El responsable de los capellanes hospitalarios afirma que es un servicio de la Administración y que debe pagarlo

Un privilegio más de la iglesia, tener capellanes en los hospitales públicos pagados por los Servicios de Salud de cada Comunidad como si se tratara de personal sanitario. Se trata de ofrecer una asistencia religiosa que debía pagar cada iglesia -si quiere ofrecerlo-, y tener acceso cuando el paciente o sus familiares lo solicitaran, y no gozar estos capellanes católicos de libre acceso para realizaar su labor pastoral, tarea que ni corresponde a la Administración ni a los centros hospitalarios. Pero una vez más los Acuerdos con la Santa Sede posibilitan este disparate que pagamos todos.


Carracedo, sacerdote de la diócesis de Tui-Vigo que ha sido durante catorce años capellán de uno de los hospitales públicos de Vigo, desvela a Religión Confidencial que si “algún día la gente deja de pedir este servicio religioso, con toda la legalidad nosotros tendríamos que dejar de ofrecer ese servicio, pero de momento no se está dando esta situación, aunque la polémica se abra de vez en cuando”.

El responsable de salud de la Conferencia Episcopal recuerda a este Confidencial que es de vital importancia que la sociedad entienda cuál es el servicio que ofrece la Iglesia en los hospitales.

Mucha gente piensa que es la Iglesia y no el Estado, quien debe sufragar ese servicio.  Esto debería ser así si fuera la Iglesia la que se metiese a dar ese servicio, pero no es así, es la Administración quien lo ofrece y, por lo tanto, quien tiene que pagar este servicio”, explica Carracedo a RC.

El portavoz de la CEE en materia de salud insiste en que la Iglesia Española ha firmado con la Administración calidad: “Si en un hospital ese capellán no ofrece calidad,profesionalidad, trato humano y preparación, como le dije a un obispo, prefiero no tener ese capellán a contar con un anti testimonio”.

Aunque la Conferencia Episcopal es quien se encarga de ofrecer cursos de preparación y formación, es el obispo quien tiene la responsabilidad de designar los mejores capellanes en los hospitales.

“En la CEE coordinamos en las 69 diócesis, pero quien tiene la autoridad es el obispo dentro de su diócesis. Es el obispo quien tiene el encargo de poner a las mejores personas, con la mejor calidad y a los que estén mejor formados, y que tengan cualidades de acompañamiento en los hospitales. Otra cosa es que la CEE ofrezcamos jornadas de formación a través de los religiosos Camilos o de San Juan de Dios”, explica Carracedo.

El responsable de los obispos en materia de Salud explica que el capellán debe visitar a los enfermos con total libertad, sin esperar a que los pacientes le llamen. “En zonas donde lo religioso está muy presente, el capellán va por todas partes si ningún problema. En otros hospitales es más difícil. En mis 14 años en el hospital Público de Vigo iba a todas las habitaciones”.

Carracedo explica que algún paciente, al verle en la habitación, le preguntaba qué hacía allí, y él contestaba: “Por qué soy un servicio del hospital, el gerente y la dirección me pagan para ofrecer este servicio, no para darlo, sino para ofrecerlo, y yo vengo a informar a todo el mundo de que tiene este servicio. Si después lo quiere utilizar pues bien estupendo. Si yo me pongo a la espera, seguramente mucha gente no sabrá que existe este servicio y no lo aprovechan, pero como me pagan para ofrecerlo, pues lo ofrezco”.

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