El presidente iraquí regaló a Felipe VI un rosario musulmán de piedra iraní y plata

Felipe VI visitó ayer a las tropas españolas en Irak, donde más de 300 efectivos se encuentran destinados para luchar contra el Daesh. La visita del rey no estaba reflejada en la agenda de la Casa Real y los propios soldados no supieron de la visita de Felipe VI hasta 48 horas antes de que el rey aterrizase en Bagdad.

El monarca aterrizó en la capital iraquí pasadas las seis de la mañana. Felipe VI viajó acompañado de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y algunos mandos militares.

A su llegada a Bagdad, el rey fue recibido por el embajador de España en Irak, Juan José Escobar; el nuncio en Irak y Jordania, el arzobispo Alberto Ortega; la representante especial para Irak del Secretario General de las Naciones UnidasMarta Ruedas, y el delegado de la Unión Europea en Irak, Tomás Reyes, entre otras autoridades.

El rey se trasladó al Bagdad Diplomatic Support Center (BDSC), donde mantuvo entrevistas con el Comandante de la Combined Joint Trask Force-Operation Inherent Resolve, el teniente general estadounidense, Paul J. Lacamera, y el jefe de la NATO Training and Capacity-Building Mission-Irak, el general de división canadiense, David Fortin.

A continuación, Felipe VI mantuvo un encuentro con los miembros del contingente español en el BDSC, a lo que les dio las gracias “por lo que hacéis y por cómo lo hacéis”. El rey definió el contingente como “un orgullo para todos los españoles”.

Reunión con el presidente iraquí

El rey pasó 10 horas en el país, durante las cuales mantuvo un encuentro en el Palacio Presidencial con el presidente de la República, Barham Salih. En la reunión, discutieron la situación geopolítica de la zona, así como la necesidad de medios y recursos para hacer frente a los refugiados sirios. El presidente regaló al rey un rosario musulmán típico de piedra iraní y plata.

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