El pillaje del cura en el Valle de Manzanedo

El actual cura párroco de la mayoría de los pueblos del Valle de Manzanedo llegó a estos pueblos hace algunos años con una misión: registrar a nombre de la Iglesia todas las iglesias y otras propiedades como casas curales y fincas rectorales. Esta es su principal misión. El cura párroco, como lo han hecho tradicionalmente los curas párrocos a lo largo de los tiempos, se acercó a los círculos de poder y comenzó a hacer su trabajo.

Al cabo de unos pocos años, el cura párroco ha registrado a nombre del arzobispado de Burgos todas las iglesias, menos una. Ha registrado a nombre del arzobispado las casas curales y las fincas rectorales. ¿Pero de quién son las iglesias, las casas curales y las fincas rectorales?

Las casas curales fueron casas construidas por las gentes de los pueblos y cedidas gratuitamente para que en ellas vivieran los curas párrocos, lo mismo que en casi todos los pueblos había casas para el pastor y horneras. Las casas curales son del pueblo, no del arzobispado. Bueno, eran, porque ahora ya están registradas a nombre del arzobispado. Las fincas rectorales eran fincas, habitualmente bienes propios o comunes de los pueblos, que se ponían a disposición del cura párroco para su sustento. Las fincas rectorales son del pueblo, no del arzobispado. Bueno, eran, porque ahora ya están registradas a nombre del arzobispado.

Las iglesias y ermitas son edificios que los pueblos construyeron con el esfuerzo de varias generaciones y mantuvieron durante siglos para poder disponer de un lugar de culto. "¿De quién son estos templos, hoy casi vacíos? No son de Dios, que nunca los necesitó ni le importa que hoy se vacíen, porque sólo le importa la Vida. Los construyó la pobre gente porque los necesitaba, cuando todo el pueblo era cristiano, o porque así lo habían decidido o porque así se lo habían impuesto. Todos nosotros somos sus hijos. ¿A quién pertenecen, pues, ahora que están vacíos? ¿Y de quién son esas magníficas casas parroquiales construidas en piedra de sillería, ahora que ya no hay clero que las ocupe o ahora que el pueblo en su inmensa mayoría no las quiere para el clero?" (José Arregui)

Curiosamente, el cura párroco ha registrado a nombre del arzobispado todas las iglesias menos una. Casualmente la única iglesia que no ha registrado es la que se encuentra en un pueblo usurpado por un gran terrateniente. Las iglesias de nuestros pueblos son nuestras, de las gentes pobres y sencillas que vivimos en pueblos pobres y sencillos, de quienes las hemos recibido de manos de nuestros padres, al igual que estos las recibieron de los suyos, y aquellos de los suyos… Son iglesias que nosotros nos hemos esforzado en cuidar, en mantener y en reparar. Las iglesias de nuestros pueblos, en las que hemos realizado grandes esfuerzos, a las que hemos dedicado nuestro trabajo, nuestro tiempo y nuestro dinero… nos las han robado y las han registrado a nombre del arzobispado. Pero la iglesia de Fuente Humorera… esta no la ha registrado el cura párroco, porque esta se ha convertido de la noche a la mañana en propiedad de un señor muy rico, muy poderoso que se ha apropiado de montes, de fincas, de rios, arroyos, fuentes, caminos… y también d ela iglesia y del cementerio a los que ya no es posible acceder porque los caminos que llevan a ella están cerrados o son privados.

Como siempre, como en todos los tiempos y lugares, el cura párroco y los miembros de la corporación municipal trabajan para los poderosos, no para el pueblo. En el Valle de Manzanedo, al menos, es evidente que sigue siendo así.

Ahora hasta el PP reconoce que el sistema que permite a los obispos inmatricular y registrar las iglesias de los pueblos es de dudosa legalidad.

Santa Maria de Rioseco

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