El poder de los Legionarios de Cristo en Chile

Tras cumplir su condena por abuso sexual contra una menor del Colegio Cumbres, el sacerdote John O´Reilly, miembro carismático y señero de la orden, fue despojado de su nacionalidad por gracia y expulsado de Chile. El poder del grupo se ha cristalizado en la participación e influencia de destacados miembros del plano político y económico nacional, aunque a la luz de todo lo ocurrido, dicha influencia parece decrecer en el último tiempo.

A diario el despertador sonaba a las 5.45 de la mañana en la casa en que los Legionarios de Cristo alojan a sacerdotes en el sector acomodado de Santiago. Ahí, los curas tienen una rutina que incluye misas en comunidad y meditación, tras lo cual las nueve personas residentes comienzan sus actividades mundanas. Todos, excepto el sacerdote irlandés John O´Reilly, quien debió pasar en ese lugar los cuatro años de condena por abuso sexual a una alumna del Colegio Cumbres, teniendo prohibición absoluta de trabajar con menores ni estar en contacto con ellos.

El año 2014, sentado en la sala del tribunal que lo condenó por el delito de abuso sexual contra una menor de 5 años del colegio del cual era el director espiritual, el sacerdote irlandés John O’Reilly yacía con un rosario en la mano y las imágenes de nueve niñas fallecidas en un accidente escolar. El fallo lo condenó a cuatro años y un día de presidio menor en su grado máximo, con el beneficio de libertad vigilada. Tras ello vendría el despojamiento de su nacionalidad por gracia y la expulsión de Chile. Del mismo modo, y de acuerdo a la investigación canónica que se sigue al prelado, expertos sostienen que su expulsión del sacerdocio es inminente, tal como ocurrió con Cristián Precht y Fernando Karadima.

Ni bien recibido el fallo condenatorio, vimos cómo se produjeron comentarios y manifestaciones en apoyo a la “inocencia” del cura, miembro señero de una de las órdenes religiosas predilectas de la élite política y económica, obviando la decisión de la justicia. ¿Cuál es el poder de los Legionarios de Cristo en Chile? ¿Qué alcance tienen las redes generadas en torno a este grupo en nuestro país?

El sacerdote fue acusado por los padres de dos alumnas de aprovecharse de su condición de guía espiritual del establecimiento para sustraerlas constantemente de la sala de clases y abusar sexualmente de ellas. El 15 de octubre de 2014, el tribunal lo consideró culpable de los cargos en el caso de la menor de las hermanas y se declaró insuficiencia probatoria respecto de la otra.

Visiblemente afectada, la madre de una de las menores abusadas por el sacerdote irlandés relató al Tercer Tribunal Oral en lo Penal el año 2014 cómo vio modificado el carácter de su hija. La mujer sostuvo que advirtió del abuso a su hija cuando ésta comenzó a mostrar un cambio en su conducta. “Se puso irascible, hacía pataletas violentas”, dijo, a lo que agregó que un día, mientras la bañaba, su hija le preguntó si ella era la única que podía ver sus “partes íntimas”. Intrigada, la madre le inquirió respecto al porqué de su pregunta, a lo que la niña respondió que el padre O´Reilly jugaba con ella a “verse las partes y bajarse los pantalones”. La defensa del irlandés se apresuró a desestimar el testimonio de la menor, argumentando que existirían cinco dudas razonables para el relato de la madre: la influencia en los recuerdos de las menores, que es imposible que en ese lugar ocurrieran los supuestos abusos, el control de la madre sobre sus hijas, una investigación sesgada y pericias imperfectas. “Los recuerdos de ambas niñas están intervenidos por la familia y los fiscales”, dijo y añadió que la fiscalía “no podrá vencer la presunción de inocencia” del sacerdote.

En el proceso, declararon alrededor de 70 testigos, entre ellos los padres de las niñas abusadas, quienes —de acuerdo a lo consignado en el expediente— habrían sufrido los vejámenes en una capilla del Colegio Cumbres y en una oficina administrativa del mismo.

El gran recaudador de la Legión

John O’Reilly se granjeó una gran amistad estableciendo contactos con miembros de las altas esferas del poder público y privado en Chile. Tal vez por eso sus incondicionales han seguido siendo eso, incondicionales que lo defienden a pie juntillas, a sol y sombra. Con más de 30 años residiendo en Chile, el prelado miembro de los Legionarios de Cristo recibió la nacionalidad por gracia en 2008, iniciativa fomentada por sus cercanos en posiciones de poder.

