El presidente de México rompe la tradición priista y la distancia con la Iglesia

El sábado, en la Basílica, Peña Nieto acudió a misa en primera fila y comulgó; es el primer priista que acude a ceremonias religiosas públicas.

Al comulgar y asistir a la misa papal, el presidente Enrique Peña Nieto rompió con la tradición del partido político del que procede —el Revolucionario Institucional (PRI)— de marcar distancia con las iglesias; un cálculo político que a decir de Elio Masferrer, experto en religión del Instituto Nacional de Antropología e Historia, podría revertírsele.

México rompió relaciones con el Vaticano durante la presidencia de Benito Juárez, época de expropiación de bienes de la Iglesia. Desde entonces, el PRI habría mantenido una distancia con la Ciudad, localizada en el centro de Roma, Italia.

En la primera visita de Juan Pablo II a México (1979), el entonces presidente José López Portillo lo recibió, pero lo dejó con la feligresía.

Hacia 1992, durante el sexenio del también priista Carlos Salinas, fueron restablecidas las relaciones diplomáticas al reformar la Ley de Asociaciones Religiosas; sin embargo, el entonces presidente no se presentó en actos públicos.

La lejanía entre la Santa Sede y la figura presidencial se rompió con la entrada de las administraciones panistas. Los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón asistieron a mismas papales durante su mandato; sin embargo, Peña Nieto, quien ha declarado que la Biblia es su libro favorito, es el primer priista en hacerlo.

Con ello —a decir de Elio Masferrer—, Peña Nieto intenta crear la imagen del político “temeroso de Dios”; es decir, una figura piadosa, creyente, que tiene miedo a la justicia divina.

Sin embargo, de no ser percibida como una acción auténtica, el impacto puede ser negativo para el titular del Ejecutivo federal.

Más aun, destacó Masferrer, con la distancia que marcó a obispos el papa Francisco. Tampoco bendijo a los políticos en el acto celebrado en Palacio Nacional y la intempestiva subida de Peña Nieto en el templete de la Basílica de Guadalupe marcó sorpresa en el rostro del pontífice, un menaje sutil pero claro sobre la línea que el papa vino a trazar entre religiosos y gubernativos.

Jorge Mario Bergoglio cuida su imagen y no quiere aparecer en la bandera de los políticos; enfatiza que es abanderado de Jesús, principal figura de la religión católica, concluye Elio Masferrer.

No usarás la religión con fines políticos

  • El 19 de julio del 2013, se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto por el que se reformó el Artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual vela por la libertad religiosa de los ciudadanos.
  • Dicho artículo indica que toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado.
  • Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley.
  • Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política.
  • Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos, se sujetarán a la ley reglamentaria.
Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...