El PRI y el sagrado corazón de Jesús

En una enorme paradoja de la historia, el PRI se está convirtiendo en el partido que está eliminando el principio de separación entre el Estado y las Iglesias, socavando desde los estados de la Federación con más tradición liberal los fundamentos de nuestra recién inaugurada República laica. A César Duarte Jáquez, gobernador priista de Chihuahua, quien se consagró personal y públicamente, así como a su estado, al sagrado corazón de Jesús y a la virgen María, le siguió su casi homónimo, Javier Duarte de Ochoa, gobernador, también priista, de Veracruz. En efecto, el pasado 28 de abril, este último, acompañado por la alcaldesa del puerto, acudió a la ceremonia de consagración del estado de Veracruz que celebró el obispo católico en la catedral de esa heroica ciudad. Allí Duarte tuvo el descaro de asegurar que acudía a ese evento religioso en pleno respeto al Estado laico y en uso de sus derechos constitucionales de libertad religiosa. La justificación es la misma que en el caso de Chihuahua: el mandatario habría dicho que la crisis de valores y principios es mundial y que por eso celebraba ese encuentro de unidad “en donde tenemos un mismo objetivo: caminar juntos hacia la paz y el desarrollo de nuestros pueblos”.

Uno se puede preguntar: ¿qué es lo que está haciendo que los gobernadores priistas de estados con enorme tradición liberal (recordemos nada más que las Leyes de Reforma fueron promulgadas precisamente en Veracruz por Benito Juárez) estén acudiendo a ceremonias de consagración de dichos estados al sagrado corazón de Jesús? ¿Qué hizo que olvidaran su papel como funcionarios de un Estado laico que obliga a mantener separadas sus creencias personales de su función pública? ¿Qué fue lo que permitió que olvidaran que ellos no son gobernadores católicos, sino funcionarios públicos obligados a garantizar equidad hacia el conjunto de los creyentes y ciudadanos de su estado, lo que no sucede cuando públicamente respaldan una confesión específica?

La primera respuesta está en una visión muy equivocada acerca del papel del gobernador en la promoción de valores religiosos. Según la nota en cuestión, Javier Duarte habría señalado que su gobierno promueve “los valores y principios que identifican a la familia veracruzana”, para luego destacar que “esta parte es fundamental para el desarrollo armónico de nuestra sociedad, pues no podemos dejar que se pierda el núcleo de nuestra identidad”. En otras palabras, el gobernador de Veracruz habría decretado que Veracruz es un estado católico y que son los valores de esa confesión los que deben estar en el centro de la cultura e identidad de la entidad. Me pregunto qué pensarán de esto los ciudadanos veracruzanos creyentes de otras iglesias y religiones, que no comparten la adoración al sagrado corazón de Jesús o que no están de acuerdo en que sea la visión católica de la familia la que esté promoviendo el gobernador del estado.

La respuesta más coyuntural tiene que ver con el particular ministerio de un personaje llamado John Rick Miller, quien también se encontraba en la ceremonia de consagración mencionada. Según su propia página informativa este líder católico nació en Nueva York y fue “ejecutivo corporativo” del gobierno británico, “hasta su conversión total a través de la virgen María hace ya 21 años”. Entre las obras evangelizadoras en las que ha intervenido, se señala que “participó en la creación de una organización de la Iglesia católica, en Londres, cuyos miembros oran diariamente por la protección y conversión de esta ciudad.” Según esa misma fuente, “en Colombia, como consecuencia de las conversaciones con el cardenal primado del país… y con el Sr. presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, se hizo una renovación de la consagración de la nación al sagrado corazón de Jesús y una consagración al inmaculado corazón de María”. En suma, estamos ante un misionero católico que ora por la conversión de ciudades como Londres (y supongo ahora Chihuahua o Veracruz), cuyos habitantes “como ovejas dispersas, se mantienen en silencio a pesar de observar como la inmoralidad, la corrupción y la maldad aumentan cada día más en sus pueblos, ciudades, países y alrededor del mundo… En esta misión le pedimos a cada uno de ustedes que comience consagrándose y consagrando a sus familias al doloroso e inmaculado corazón de María (como lo pidió en Fátima) y al sagrado corazón de Jesús… La historia de la Iglesia está repleta de ejemplos de las gracias que recibimos del Cielo y de los grandes milagros consecuencia del acto de consagración pública”.

Francamente, me parece legítimo el esfuerzo de este personaje por convertir los corazones de los anglicanos al catolicismo. Incluso por expandir y renovar en América latina el viejo culto al sagrado corazón. Está en todo su derecho. Lo que no entiendo es qué tienen que estar haciendo los gobernadores priistas de los estados en México promoviendo, de manera ilegal y anticonstitucional, como si fueran líderes religiosos, una particular adoración religiosa. A menos que el PRI, organización laica y defensora del Estado laico, ahora haya sido convertido al inmaculado corazón de María y al sagrado corazón de Jesús. Si ese es el caso, no tengo nada más que decir.

consagracion Chihuahua 2013

El Gobernador del Estado de Chihuahua en la consagración al sagrado corazón de Jesús y María

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