El presidente de Canarias representa al rey en los actos religiosos de la Virgen del Pino en Teror

En la eucaristía estuvieron presentes el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, en representación del Rey, quien minutos antes del inicio de la misa aseguró que estaba viviendo estas fiestas con mucha ilusión porque «son las últimas de la legislatura y recuerdo el primer año en el que venía temeroso, pero la fiesta y el cariño de la gente del pueblo fue una grata sorpresa. Le tengo mucho cariño a Teror y mucho aprecio a estas fiestas, y este año ha sido especial porque Pedro Ortega fue el pregonero».

También acudió a la cita Elena Máñez, delegada del Gobierno en Canarias, que pidió a la Virgen terminar con la injusticia social y que todas las personas que han visto sus derechos recortados puedan recuperar todo aquello que se ha perdido con motivo de la crisis». Además, recordó la necesidad de «lograr un avance significativo en la situación social de los canarios.

Por su parte, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, celebró la alta participación de la ciudadanía en las Fiestas del Pino y la intensidad con la que el pueblo canario las vive. Explicó que «la población ha hecho suya esta celebración y comparten un sentimiento de pertenencia a los valores y tradiciones que se unen en estas Fiestas». Por otro lado, Morales pidió a la Patrona «que nos haga un mundo mejor, que ayude a corregir todas las medidas que se han adoptado en los últimos años, con la excusa de la crisis, que quiebran el estado de bienestar y el estado de derecho».

José Luis Báez, alcalde de la Villa Mariana, se mostró satisfecho por el desarrollo de la Romería Ofrenda en la que participaron más de 150.000 personas y explicó que «afortunadamente la Cruz Roja intervino en menos de 60 incidentes y el número de intervenciones por intoxicación etílica de menores se ha disminuido en más del 50%, con respecto al año anterior».

Un frenético repicar de campanas acompañó la salida de la Virgen de la Basílica antes de iniciar su camino por las calles del Casco de Teror, donde miles de personas esperaban emocionadas el paso del Trono. Durante los 45 minutos que duró el recorrido, el recogimiento de los asistentes solo se vio interrumpido por los fervientes «¡viva la Virgen del Pino!» y «¡viva Gran Canaria!», y algún que otro grito de «¡guapa!». Durante el trayecto de la procesión, el Trono de la Virgen fue escoltado por 170 miembros del Regimiento de Infantería Canarias 50 y por los músicos del Ejército del Aire, así como por varios Gastadores de Infantería.

Durante todo el recorrido procesional con la imagen de Nuestra Señora del Pino, se sucedió la lluvia de pétalos de flores desde los balcones. Una estampa que alcanzó el momento cumbre cuando la virgen enfilaba la calle principal el casco terorense de regreso a la Basílica. Un instante especialmente emotivo en el que los feligreses no pudieron contener la emoción ante la intensa y colorida cortina de pétalos y confeti en forma de corazones que se formó ante la talla, que permaneció inmóvil varios minutos como si también estuviera disfrutando del espectáculo desde la posición privilegiada de su trono. Fueron muchas las personas que trataron de coger estas corolas, bien al vuelo o las que se iban depositando sobre el manto de la virgen, para guardarlas de recuerdo o volver a lanzarlas al viento tras plasmarle un beso y alguna súplica a la patrona. Con esa devoción única e inevitable que todos los grancanarios, católicos o agnósticos, profesan al que es, sin duda, un símbolo de Gran Canaria.

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