El puzle (incompleto) de las inmatriculaciones del Prerrománico asturiano

No parece que la vía oficial avance a un ritmo rápido, así que el Grupo de Inmatriculaciones Asturias está supliendo con sus escasos recursos la investigación que había reclamado a la Junta General del Principado y al Gobierno regional. Su obsesión consiste en descubrir cuántos bienes y propiedades la Iglesia puso a su nombre entre los años 1946 y 2015 en Asturias sin poseer ningún tipo de documento que acreditase su propiedad, solo con la declaración jurada de una autoridad eclesial. Aunque estiman que la cifra puede estar por encima de las 1.500 propiedades, al tomar como referencia lo ocurrido en Navarra y Aragón, donde las pesquisas están más adelantadas, se están centrando en el Prerrománico. Están convencidos de que es el patrimonio que mejor puede encarnar el valor de su pelea. Es un estilo arquitectónico único en el mundo y reconocido por la Unesco. Tal y como la Mezquita de Córdoba mostró a toda España en qué consistían las inmatriculaciones, creen que el Prerrománico puede remover a la sociedad asturiana. Pero no está siendo fácil. Hasta 12 veces han pedido sin éxito la titularidad del palacio de Santa María del Naranco, un edificio de carácter civil que nada tiene que ver con la Iglesia desde su origen. 12 intentos y 12 negativas de lo más variadas. José María Rosel, portavoz del grupo, advierte que no pararán. No tienen ninguna prisa. Prefieren avanzar sobre seguro.

Fruto de esas pesquisas iniciadas hace más de tres años, el puzle de las inmatriculaciones comienza a tomar forma. También el del Prerrománico. Pero ambos siguen incompletos. El último listado remitido por el Colegio Oficial de Registradores de la Propiedad a la Junta General consta de 553 propiedades. Es mucho más completo que uno inicial que no llegaba a la treintena y que se resumía en apenas cuatro folios pero no está todo. Lo sabe bien el Grupo de Inmatriculaciones Asturias porque tiene en su poder notas registrales simples de bienes que la Iglesia ha puesto a su nombre y que no están ni en el primer listado ni en el segundo. No saben por qué. Además, la descripción en muchos casos es tan genérica que parece un galimatías. Identificar de manera fehaciente cada apunte es casi imposible.

Las pesquisas al detalle

El Grupo de Inmatriculaciones trabaja con sus propias listas. La del Prerrománico consta de 16 propiedades, ocho figuran en el Libro Blanco del Principado y otros ocho no. De los ocho que sí integran esa guía de actuación del Gobierno asturiano, cuatro ya se han confirmado como inmatriculados por la Iglesia. La Voz ya había publicado que Santa Cristina de Lena fue inscrito en el año 2010 y San Julián de los Prados, la única en la que sigue habiendo culto y que, por tanto, no debió ser registrada, en 1981. Ahora cuentan con la certificación de que siguieron el mismo camino otras dos. San Miguel de Lillo data de 1929. En este caso la fecha es muy significativa, ya que es 17 años antes de que Franco aprobará la Ley Hipotecaria de 1946, que permitió a la Iglesia inscribir cualquier bien sin documentación. La cuarta es San Salvador de Valdediós, en Villaviciosa, una de las que no está protegida por el paraguas de la Unesco, que, por el momento, solo incluye a seis. Se remonta a 1993.

La investigación se ha tropezado de frente con tres negativas, para San Salvador de Priesca, también en Villaviciosa, la Cámara Santa de la Catedral y Santa María del Naranco, estas dos últimas también reconocidas por la Unesco. El grupo está especialmente sorprendido por lo que ocurre con el palacio de Santa María del Naranco, después de intentarlo hasta 12 veces diferentes con medios y maneras distintos. Comenzaron con varios trámites presenciales. Las respuestas fueron variadas. «No se identifica ese edificio con ese nombre» o no se encontraba nada en esa ubicación son dos claros ejemplos. «Lo que vamos haciendo es ir probando. Tenemos las coordenadas y los datos del catastro, así que vamos cambiando y precisando la petición», explica Rosel. En paralelo lo han intentado por la vía telemática, que permite pedir una nota registral simple por la identificación, por el título o por otras formas de búsqueda. Ese tercer apartado fue al que recurrió el grupo, ya que permite utilizar más datos. El resultado fue el mismo. Una negativa. El tercer método es mediante la geolocalización de la propiedad, algo que permite la propia web registral. «Te mueves por el mapa y puedes pinchar el edificio concreto que quieres», desarrolla Rosel. También se les denegó. En concreto, esta última hace apenas unos días, el pasado 12 de junio.

De los otros ocho bienes del Prerrománico no incluidos en el Libro Blanco y tampoco protegidos por la Unesco, hay menos información. Sí han conseguido averiguar que San Adriano de Tuñón, en Santo Adriano, se inmatriculó en 2014 y la de San Tirso, situada en la plaza de la Catedral de Oviedo, en 2015, justo en el año en que esta práctica quedó abolida. Están a la espera de saber qué ha pasado con San Lorenzo de Cortina, en Avilés, y ya cuentan también como denegadas las notas de San pedro de Nora, Santa María de Bendones, Santiago de Gobiendes y la iglesia de Santianes de Pravia.

¿Y el parlamento?

Hasta aquí las pesquisas realizadas por el Grupo de Inmatriculaciones pero ¿y qué ha pasado con el parlamento? El colectivo intentó que la Comisión de Peticiones y Derechos Fundamentales de la Junta General liderara ese trabajo. Aunque inicialmente realizó las primeras peticiones de documentación, parece que ha languidecido. Izquierda Unida (IU) y Podemos están presionando a la Consejería de Cultura para dé un paso al frente y, al menos, aclare qué es lo que ha sucedido con el Prerrománico. Así, ambas formaciones han preguntado en varias ocasiones a la titular de esta cartera, Berta Piñán, y lo volverán a hacer de manera conjunta. Tanto Ángela Vallina como Rafael Palacio han registrado una nueva pregunta en la mesa de la Comisión de Cultura, Política Lingüística y Turismo en la que reclaman a Piñán que informe de todo lo relacionado con las inmatriculaciones en favor de la Iglesia Católica.

Rosel asegura que queda mucho trabajo por hacer. Es necesario desenmarañar el listado de 553 propiedades remitido por los registradores al Gobierno del Principado y que ha sido rescatado después de dormir durante más de un año en un cajón. Sobre todo reclaman que se tengan en cuenta todo el patrimonio que ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) o que la UNESCO protege. No solo se trata de la propiedad sino también de todos los fondos públicos que se están destinado a su mantenimiento y rehabilitación.

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