El primer acto del nuevo presidente de Portugal ha sido reunirse con los líderes religiosos

El recién investido presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, celebró hoy la «paz, justicia y fraternidad» que, en su opinión, traslució en la cita interreligiosa celebrada en la Mezquita de Lisboa y auspiciada por él.

En su primera actividad como jefe de Estado luso, cargo en el que reemplazó al también conservador Aníbal Cavaco Silva, Rebelo de Sousa, católico confeso, promovió un encuentro con líderes cristianos, musulmanes, adventistas, evangelistas, budistas y judíos, entre otros.

«Portugal debe mucha de su grandeza secular a su espíritu ecuménico. Portugal siempre fue grande cuando supo cultivarlo dentro y fuera de sus fronteras», manifestó el nuevo presidente en un acto que contó con oraciones de 18 representantes de diferentes confesiones.

En su breve discurso, agradeció la disponibilidad del anfitrión de la cita, el presidente de la Comunidad Islámica de Portugal, Abdool Vakil, quien presidió la inédita ceremonia junto al cardenal-patriarca de Lisboa, Manuel Clemente, líder espiritual de la Iglesia Católica en Portugal, credo mayoritario en el país.

Rebelo de Sousa abogó por que el espíritu de «entendimiento y comprensión recíproca» de esta cita se impregne en otros ámbitos de la sociedad y deseó que la «paz, justicia y fraternidad» sentidas en el encuentro reine durante los años de su presidencia.

La iniciativa del nuevo presidente -antiguo analista político en televisión y ex líder del principal partido de centro-derecha del país- pretendió ser un gesto en favor del entendimiento entre las diferentes culturas y religiones, además de suponer una llamada de atención a la actual crisis de los refugiados que afecta a Europa.

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