Se dice que el sacerdote tenía tanta llegada con algunas personas influyentes que fue objeto de muchos y costosos obsequios y donaciones durante sus años en nuestro país. “Trabajo con empresarios y es bueno saber lo que está pasando”, aseguró el sacerdote en un reportaje en un medio de prensa local. El cura, poco a poco, se convertiría en recaudador oficial de la Legión.

John O’Reilly llegó a Chile en 1984, procedente de México —donde conoció al círculo cercano a Marcial Maciel—. Este era parte de su trayecto a Brasil, donde, según decía, participaría de una misión a nombre de la Legión. Sin embargo, se quedó en Chile. De inmediato comenzó su trabajo como asesor espiritual en colegios del sector acomodado de Santiago. Poco tiempo después, la congregación legionaria fundó su propio establecimiento educacional, el Colegio Cumbres, en el cual O´Reilly asumió como capellán. El éxito y reconocimiento de la misión no se hicieron esperar y el sacerdote comenzó sus primeros acercamientos al movimiento gremial de la Universidad Católica. Ahí conoció a personajes como Darío Paya, Rodrigo Álvarez y José Antonio Kast.

Marcial Maciel logró montar en la isla de Bermudas (conocido paraíso fiscal) una estructura que administraba los dineros provenientes del imperio educativo de la orden sin pagar impuestos. La cuenta bancaria era administrada por los rectores de las universidades ligadas a la Legión (la llamada red Anáhuac, principal fuente de ingresos de la orden) y cuyos ingresos llegan aproximadamente a los US$300 millones. Todo esto era administrado por una sociedad de papel: International Volunteer Services, creada en 1994 en Bermudas, y donde han participado de su administración, entre otros, el ex rector de la Universidad Finnis Terrae de Chile y vicerrector académico de la Universidad Anáhuac, Cristian Nazer.

Legionarios dan cuenta de la influencia en el país de una orden que, a pesar de su bajísimo perfil, ha exhibido un crecimiento tremendo durante los últimos 20 años. El propósito, como algunas personas lo declararon, es influir en el medio social local “de vértice a base”, partiendo de los sectores más acomodados hacia abajo, pasando por políticos y empresarios, principalmente de derecha, aunque no de manera exclusiva. El poder e influencias del grupo en materia educativa se vio cristalizado con la adquisición, en el año 2007, de la Universidad Finís Terrae, apoyado financieramente por destacados hombres de negocios como Guillermo Luksic, Agustín Edwards, Eliodoro Matte, entre otros, dando cuenta de la ligazón potente que existe entre “la Legión” y el mundo empresarial.

Si bien es cierto durante los últimos años la matrícula en los niveles preescolares del Colegio Cumbres mejoró y es “regular”, si se compara en un período de tiempo más extenso se observa una disminución de alumnos que viene desde el año 2014. Este emblemático establecimiento de la orden en nuestro país se ha visto afectado en su imagen por los escándalos de abusos sexuales en los que se vio implicado su fundador, el mexicano Marcial Maciel, al igual como ocurriera con John O´Reilly, quien fuera su “mozo” en Roma, entre 1968 y 1975. En medio de la batalla por limpiar esa imagen, la institución educativa ha debido cerrar varias zonas del colegio debido a la reducción en el número de estudiantes. Bajo el eufemismo “gestión para el mejoramiento de la operación del colegio” se ha intentado justificar dicha clausura, aunque es un secreto a voces que el caso O´Reilly golpeó duramente las arcas del colegio. De hecho, desde 2014 (fecha en que se conoció el fallo contra el cura irlandés) a la fecha, la matricula se ha visto mermada en aproximadamente 400 alumnos, dejando de percibir a lo menos unos $2 mil millones.

