El proyecto de mezquita en Castejón provoca reacciones racistas

Vecinos de Castejón vinculados a la derecha local han mostrado su malestar en las redes sociales por el proyecto de construir una mezquita en un solar que pertenece a la comunidad musulmana. En la localidad de Erribera, una de las más castigadas por el paro, se teme que sea el primer paso de una oleada racista. La población inmigrante llega al 20% en Castejón.

Estamos ante un ejemplo clásico de cómo el fascismo utiliza una situación inestable para crecer. En Castejón tenemos un 25% de paro y para algunos parece más fácil buscar un enemigo imaginario que preguntarse qué pasó con la CAN», destaca Óscar Rodríguez, sindicalista de LAB y miembro del colectivo Castejón en Lucha.

En esta ocasión, ha sido el colectivo musulmán el escogido en una localidad en la que el 20% de la población es inmigrante. El detonante fue una información publicada por «Diario de Navarra» en la que se destacaba que la comunidad musulmana castejonera quería construir una mezquita con minaretes en un solar de su propiedad.

El proyecto no es nuevo, ya que el solar fue comprado por la comunidad musulmana en 2010 y en enero de 2011 ya presentaron la documentación en el Ayuntamiento, dirigido entonces por Javier Sanz Carramiñana (PSN). La pérdida de mayoría absoluta del PSN en las elecciones municipales de mayo de 2011 provocó que se dejara sin efecto el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Este hecho paralizó la solicitud de licencia de construcción de la mezquita. Los musulmanes castejoneros oran actualmente en un recinto habilitado en un garaje.

Sanz Carramiña pretendía construir 1.250 viviendas nuevas en un plazo de quince años en una localidad que actualmente supera escasamente los 4.000 habitantes. El desarrollo urbanístico se llevaría a cabo en la zona situada entre las vías del ferrocarril y el polígono industrial. Se trata de una zona degradada urbanísticamente.

Hace un mes se aprobó un nuevo plan, por lo que la solicitud de construcción de la mezquita no tiene ningún obstáculo. La alcaldesa de Castejón, Yolanda Manrique (PSN), declaró a «Diario de Navarra» que si el proyecto cumple la legalidad se otorgará la licencia.

A partir de entonces, comenzaron a registrarse comentarios xenófobos e islamófobos en las redes sociales por parte de vecinos vinculados a la derecha local. Las «quejas» más habituales eran que los inmigrantes se apropiaban de las ayudas sociales en detrimento de los autóctonos o que los minaretes provocarían muchas molestias y ruidos. Algunos incluso planteaban la posibilidad de organizar movilizaciones en contra de la mezquita.

Curiosamente, Castejón no es una localidad que se caracterice por su fervor religioso. No se construyó la parroquia católica hasta la década de 1940, por imposición de las autoridades franquistas. Se trata de un templo que recuerda a los levantados en la misma época en los pueblos de colonización. Un salón de los Testigos de Jehová levantado con módulos prefabricados completa el panorama de lugares de culto en la localidad.

«La derecha de Castejón nunca ha sido muy religiosa, pero no sé qué les ha dado últimamente. Están organizando una procesión, que es algo que nunca habían hecho», subraya Rodríguez.

«Nos preocupa que se empiece a emplear un discurso excluyente que puede ser el comienzo de algo muy peligroso. Ahora es el momento de cortar esto de raíz, antes de que vaya a más», destaca Pablo Lorente, concejal de Unidad Popular Socialista Castejonera-Kastejondarren Herri Batza Sozialista (UPSC-KHBS).

Sin embargo, parece que las cosas no se están haciendo demasiado bien desde el Ayuntamiento de Castejón, que ha reducido a media jornada al profesor de apoyo del colegio público Dos de Mayo, uno de los que tienen un mayor porcentaje de alumnos de origen inmigrante. Acudir a sus inmediaciones en torno a las 16.30 permite comprobar que son muchas las mujeres musulmanas que acuden a recoger a sus hijos. Se trata de una sustitución de una profesora que acaba de ser madre. El Gobierno navarro paga medio sueldo y el Ayuntamiento el otro medio. Con la decisión de reducir la jornada, las arcas municipales se ahorran ese medio sueldo. «Esa decisión se adoptó con los votos a favor del PSN y de IUN», denuncia Lorente, que subraya que si el Ayuntamiento se encuentra en una mala situación financiera es porque en tiempos de Sanz Carramiñana se hicieron obras faraónicas y de gran coste económico.

Defensa de un derecho

Lorente subraya que como coalición de izquierdas, su postura a favor de que se permita la construcción de la mezquita se basa en la defensa de los derechos de una parte de la población castejonera. «Nuestra candidatura es anticlerical. Nos oponemos a la influencia de la religión en el ámbito público. Pero no podemos permitir que se criminalice a algunos de nuestros vecinos por su origen. Nativa o extranjera, es la misma clase obrera», señala antes de recordar que Castejón es una localidad caracterizada por acoger a inmigrantes. «Antes llegaban de otras zonas del Estado. Ahora han venido de África, América Latina o Europa del Este».

Por eso defiende un Plan de Inmigración y Convivencia en el que se priorice la garantía de acceso a los servicios sociales en igualdad de condiciones y lamenta que el Ayuntamiento del PSN «no ha hecho nada».

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