El portavoz del Papa descalifica a una organización de católicas por estar a favor de los preservativos

«Son contestatarias y piden el sacerdocio» para la mujer

El Padre Federico Lombardi, el director de la Oficina de prensa de la santa Sede y a todos los efectos portavoz del Papa, ha respondido con sorprendente dureza a un grupo internacional de católicas que publicó una carta abierta al Papa en el Corriere della Sera italiano. En ella, se pedía a Benedicto XVI que aboliera la prohibición de la Iglesia católica respecto a los anticonceptivos “que ha expuesto a millones de personas al peligro de contraer el SIDA”. El vocero del Vaticano las define con “un grupo bien conocido por sus posiciones contestatarias”, como pedir el sacerdocio para la mujer, y las acusa encubrir en realidad una campaña publicitaria de preservativos.

La respuesta la ha publicado el diario L’Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano, y se dirige a la organización Católicas por el derecho a decidir’ (Catholics for Choice), que compró media página en el Corriere della Sera, y cuyo artículo lo firman las respectivas sedes nacionales de la organización junto a otros grupos.

“Posiciones contestarias”
Lombardi define a la organización como “un grupo bien conocido por sus posiciones contestatarias”. Y pone como ejemplo de su rebeldía el que pidan “la ordenación de las mujeres”, o sea, que también puedan tener derecho ejercer el sacerdocio. “No es nada nuevo”, explica el director del gabinete papal, porque “desde hace tiempo se ponen en contra del magisterio de la Iglesia”.
Preservativo inútil
El padre Lombardi avisa a sus lectores de que no se dejen “impresionar” por la larga lista de firmantes, ya que la “mayoría” son delegaciones nacionales “del mismo grupo” y el resto son “poco significativos”. Y a la organización de católicas les responde que “las políticas de respuesta al SIDA basadas principalmente en la distribución de preservativos han fallado”. Para esa lucha reclama, en cambio, “intervenciones más profundas, en las que la Iglesia ya trabaja”.

La “Humana Vitae”
La carta abierta al Papa se publicó con motivo del 40º aniversario de la encíclica de Pablo VI «Humanae Vitae», en la que se consolidaba la posición de la Iglesia sobre los métodos anticonceptivos, y que la organización define como “devastadora política de la jerarquía católica”. “Los católicos hacen uso de los anticonceptivos y apoyan el uso del preservativo como medio para evitar el virus del SIDA”, aseguran en la carta. Además, recuerdan la decisión tomada por el Papa responsable de la encíclica. En 1968, Pablo VI creó un grupo de expertos para decidir al respecto. En amplia mayoría votaron que se eliminar la prohibición de la Iglesia, porque la contracepción artificial no era “intrínsecamente malvada”. El Santo Padre decidió ignorarles y mantuvo la restricción.

No se ve el “amor”
A estas críticas, el portavoz del Vaticano responde que la encíclica se centra en “las relaciones humanas y espirituales entre los cónyuges”, y que ellas, en su “carta” (el entrecomillado es suyo) no se acercan “ni siquiera de lejos a la verdadera cuestión”. Para reforzar su crítica, Lombardi pone un ejemplo cuanto menos sorprendente: “En toda la carta, la palabra ‘amor’ no aparece nunca. Parece que a los firmantes eso no les interesa para nada”.

Publicidad del preservativo
Lombardi, en su conclusión, pasa de la descalificación a la acusación directa. Concretamente, asegura que la carta “no se trata de un artículo con una posición teológica o moral”, sino que en realidad es una “propaganda pagada a favor del uso de anticonceptivos”. Y finaliza añadiendo que “habría que preguntarse quién la ha pagado y por qué”.

Farmacéuticos objetores
Curiosamente, la polémica surge pocos días después de que la última encuesta del Instituto de la Juventud español, revelara que un 16% y un 22% de hombres y mujeres jóvenes, respectivamente, han tenido dificultades para obtener preservativos. ¿La culpa? De los farmacéuticos católicos que apelan a la objeción de conciencia para vender métodos como los profilácticos o la píldora del día después. Frases como “el aborto se ha metido en nuestras farmacias”, nuestra profesión “es curar, no matar” o “se rompen y creo que no son un producto bueno para los adolescentes” son sólo algunas de las frases que se han escuchados en estas beatas boticas.

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