La situación de la orden en Chile —que no es catastrófica, pero que se ha visto desmedrada en términos económicos y de imagen—, contrasta con lo que se ve de la Legión en el orden internacional, por lo menos hasta hace unos años, antes de que El Vaticano decidiera intervenirla. Marcial Maciel logró montar en la isla de Bermudas (conocido paraíso fiscal) una estructura que administraba los dineros provenientes del imperio educativo de la orden sin pagar impuestos. La cuenta bancaria era administrada por los rectores de las universidades ligadas a la Legión (la llamada red Anáhuac, principal fuente de ingresos de la orden) y cuyos ingresos llegan aproximadamente a los US$300 millones. Todo esto era administrado por una sociedad de papel: International Volunteer Services, creada en 1994 en Bermudas, y donde han participado de su administración, entre otros, el ex rector de la Universidad Finnis Terrae de Chile y vicerrector académico de la Universidad Anáhuac, Cristian Nazer. Asimismo, el sacerdote Eduardo Vigneaux Pepper, quien llegó a ser administrador general de la congregación, fue uno de los pocos chilenos que gozó de gran influencia en el círculo de Maciel y, por cierto, de la Legión.

Respeto a la jerarquía de la Orden

La periodista Andrea Insunza, coautora del libro “Legionarios de Cristo en Chile: Dios, dinero y poder”, comentó que la Orden se concibe a sí misma como una fuerza creada para disputar los espacios a la iglesia más liberal en Latinoamerica. “Esta orden cumple el rol de no cuestionar a la clase alta, entonces estos sacerdotes, lejos de conflictuar a las personas que dirigen espiritualmente, más bien les dicen que tienen que sentirse tranquilos por cómo son”, aseveró. La profesional agregó que la estructura jerárquica facilita la impunidad de sus miembros. “La estructura es para proteger a los abusadores. Está todo hecho para proteger a alguien que abusa de otro, más aún cuando tiene una posición jerárquica superior y por lo tanto está protegido, porque los votos secretos obligaban a los seminaristas o sacerdotes a no denunciar a un superior. Eso se considera falta”.

La legión cuenta con un movimiento laico Regnum Christi, el cual ha perdido fuerza tras un importante abandono de sus feligreses desde la condena del Vaticano a Marcial Maciel. De los 300 participantes masculinos, hoy quedan unos 100; mientras que en el grupo femenino, de las 900 miembros, se retiraron aproximadamente 200.

Figuras emblemáticas entre sus cercanos

El Colegio Cumbres fue la primera institución educativa del país fundada por los Legionarios de Cristo en 1986. Inició sus actividades con un universo total de 60 alumnos; hoy son aproximadamente 2.500. Algunos apoderados de la institución son emblemáticas figuras del quehacer nacional, como por ejemplo el ministro del Interior, Andrés Chadwick, Pablo Longueira, Rodrigo Pérez Mackenna, ex intendente de la VI Región y ex ministro de Obras Públicas; Federico Valdés, presidente de Azul Azul, el senador Juan Antonio Coloma, la ministra de Educación, Marcela Cubillos, el ex subsecretario de Energía y Hacienda Rodrigo Alvarez.

Por otra parte, las amistades cercanas a O´Reilly tienen un peso mayor. De hecho, Guillermo Luksic habría donado US$ 1 millón a la Universidad Finís Terrae e integró su consejo directivo a nombre de los legionarios para potenciar el poder e influencia de la orden sobre la casa de estudios.

El prelado tiene una relación todavía más estrecha con Eliodoro Matte y la esposa de éste, Pilar Capdevila, quien es la fundadora del Colegio Teresa de Los Andes en la comuna de La Pincoya, cuya administración fue tomada por la orden en 2004. Matte habría donado un terreno de 70 hectáreas en La Dehesa para la Universidad Finis Terrae. Dicho espacio jamás se explotó y finalmente fue declarado área verde. La situación sacó ronchas en algunos y habría producido quiebres al interior de la orden. Cabe destacar que tanto las defensas de O´Reilly como la del expulsado Fernando Karadima, habrían sido costeadas por los Matte. De hecho fue el mismo estudio jurídico el que defendió a los dos hombres de Iglesia, a saber, la oficina del penalista Luis Ortiz Quiroga.

