El presidente de la Xunta y el del Parlamento de Galicia, ambos del PP, y el delegado del Gobierno (PSOE) en el funeral celebrado por el arzobispo de Santiago por las víctimas del COVID-19

El arzobispo de Santiago presidió un solemne funeral por todas las víctimas del coronavirus en Galicia, al que asistieron las máximas autoridades de la comunidad autónoma

Entre las personalidades asistentes, ha destacado la presencia del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, y de parte de su Gobierno; del delegado del Gobierno, Javier Losada; del presidente del Parlamento, Miguel Santalices, y de varios alcaldes de diferentes ciudades gallegas.

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, ha animado este sábado a mantener la esperanza para enfrentar, hasta su derrota, la enfermedad que se convirtió en una pandemia de alcance mundial que “nos impactó y nos descubrió”, a la vez, “signos de una humanidad que nos llenaron de gratitud y de asombro”.

El recuerdo de todos los gallegos está con los fallecidos y las familias afectadas por el virus, así como, ha proseguido, la gratitud permanece con los profesionales que desde que estalló la crisis sanitaria han estado trabajando sin descanso. Es lo que ha dicho Barrio en el acto central del funeral religioso que las diócesis gallegas en su conjunto han celebrado en esta jornada en Compostela en memoria de los que ya no están por causa del SARS-CoV-2: 619 en la Comunidad gallega.

En la compostelana Iglesia de San Francisco, donde el Arzobispado de Santiago realiza sus actos solemnes debido a las obras de restauración que mantienen cerrada al culto la Catedral, Barrio ha asegurado que la comunidad gallega agradece “profundamente la generosa y eficaz colaboración del personal sanitario, de los capellanes de los hospitales, de la oración silenciosa de los monasterios”.

La gratitud, ha continuado, también se extiende hacia quienes han tenido que tomar decisiones en la vida pública y a los que garantizaron los servicios esenciales, así como a muchísimos otros, por ser tantas las personas “que no ahorraron esfuerzos, hasta perder incluso su vida, ayudando y acompañando a los contagiados y a los fallecidos”.

Durante la homilía, el arzobispo compostelano se ha dirigido igualmente a quienes durante los pasados meses perdieron a sus seres queridos pero no pudieron honrar su memoria y ha dicho ser conocedor de que “fueron días de incertidumbre y de misterio en los que a veces la angustia dificulta encontrar la clave de la fe”.

El prelado les ha pedido, no obstante, a todos ellos, que mantengan viva la memoria de los fallecidos porque los “difuntos no son un número más de frías estadísticas” dado que “trivializar la muerte es trivializar la vida, y quien sabe dar razón de la muerte y dar amor a los muertos, sabe dar razón de la vida y amor a los vivos”.

“Con este convencimiento quisiera aliviar tanto dolor, pidiendo el descanso eterno para los que murieron y el consuelo para los que peregrinamos aún en este mundo, percibiendo que no tenemos dominio absoluto de la realidad para determinar el bien y el mal, y decidir el presente y el futuro, saliendo de nuestra burbuja en la que parecía que teníamos todo controlado”.

También ha pedido orar al Apóstol Santiago para proteger a las personas que sufren las “consecuencias sociales” de esta crisis sanitaria.

La capilla compostelana, en la que se han mantenido las medidas de distancia de seguridad, ha contado con la presencia de numerosos ciudadanos, en el marco del aforo permitido.

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