesia, ellos eran astrólogos, eruditos y filósofos y podría haber habido por lo menos unos 40 magos, ya que viajaban en  grupos de ese número. La Biblia no da un número específico de magos. En cuanto a los  “pacíficos” pastores, no eran bien vistos y la gente los odiaba; olían mal y sus animales destruían los plantíos; era gente bruta y asocial que estaba en los márgenes de la sociedad de esa época. Según John Elliott, un teólogo y experto en la Palestina del primer siglo,  Lucas los puso allí por tres razones: la primera  para mostrar que Jesús era el mesías de toda la gente, la segunda para anticipar la futura descripción que Jesús hace de sí mismo como pastor de hombres y tercera para ligarlo con la estirpe de David, un pastor que se convirtió en rey.

Introduzco ahora el testimonio de un pensador argentino el Dr. Lisandro de la Torre, fundador del partido Demócrata Progresista de ese país, Senador y candidato a la presidencia en 1931. Se suicidó el 5 de enero de 1939 en Buenos Aires. En uno de sus artículos titulado: Navidad y Reyes, dice:

“La Navidad fue instituida allá por el siglo IV de nuestra era. Las sagradas escrituras no dicen en que año y menos en que día nació Jesús y las sagradas escrituras son el único libro, si no contemporáneo de Jesús, escrito por discípulos suyos 40 años después de su muerte, que haya revelado su existencia y su predicación.

¿De dónde se ha sacado el dato de que nació el 25 de diciembre? ¿Qué auteticidad tiene? ¿Por qué se celebró la primera Navidad cristiana el año 336 de nuestra era y no antes?

La Iglesia oculta el origen de la Navidad, no obstante ser conocido. Pero los fieles que ignoran tantas cosas puede ser que no conozcan el origen de la Navidad.

Hasta el siglo IV no se celebraba el nacimiento de Jesús y la Iglesia romana no pretendía saber en qué día tuvo lugar. Sólo algunas iglesias cristianas de Grecia, habían empezado, en esa época, a festejar una especie de navidad el 6 de enero. En el resto del imperio romano los que se conservaban paganos y los gentiles convertidos al cristianismo celebraban el 25 de diciembre la natividad pagana de Mithra o ‘Sol Invicto’, culto que los soldados romanos habían adoptado en las campañas de Persia y habían difundido por toda Europa.

Mithra era uno de los tantos dioses solares (derivaba verosímilmente del dios Mitra de los Vedas) y se le rendía culto el 25 de diciembre en razón de que en el hemisferio norte, alrededor de esa fecha (que corresponde al 25 de junio en el hemisferio sur) comienzan  a  alargarse los días y sugieren la idea del nacimiento de un nuevo sol, personificado en Mithra. La navidad india es celebrada el 21 de diciembre.

(…)El propio Constantino, que adoptó la religión católica como culto oficial del imperio romano y presidió el Concilio de Nicea con el título de Obispo Ecuménico y Pontífice Máximo de la cristiandad, acuñaba moneda que llevaba su efigie de un lado y la de Mithra del otro lado.

La iglesia romana se valió entonces de un recurso hábil, aunque poco escrupuloso, y creó la fiesta del nacimiento de Jesús el mismo día del nacimiento de Mithra, esperando que la suplantación se produciría poco a poco. No fue óbice para proceder de esa manera la notoriedad del hecho de que Jesús no hubiera nacido el 25 de diciembre.

Esta apropiación o usurpación de la fecha de la navidad Solar o navidad de Mithra, a favor de Jesús, fue eficaz y los paganos convertidos al cristianismo conservaron en el hecho, la fiesta pagana que más habían apreciado. Todos quedaron conformes.”

Si, evidentemente fue una buena maniobra, mediante la cual la jerarquía eclesiástica católica extendió su poder espiritual y político hasta nuestros días. No es de extrañar que Immanuel Kant razonara respecto al poder eclesiástico, de la siguiente manera:

“Cristo ha traído el reino de Dios más cerca de la Tierra pero él ha sido malentendido; y en lugar del reino de Dios, el reino del clero ha sido establecido entre nosotros.” (Immanuel Kant: H. S. Chamberlain, Immanuel Kant, vol I, p. 510).

Esarus

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*Los artículos de opinión expresan la de su autor, sin que la publicación suponga que el Observatorio del Laicismo o Europa Laica compartan todo lo expresado en el mismo. Europa Laica expresa sus opiniones a través de sus comunicados.
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