El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, acusa a “algunos” obispos de formar parte de “las fuerzas golpistas”

El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, acusó hoy a “algunos jerarcas” de la Conferencia Episcopal de Nicaragua de formar parte de “las fuerzas golpistas” y de “sumarme alegremente al golpe terrorista y criminal” que, a su juicio, intentó derrocarlo durante las protestas iniciadas en abril pasado.

“Después de que los invitamos y le pedimos que fueran mediadores” y testigos de un diálogo nacional para superar la crisis, que se encuentra suspendido desde julio tras dos meses de haber comenzado, “dejaron de ser mediadores y pasaron a ser parte activa de las fuerzas golpistas”, dijo el mandatario nicaragüense en un discurso ante dirigente universitarios afines.

Según Ortega, parte de esos jerarcas, que no mencionó, estaban detrás de los bloqueos en las vías públicas que se instalaron entre mayo y julio para presionar al Ejecutivo, y donde, de acuerdo con el Gobierno, se cometían “crímenes”.

“Por principios, como cristianos, como pastores, deberían de rechazar cualquier crimen. No tienen nada que ver con aquel Cristo que iba siendo flagelado cuando lo llevaban a crucificar”, reprochó.

“No tienen nada de cristianos y actúan con una mentalidad terrorista, criminal”, acusó el líder sandinista, para quien algunos obispos “se sumaron alegremente al golpe terrorista y criminal”.

El mandatario ofreció ese discurso al clausurar el XVI Congreso de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN).

La Conferencia Episcopal abogó el domingo por la reanudación del diálogo nacional para superar la crisis que vive el país, que ha dejado cientos de muertos.

En un mensaje, los obispos nicaragüenses se declararon “convencidos que el diálogo es la salida pacífica a esta crisis sociopolítica” y que el mismo “debe estar orientado a abrir nuevas perspectivas donde no las hay”.

El diálogo entre el Gobierno de Ortega y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia fue suspendido de forma indefinida en julio pasado después de que grupos oficialistas atacaran a obispos de la Iglesia católica, quienes actuaban como mediadores.

Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario.

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