El PSC lleva al Senado la carrera prohibicionista del velo integral

El impulso de la restricción en varios municipios causa división de opiniones en las filas socialistas y de CiU La alcaldesa de Cunit y senadora se suma al veto y apela a la igualdad para plantear el tema en la Cámara

Los vaticinios del área de Inmigración del Gobierno de que la restricción del velo integral en Lleida generaría un efecto contagio se están cumpliendo a marchas forzadas. La decisión del consistorio leridano, en manos del PSC, de vetar el velo integral en edificios municipales ha abierto una carrera imparable entre PP, CiU y los socialistas por impulsar más reglamentos prohibicionistas. En esta competición, los socialistas catalanes, los mismos que en más de una ocasión han afirmado que este es un falso debate, tomaron ayer un cuerpo de ventaja: la senadora del PSC y alcaldesa de Cunit, Judith Alberich, llevará el caso al Senado.

Alberich no se conformará con registrar hoy una moción en su municipio en favor de vetar el burka y el niqab. La alcaldesa admite que en Cunit solo se conoce el caso de una mujer que vista el niqab, pero argumenta que «ahora que no existe un conflicto es precisamente cuando las instituciones deben ir un paso por delante» y limitar el uso del velo integral. Apelando a los avances del Gobierno en el ámbito de la igualdad, Alberich registrará una moción en el Senado en la que se insta al Ejecutivo a emprender un diálogo con entidades islámicas, comunidades autónomas y municipios para posteriormente legislar el uso del velo integral en todo el Estado.

El paso dado por la senadora del PSC contradice radicalmente la voluntad del área de Inmigración del Gobierno de no crear un problema respecto a una práctica minoritaria en Catalunya y el resto de España. Además, hasta ahora la dirección de los socialistas catalanes, más allá de respetar la decisión de Lleida, había asegurado que no impulsaría medidas similares porque existen otros asuntos más urgentes a tratar en materia de inmigración.

DIVERGENCIA EN EL PSC / De hecho, una de las voces ascendentes del PSC en materia de inmigración, la alcaldesa de Salt, Iolanda Pineda, se opone enérgicamente a abrir ahora esta polémica. «Hablemos de los problemas reales, por favor», reclama, y cita cuestiones esenciales en su municipio, en el que los inmigrantes suponen más del 40% de la población, como los procesos de mediación y la rehabilitación urbanística.

Consistorios socialistas de peso como el de Tarragona declinan, de entrada, secundar la escalada prohibicionista. «Ese debe ser el último de los recursos», argumenta la portavoz municipal, Begoña Floria, quien reivindica el trabajo «día a día en favor de la convivencia». Con todo, Floria apunta lo que también sugiere el alcalde socialista de Sabadell, Manuel Bustos: si hay que legislar el velo integral, la norma debe ser supramunicipal.

CRÍTICAS INTERNAS EN CIU / En definitiva, no existe un criterio único en el PSC, como tampoco lo muestra CiU. Ayer, mientras la federación nacionalista en Reus anunciaba una propuesta para vetar el burka incluso en la calle, el diputado de Convergència en el Congreso Carles Campuzano calificaba en su blog de «efectista» la prohibición y añadía: «No tengo demasiado claro que desde la reglamentación municipal liberemos a las mujeres del yugo que representa el burka». Otras voces de la federación vinculadas al ámbito local admiten su incomodidad por la falta de un criterio único en CiU y admiten que la vía prohibicionista responde a una carrera partidista por marcar un perfil duro en materia de inmigración de un modo algo «oportunista y mediático».

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