El presidente de la Diputación de Valladolid pide por la provincia ante la Virgen de los Dolores

El presidente de la Diputación realiza el ofrecimiento en la iglesia de la Vera Cruz con el recuerdo de los parados de la provincia

Que la Vera Cruz tenga presente siempre «el dolor de quien pierde su trabajo y también el dolor de quien no llega a tenerlo. Son dolores que nos laceran. Son 51.817 dolores», ha dicho el presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero, sobre los parados de la provincia. «Son proyectos vitales detenidos en un tiempo cruel e injusto», señaló Carnero.

Y es que el presidente de la Diputación ha sido el elegido para que este año pronunciase el Ofrecimiento de Dolores que ha tenido lugar en la iglesia de la Vera Cruz a las siete de la tarde. «Me dirijo a tí –le dijo a la Virgen– y a todos los vallisoletanos ofreciendo el dolor que nos acucia y nos envuelve en el duro transitar de nuestra vida», comenzó en su discurso. «Deja, Señora, que lo haga teniendo presente a todas las mujeres y hombres de nuestros pueblos. Deja que hoy vengan a ofrecerte su dolor a la ciudad. Deja que la ciudad y los pueblos seamos provincia, provincia de Valladolid en Ti y contigo, Señora del Dolor», pidió el presidente de la Diputación.

Presidida por el arzobispo, Ricardo Blázquez, la Ofrenda ha contado con la presencia de representantes de organizaciones no gubernamentales como Cruz Roja, responsables de residencias de mayores y de los hospitales de Valladolid y Medina del Campo y miembros de centros sanitarios privados, así como una gran número de particulares

Con citas de la brasileña Clarice Lispector, del vallisoletano Miguel Delibes y del zamorano Claudio Rodríguez, Jesús Julio Carnero construyó una ofrenda de Dolores repasando los problemas que acucian a la sociedad española. «Nos angustia España, esta España que todos queremos y que algunos, solo algunos, amparándose en una libertad parcial, no la de todos, como si la libertad se pudiera parcelar, pretenden partir».

Finalmente, Jesús Julio Carnero culminó su intervención con un canto de esperanza: «Virgen del Dolor. Haz que brille la luz como antes lo hizo. Entre todos lo vamos a conseguir. Y mi empeño y dedicación está en ello». Y después, Carnero terminó su discurso mostrando esperanza en el futuro. «La esperanza de nuestras cruces al servicio de las cruces de los demás. El que menos, ayudando al que más y el que más, al que menos».

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