El poder de la semana Santa.

¿Para qué sirven las procesiones?,   ¿que nos quieren decir?.

En realidad las procesiones son muestra de poder de la Iglesia como institución y de sus administradores, demandantes de respeto a la sociedad.

El paso de una efigie:

Unos muñecos paseados sobre unas pesadísimas andas, estructura de madera o metal, donde van bien atornilladas figuras representativas de la novela Biblia y sus sagrados cánones; un Jesús, una Virgen etc. con sus ostentosos vestidos y adornos que llegan a sumar muchos kilos de peso y otros tantos de valor. Incensarios, Blasones y Saetas.

A tal fin se organizan, grupos de personas en hermandades, o cofradías privadas para la custodia y puesta en marcha de un determinado  “PASO”,  muñeco objeto central del evento “semana santa”; visten con túnicas en señal de penitencia inclusive con capirote que les cubre igualmente las caras, portan encendidas velas que asistidos por la oscuridad de la noche, ayuda mas a impresionar a los adolescente, produciéndoles miedo y un inmerecido respeto.  Una parte de ellos son costaleros- ras,  encargados de aportar la fuerza bruta, la de levantar y transportar el mencionado “Paso” ante los ojos de sus vecinos. Se hacen acompañar con grupos de aficionados a la música de tambores y trompetas que sirve para crear un ambiente de devoción y culto al Mito. Ambiente evocador de tiempos de la, también,  “Santa Inquisición”,  el tribunal que no condenaba hechos, sino pensamientos y que castigaba con morir quemado en la hoguera, hechos que no por ser lejanos en el tiempo dejan de ser un crimen horrendo.

            El “PASO”, esto es el muñeco o muñeca, sobre la peana y esta sobre los hombros del “homo sapiens”, se desplaza lentamente sobre unas calles públicas, que para colmo de irresponsabilidad del Estado aconfesional, muchos de estos “PASOS” van custodiados por Policías, Guardia Civil, ó soldados de las fuerzas armadas, con trajes y correaje de fiesta, bayoneta calada en su fusiles de historia reciente contra la II República; Y abunda en el servilismo a la Iglesia cuando en algunas ciudades les regala la liberación de algunos presos.

Las procesiones no son entretenimiento, espectáculo para el festejo, si no para enseñar al mundo el poder milenario de las tradiciones de autoridad.

Todas estas figuras en la parte alta de la peana, representan al Mito, “La mentira”  envuelta en la riqueza y el lujo extremado, poder que el Estado protege con los medios represivos antes mencionados; y la parte, no menos importante, el grupo de costaleros- ras, representan la parte noble de la sociedad que con capacidad de pensar obedecen a actos tan estúpidos como cargar como bestias durante horas, una carga inútil, simplemente para exhibir el dominio ideológico que ejercen la clase dominante sobre ellos, a propósito de los valores morales.

En semejante acto el grupo minoritario dirigente desde su opulencia, renueva el voto de confianza ciudadana que postrada ante el paso del Mito baja la cabeza, “Milagro las victimas se sienten culpables”.  Este respaldo popular, da fuerza para presentarse, tal cual se muestran, los domadores de animales salvajes en el circo, (vean ustedes como el león come de mi mano y obedece mis ordenes,  aquí el que manda soy yo).  Dicho crédito  viene utilizado para justificar su espacio político en las “democracias recortadas del mundo civilizado”  y con mas rigor en las dictaduras fascistas del Nacional Catolicismo.

Para esto sirve la fe que no es otra cosa que la entrega de tu voluntad al servicio de otros, la fe en el Mito es, desconfiar de tus razonamientos, de la realidad que captan tus sentidos, es desconfiar de ti mismo y sentirte culpable ó impotente. Con lo cual, en la batalla por tus derechos, pasas a ser un soldado en el campo de tu enemigo.

La historia nos dice que cuando los doctores del Mito mandaron matar, los costaleros de turno obedecieron y mataron para la gloria de los que mandan.

            Recordemos también que los actuales católicos Españoles, de no haber nacido en España sino en Arabia Saudí, serian los actuales musulmanes, defensores de la Sharia (Ley islámica).

Así comprendemos mejor la acción de los quebrantadores de la ley natural, sobre la capacidad de razonar del ser humano sometida al Mito en la infancia, que constituye un poder mas importante que el poder del dinero.

De ahí la importancia, de todas las religiones, de captar socios en las salas de parto de los hospitales, y desde la desvergüenza, acusar al neonato heredero del pecado de otros, invento ruin para pasar al bautismo, la comunión y convertirlos en adictos; cuando la victima no tiene capacidad de defenderse, y aprovechando que los  padres, por motivos de fe, han perdido la autoridad en la defensa de la integridad mental de sus hijos, esto es, en la formación de su yo.

Reconociendo la buena fe de los padres, el hecho demuestra, poner en manos de “Bárcenas” el capital de la familia y la sociedad, la educación de los niños.

La vida enseña que Mito y Dinero juntos son la garantía total de una sociedad de unos cuantos mercaderes muy ricos, trabajo esclavo y muchos seres humanos sobrantes, clientes mohínos de la caridad.

Hijo soy de milenarios costaleros

personas sanas sin maldad,

mineros, carpinteros, manuales en castrada libertad

Obreros que buscan vivir y cáeles en suerte el penar.

Nada soy en el trabajo,

dispuesto a lo que me quieran mandar,

que no compro lo que necesito

sino lo que puedo pagar,

un bulto soy en la sociedad.

De padre a hijos heredamos

esta terrible verdad,

la de obedecer, callar, o las vas a pagar.

La modernidad de los nuevos tiempos

impulsa el desarrollo social

pasando de no tener nada

a tener deudas por pagar,

ironía del sistema, le llaman libertad.

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