El presidente de Chile asiste al Te Deum ecuménico en la catedral católica de Santiago

La ceremonia liderada por la Iglesia Católica chilena se desarrolló en un contexto de tensión por las denuncias de abusos sexuales y encubrimientos en su interior.

Este martes 18 de septiembre se realizó el Te Deum ecuménico que la Iglesia Católica lideró en la Catedral Metropolitana de Santiago.

Con la llegada del presidente Sebastián Piñera, a las 11:40 horas de este martes, se dio inicio al Te Deum ecuménico que la Iglesia Católica celebra cada año en la Catedral Metropolitana de Santiago.

La ceremonia comenzó de manera formal con un cántico de alabanza en el cual se hizo una alusión a los abusos. “Negarlo es inaceptable cuando el temporal arrecia”, rezó el himno de Francisco Astorga.

Pero de mea culpa nada. La Iglesia, de la mano del monje benedictino, Benito Rodríguez, tildó la crisis que azota a la institución como un “momento particular”.

“Hoy nos toca presidir esta solemne celebración del Te Deum en un momento muy particular, porque estamos pasando por tiempos recios, como decía santa Teresa”, dijo el religioso.

“Nuestra Iglesia de Chile vive un tiempo de purificación quizás como nunca antes en su historia. Creemos que hablar desde esta precariedad, sin pretender negarla o esconderla es también nuestro aporte al hoy de nuestra historia”, añadió.

“(…) Intentando acoger con humildad y con generosidad nuestros errores, sin pretender privilegios o algún trato especial, y sin renunciar al desafío y la responsabilidad de una profunda conversión en espíritu y en verdad, para ser mejores testigos de ese evangelio que hemos recibido y que llevamos en vasijas de barro”, agregó.

Tras ello, la presidenta de Andha Chile, Roxana Miranda, interrumpió al monje con gritos.

Guardias la sacaron del templo luego que ésta comenzara a emitir consignas contra el gobierno de Sebastián Piñera, con el Mandatario sentado a metros suyo.

Ella y otra mujer fueron detenidas y llevadas a la Tercera Comisaría de Santiago, confirmó Carabineros.

La misa

La primera oración la realizó el deán de la Catedral Metropolitana, Juan de la Cruz, y tuvo como foco pedir por las autoridades que dirigen la nación, superar la discriminación, lograr la justicia y llegar al “bienestar verdadero” en un ambiente de paz.

No obstante, Rodríguez fue el encargado de leer la homilía, que tradicionalmente es recitada por el arzobispo de Santiago, quien estuvo ausente en esta ceremonia. El religioso reemplazó a de la Cruz, quien quedó a cargo de dirigir la ceremonia.

En la lectura, en los otros temas que cubrió, el sacerdote habló de la distancia entre la cabeza y el corazón, al igual que del bautismo y la importancia de la Patria, el vivir con alegría y libertad, además de la separación del Estado y la religión.

Sumado a ello, valoró que extranjeros vengan a Chile con el ánimo de ayudar y aportar, señalando que es su deseo que siempre encuentren las puertas abiertas.

Tras la interrupción a Rodríguez, al momento de las plegarias, líderes de diferentes credos pidieron, por ejemplo, por el derecho de vivir sin contaminación, un medio ambiente libre de riesgos, sueldos dignos y el bienestar de los trabajadores.

Crisis

La ceremonia se realizó en medio de la crisis sin precedentes que azota a la Iglesia Católica en relación a los abusos por parte de religiosos en contra de menores y jóvenes, causas que incluso han generado allanamientos simultáneos por parte del Ministerio Público.

Sobre los abusos sexuales, «negarlo es inaceptable cuando el temporal arrecia«, rezó Francisco Astorga en el himno.

De hecho, el monje benedictino, Benito Rodríguez, tildó la crisis de la institución como «un momento particular, porque estamos pasando por tiempos recios«.

Y, añadió, que «nuestra iglesia de Chile vive un tiempo de purificación quizás como nunca antes en su historia«.

Por su parte, el Presidente Sebastián Piñera, al ser consultado por las menciones al abuso sexual en la homilía, aseguró que «la propia iglesia sabe mejor que nadie que se equivocó. Hoy está en un acto de purificación y espero que la iglesia pueda enfrentar y superar los tiempos oscuros que vivió cuando se cometieron abusos contra nuestros niños y jóvenes«.

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