Además de Lussac y Matte, la llegada del sacerdote a los círculos del poder político y económico alcanza hasta Agustín Edwards, dueño del diario El Mercurio, a quien O´Reilly convenció de formar parte del consejo directivo de la Universidad Finis Terrae, como representante de la legión; Juan Obach, ex socio de Iansa; Sergio Cardone, socio minoritario de Falabella; Nicolás Ibáñez, empresario ligado el grupo D&S; Juan Eduardo Errázuriz, accionista de Sigdo Koppers y hermano del cardenal Francisco Javier Errázuriz; Reinaldo Solari, del Grupo Falabella; Alfonso Swet; Roberto Piriz, del Grupo Yaconi- Santa Cruz; Gonzalo Martino, ligado al CDF, Copelia y Copeval; y se podría agregar todavía un largo etcétera.

Luego de ser formalizado por prácticas abusivas en contra de la alumna del Colegio Cumbres, varios diarios publicaron, a página completa, un inserto, cuyos firmantes (1084 personas) manifestaban su dolor y argumentaban lo que les había transmitido el sacerdote a ellos y sus hijos, “los valores básicos del amor a Dios, a la Patria, al prójimo y a la familia”.

Tras conocido el fallo las manifestaciones de apoyo a O´Reilly no cesaron. De hecho, cuando se votó el despojo de la nacionalidad por gracia del sacerdote en el parlamento, en el hemiciclo de la Cámara de Diputados, el parlamentario Ignacio Urrutia (UDI) manifestaba su apoyo en defensa de la inocencia del presbítero. ”Yo tengo la absoluta convicción sobre la inocencia del padre O´Reilly. Mi conciencia lo dice así y por eso voté en contra”, espetó el honorable ese día, pese a lo contundente del fallo judicial.

El presente del padre John y la Legión

Han pasado cuatro años desde que el “Padre John”, como le dicen sus cercanos, fue condenado por abusos sexuales reiterados. Insiste en su inocencia, pese a que ni siquiera apeló al fallo de la justicia. Pero sus cercanos siguen creyéndole y apoyándolo. ¿Cuál es la justificación para no apelar? Cercanos comentan que O´Reilly ha dicho que “no tenía ganas de seguir dando pan al circo de los periodistas y de los fiscales”. Otros dicen que estaba psicológicamente incapacitado para afrontar otro juicio y que la sola opción de obtener una condena mayor e ir a la cárcel, lo paralizó.

Hoy, ya en Roma, el sacerdote sigue contando con sus incondicionales en Chile. De acuerdo a lo que el mismo cura les comenta, dedica sus ratos de ocio a escribir, donde, asegura, sacará a la luz su verdad. “Algún día, no ahora, tengo derecho a compartir todas estas ideas”, ha expresado a su círculo íntimo. Durante el día también sigue de cerca la prensa de Estados Unidos —la prensa, esa misma que abomina, que es pan y circo en Chile—, dejando entrever su admiración por Donald Trump, de quien dice “es el único presidente que se ha atrevido a enfrentar a los medios de comunicación”.

Paralelamente el descrédito en el que se sumerge la congregación, y su carismático líder y fundador aumentan. Hace poco, el prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, el cardenal João Braz de Aviz, reconoció que El Vaticano conocía de las conductas pederastas de Marcial Maciel. De hecho, el alto representante de la Iglesia sostuvo que se tenían antecedentes de estos hechos desde 1943, siendo investigados entre los años 1956 y 1959. “Quien lo tapó era una mafia, ellos no eran Iglesia”, expresó João Braz en un medio católico hace poco, al tiempo que agregó: “Tengo la impresión de que las denuncias de abusos crecerán, porque sólo estamos en el inicio. Llevamos 70 años encubriendo, y esto ha sido un tremendo error”, comentó.

Como corolario podríamos decir que la salida de O´Reilly de Chile constituye un pálido remanso de justicia. La pregunta es cómo este país es incapaz de defenderse de individuos hipócritas e inmorales, sin escrúpulos para abusar de la inocencia de niñas, aprovechando la fe de estas y de sus familias, desde la impunidad que le otorga una sotana, y el arrogarse el ser “hombre de Dios”. Evidentemente, la razón es el insondable poder que en Chile rodea a un sector de la Iglesia. Tan poderoso que el cura pudo viajar a Roma después de cumplir su pena remitida, donde se alojará en alguno de los palacios de los legionarios, como está dicho, a escribir “su verdad”.

José Miguel Corral M.

Periodista y comunicador social, ha desarrollado su carrera en el mundo de las Comunicaciones Corporativas Estratégicas y RR.PP. en empresas de distinto rubro dentro de Chile.

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