El presidente de la Diputación de Castellón en los actos religiosos de la rogativa a Sant Joan en Culla

El pleno del Ayuntamiento de Culla aprobó, el pasado 8 de junio, el nombramiento de Javier Moliner, presidente de la Diputación de Castellón y descendiente de la localidad, como alcalde de la rogativa a Sant Joan de Penyagolosa 2017. Se trata de un importante reconocimiento, dado que la peregrinación cuenta con este cargo como máxima autoridad, que puede estar ostentado por el mismo alcalde de Culla o por un concejal delegado para la ocasión. Por ello, se trata de un hecho excepcional sin precedentes históricos conocidos.

El primer edil del municipio, Víctor Fabregat, ha afirmado que “es todo un orgullo que Javier Moliner represente a Culla en este acontecimiento tan importante, puesto que desde su cargo público ha defendido siempre las tradiciones, las costumbres y la identidad, no solo de nuestro municipio, sino de toda la provincia”.

Por otro lado, la procesión también atesora el puesto de jurat, encargado de aportar la capa al sacerdote en los momentos más solemnes y del suministro de víveres durante el trayecto. En este caso, será la concejala Pilar Moliner, la primera mujer en ocupar esta posición dentro de la rogativa. Cabe recordar que, las mujeres pueden participar en la misma desde el año 1577, tras solicitarlo al Obispado de Tortosa. Ambas personalidades visten vetusta indumentaria, tanto alcalde como jurat, con capa negra bordada sobre el pectoral izquierdo con una inscripción que hace referencia a la procesión y una concha, símbolo del peregrino, en la que se inserta el castillo del escudo de Culla. El alcalde usa vara de mando, mientras que el jurat un bordón.

Esta importancia de la figura “política” dentro de la rogativa se debe a que, desde tiempos inmemoriales, tal y como se refleja en la documentación conservada del año 1404, los preparativos, organización y gastos derivados de la misma siempre han sido a cargo del propio consistorio.

Así pues, los días 16 y 17 de junio, la comitiva presidida por Moliner, cumplirá con el rito que les llevará a pie hasta la ermita situada en el término municipal de Vistabella, en tiempos pasados conocida como Sant Joan de la Font Coberta. Como cada viernes de la semana del Corpus Christi, los vecinos de esta población de l’Alt Maestrat recorrerán los cerca de 30 kilómetros que les separan del santuario, siguiendo un ceremonial que fue declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial en 2016 junto a Els Pelegrins de Les Useres.

Durante el trayecto se realizarán las habituales paradas, acompañadas por los cantos en latín y los responsos a los difuntos; siguiendo la formación, prácticas, rezos y dieta que marca la consueta. El canto del O Vere Déu, con su petición de salutem, pacem et pluviam de coelis, recordará los orígenes de la misma, con su deseo de lluvia para garantizar las buenas cosechas, la gracia de Dios, salud y paz.

Tras pasar la noche en el santuario, los peregrinos de Culla retomarán el camino de vuelta, siguiendo el mismo trayecto que la jornada anterior. Con la caída del sol llegarán a localidad, satisfechos por haber cumplido con la costumbre de sus antepasados un año más. Una procesión, acompañada por los imponentes Pendons y multitud de personas, les dará la cálida bienvenida.

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