El Ramadán de Sarkozy

El presidente francés participa en la ceremonia de ruptura del ayuno en la Gran Mezquita de París Amenaza con expulsar del país a los que predican una guerra de religión

La agenda sigue cargada y variada. Nicolas Sarkozy recibió ayer a Dominique Strauss-Kahn, nuevo director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI); al primer ministro de Vietnam, Nguyen Tang Dung, y a los familiares de las víctimas del accidente aéreo ocurrido en enero del 2004 en Sharm el Sheij (Egipto), condecoró con la Legión de Honor al cineasta David Lynch y, al atardecer, cuando un hilo blanco no se puede distinguir de un hilo negro, como exige el Corán, se desplazó a la Gran Mezquita de París. Allí, en ese conjunto monumental de estilo hispanomorisco, fue recibido por el rector, el franco- argelino Dalil Boubakeur, y por los representantes del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM).

Duro y comprensivo a la vez
Sarkozy participó en la Gran Mezquita en el iftar, la cena que rompe el ayuno en el mes de Ramadán. Era su primera visita como presidente, pero un año antes, el 28 de septiembre del 2006, cuando era ministro del Interior, ya había asistido al iftar, una auténtica novedad entonces.
Acompañado por la secretaria de Estado encargada de la política de las ciudades, Fadela Amara, de origen magrebí, Sarkozy lanzó un mensaje de dureza y comprensión al mismo tiempo, según cual sea el uso que se haga del islam. "Los que matan en nombre del islam y que querrían precipitarnos en una guerra de religión a escala mundial (…) ensucian el islam hablando en su nombre", dijo ante los representantes del CFCM. A aquellos les reservó la expulsión de Francia.
Sin embargo, "los que quieren vivir su fe con respeto de los principios del islam y de la laicidad de la República son bienvenidos", dijo. Refiriéndose a los imanes, explicó que "son bienvenidos los que traen un mensaje de paz, de amor al otro, de respeto de la diversidad y de un islam de Francia". Sarkozy negó, no obstante, que haya un aumento de la tensión entre musulmanes y no musulmanes en el país.
Durante su etapa como ministro del Interior, Sarkozy se distinguió por apoyar la creación de una instancia representativa del islam en Francia. Bajo su impulso se constituyó en el 2003 el CFCM, lo que le valió acusaciones, incluso desde la derecha, de promover el "comunitarismo" frente a la laicidad. "Respeto las comunidades, pero no soy comunitarista porque no quiero que las comunidades vivan aisladas unas de otras", respondió Sarkozy entonces.

Corderos en la bañera
Pero las relaciones entre Sarkozy y los rectores del islam francés no siempre han sido tan cordiales. En febrero pasado, el entonces candidato a presidente de la República envió un mensaje de apoyo al director de la revista Charlie Hebdo, Philippe Val, juzgado por la publicación de las caricaturas de Mahoma. Entre los denunciantes figuraban la Gran Mezquita de París y la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF), un grupo más radical. Poco después, en uno de los programas televisivos estrella de la campaña electoral, Sarkozy indignó a los musulmanes al asegurar que mataban los corderos en la bañera de sus apartamentos durante la fiesta del Aíd.
Ahora las cosas han cambiado. El primer ministro, François Fillon, que el pasado día 18 participó también en la Gran Mezquita en la cena de Ramadán, prometió que ordenaría a los prefectos (gobernadores) que facilitaran la celebración de la fiesta del cordero "en las mejores condiciones".

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