El PP se queda solo en su defensa de la clase de Religión

La propuesta del PSOE quiere la materia fuera del horario escolar y Podemos e IU apuestan por la ruptura del Concordato firmado en 1979 con el Vaticano

Ciudadanos aboga por una asignatura específica sobre Historia de las Religiones

La  propuesta del PSOE de eliminar la asignatura de Religión del horario escolar, y de que no sea evaluable ni computable, ha vuelto a poner en el disparadero la idoneidad de impartir una materia confesional en la escuela pública. Algo que, hoy por hoy, únicamente defiende el  Partido Popular, que no quiere tocar la LOMCE ni los Acuerdos Iglesia-Estado.

Las propuestas de los distintos partidos políticos de caras a las generales, a las que ha tenido acceso eldiario.es, van desde la ruptura total del Concordato suscrito con la Santa Sede en enero de 1979 a mantener el statu quo actual.

Así, tanto Ciudadanos como algunos sectores del PSOE (fundamentalmente, provenientes de Cristianos por el Socialismo), propugnan por incluir, dentro del currículum escolar, una asignatura específica sobre Historia de las Religiones, desde una perspectiva aconfesional y con una óptica histórica y cultural.

La formación liderada por Pedro Sánchez, que en un principio pareció apostar por la total desaparición de la formación religiosa en la escuela, ha matizado su propuesta, y ahora asegura que no tocará la clase de Religión en los colegios concertados -con ideario propio-, y que las clases confesionales podrán impartirse en el centro, pero fuera del horario escolar. La proposición de los socialistas no habla de la situación de los profesores de Religión, que actualmente son nombrados por la autoridad eclesiástica, pero pagados por la Administración educativa correspondiente, que además no tiene capacidad para su despido o su renovación.

Ley de Libertad Religiosa: más Estado y menos cruces

El PSOE, además, ha señalado su intención de aprobar una Ley de Libertad Religiosa, cuyo contenido será similar al que estuvo a punto de ver la luz en 2010 -durante la última etapa del Gobierno de Zapatero- y que, a grandes rasgos, tendrá un carácter muy genérico. La tesis que parece haberse impuesto es la de «más laicidad y más libertad religiosa». Esto es: afianzar los símbolos propios del Estado frente a los religiosos: más banderas oficiales, imágenes de los reyes, Constitución y Estatutos de Autonomías, y menos crucifijos en lugares públicos.

Pero a la vez se pretende avanzar en los derechos de las confesiones minoritarias: judíos, evangélicos, musulmanes y budistas. Así, la intención del hipotético Gobierno presidido por Pedro Sánchez sería «reforzar la presencia de los símbolos cívicos comunes», de un lado, y del otro, «establecer una diferencia clara entre símbolos religiosos y culturales». «El fondo de toda la ley es evitar la confusión entre lo civil y lo religioso», confirman a eldiario.es fuentes socialistas.

En lo específicamente dedicado a la clase de Religión, el PP ya ha manifestado su intención de mantener la actual legislación (una asignatura evaluable y computable, de oferta obligatoria y de elección voluntaria por parte de los alumnos y los padres). De hecho, este año, se ha ampliado el horario en Bachillerato. Pese a ello, los obispos continúan pidiendo más, amparándose en los Acuerdos Iglesia-Estado y el artículo 27.3 de la Constitución.

Partidos y religiones

¿Qué piensan el resto de los partidos? ¿Y las religiones? Ciudadanos propondrá la creación de una asignatura específica sobre historia de las religiones que atienda, según Antonio Espinosa, secretario de Acción Política de la formación, «desde la laicidad, los distintos aspectos históricos y culturales de la religión». En cuanto a la enseñanza confesional, el partido de Albert Rivera no modificará la legislación mientras continúen en vigor los acuerdos con la Santa Sede y con judíos, musulmanes y evangélicos, y se alcance un número mínimo de alumnos. Esta formación no concreta si dicha asignatura se impartiría o no en el horario escolar, pero sí especifica que no computaría para la nota media.

Podemos apuesta claramente por la educación pública y gratuita y defiende la denuncia de los Acuerdos con el Vaticano porque «no responden a las necesidades de una sociedad moderna, abierta y madura», afirma Sandra Mínguez, su responsable de Educación. Aunque reconocen el papel de la religión en la sociedad española, la formación liderada por Pablo Iglesias sostiene que «la escuela pública no debe ser el lugar para impartirla. Las creencias religiosas forman parte del ámbito personal o de su intimidad». Sin embargo, esta misma semana se supo que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, participará en la misa de la Almudena, e incluso renovará el Voto de la Villa a la Virgen, patrona de la capital.

La postura de Izquierda Unida

Para Izquierda Unida, es positivo respetar el derecho constitucional de las familias a la elección del tipo de educación que quieran dar a sus hijos, pero «en ningún caso [a favor de] que el Estado se vea obligado a financiar con dinero público» esa elección, subraya Enrique Díez, coordinador del Área Federal de Educación. La coalición liderada por Alberto Garzón apuesta por derogar el Concordato y los acuerdos con otras confesiones religiosas para asegurar que «cualquier religión quede fuera del currículo escolar» y que desaparezcan los actos y la simbología religiosa de los centros escolares y de los espacios públicos educativos. IU tampoco está a favor de financiar la escuela concertada.

Finalmente, UPyD propone la revisión de los Acuerdos de 1979 y la retirada de la Religión del horario escolar y la evaluación. La formación magenta, como Ciudadanos, también contempla incluir una asignatura de la historia de las creencias religiosas en ESO.

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