El presidente de Argentina asiste al Tedeum con motivo de las fiestas del 25 de Mayo y el Gobierno «satisfecho» con el discurso moderado del cardenal Poli

Años anteriores, el cardenal Poli había tenido mensajes más duros hacia la gestión Macri.

El Gobierno recibió con satisfacción la homilía del arzobispo Mario Poli en el Tedeum. “Todos estaban contentos. En otros tedeum hubo críticas más fuertes y encendidas por la pobreza. Esta vez no fue así”, reflexionaba uno de los principales interlocutores del Ejecutivo con la Iglesia.

En el Ejecutivo calificaron el discurso del prelado como “moderado”. “Fue un llamado a toda la dirigencia política; no solo a nosotros”, expresaron. La relación de la administración de Mauricio Macri con la Iglesia -y en definitiva con el Papa Francisco– ha estado marcada por la desconfianza y los cortocircuitos.

Las celebraciones por el 25 de Mayo suelen ser la tribuna predilecta de la curia local para marcarle la cancha al poder político. Los tres años anteriores en los que Macri asistió a la Catedral como jefe de Estado debió seguir desde la primera fila del templo porteño los cuestionamientos sobre los resultados de su gestión.

Mauricio Macri llega a la Catedral. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Mauricio Macri llega a la Catedral. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

En 2018, escuchó el malestar de la Iglesia por el debate sobre el aborto y sus apelaciones a la defensa “poco clara de la vida por nacer”. En 2017, al calor de la entonces decisiva campaña a las legislativas, Poli lanzó un lapidario diagnóstico sobre la situación social. “Buena parte del pueblo no se siente invitado a festejar porque carece de lo necesario para una vida digna”, sostuvo. En 2016 también había sugerido “no circunscribir la tarea social a las estadísticas”.

El reclamo del arzobispo para que se convoque a un pacto de unidad nacional entre la dirigencia política y social no sorprendió a nadie en el Ejecutivo. También, lo compararon con el llamado a los consensos básicos que lanzó el Presidente a principios de mes. “Estamos hablando de cosas parecidas. Habrá cosas que cada fuerza política planteará como prioridades o valores. Y otros, distintas, pero en lo posible (lo ideal es que) podamos entrar en este calendario electoral con el menor nivel de debate posible, acordando ciertas cosas que no se discutan más. Cuanto más logremos eso, vamos a ir logrando una nación mas fuerte”, sostuvo Marcos Peña, ante una consulta de Clarín. El jefe de Gabinete fue el único ministro que habló ante los periodistas al abandonar la Catedral.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, aseguró en el mismo sentido a este diario: «Compartimos los conceptos del cardenal Mario Poli. La Argentina necesita imperiosamente que los que tenemos más responsabilidades dediquemos más tiempo a ver en qué nos podemos poner de acuerdo que a tratar de diferenciarnos permanentemente».

En el Gobierno recordaron que la idea de una convocatoria a un pacto político es una propuesta de larga data de la Iglesia. En efecto, Poli en 2016 ya había lanzado la misma sugerencia, aunque con menor énfasis. En 2015, ya había realizado el mismo pedido ante la presencia de Macri, como jefe de Gobierno y de cara a la campaña. La propuesta eclesiástica, en rigor, está sobre la mesa desde 2001.

La Iglesia y representantes de otros credos habían sido invitados a discutir el borrador de 10 puntos del acuerdo oficial. El secretario de Culto, Alfredo Abriani, esperaba poder avanzar con los obispos luego de su ronda de viajes al Vaticano e incluso se ilusionaba semanas atrás con una reunión en la Casa Rosada.

Ahora en la Cancillería y en el ministerio del Interior insisten en que no está prevista una foto de Macri o Frigerio con los obispos. “Ellos ya se expresaron sobre la convocatoria a los consensos”, insistieron en el Ejecutivo. Si bien es cierto que la curia recibió con agrado la convocatoria, no hubo manifestaciones públicas de los prelados.

En el Gobierno descartaron que hubiera habido injerencia del Papaen el discurso del arzobispo, que citó a Francisco en reiterados pasajes de su homilía. “Poli es muy independiente y escribe sus propios discursos”, explicó uno de los funcionarios que más lo conoce.

En el Gabinete también hubo espacio para algunas bromas. “Poli parece frigerista”, exageró un ministro a propósito del llamado del arzobispo y de uno de los funcionarios que más esfuerzos hizo para abrir el juego político del Ejecutivo.

La convocatoria de Poli a la unidad nacional no evitó que el Presidente se despegara de la estrategia de polarización. Durante el locro patrio que compartió con funcionarios y vecinos volvió a ratificar el rumbo. «Volver atrás sería destruirnos y perder todo lo que hemos ganado y progresado en estos tres años y medio”, sentenció.

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