El pederasta de Arturo Eyries asume 14 años por abusar de seis adolescentes

El profesor jubilado y catequista, de 74 años, reconoce los hechos ocurridos en 2013 y ve reducida la pena de prisión a la mitad

Uno de los mayores depredadores sexuales de menores de la historia reciente de la capital, Francisco I. F., de 74 años, reconoció ayer su culpabilidad y asumió una condena de 14 años de prisión, es decir, la mitad de la pena a la que se enfrentaba inicialmente, por una ristra de delitos cometidos a lo largo de 2013 sobre un grupo de adolescentes pertenecientes a una asociación del barrio de Arturo Eyries, donde tenía fijada su residencia habitual este profesor jubilado que consiguió ejercer durante aquella época de catequista y monitor de sus víctimas, de entre 13 y 15 años.

El juicio contra el sospechoso, previsto para ayer, no llegó a celebrarse al alcanzar un acuerdo previo las partes personadas –fiscal, acusaciones particulares y defensa– después de que el propio acusado reconociera la autoría de los seis delitos de abusos sexuales sobre menores, dos más de exhibicionismo y un octavo contra la salud pública –facilitaba hachís a los adolescentes– por los que estaba imputado. Francisco I. F., ‘Kiko’, asumió así una condena de 14 años de prisión, justo la mitad de los 38 años que pedía inicialmente el fiscal para él por los mismos delitos.

La sentencia, en la que se concretarán los hechos probados, será leída hoy en la sala de vistas de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial en presencia del acusado, según confirmaron fuentes jurídicas.

Monitor de convivencias

Los hechos se remontan al año 2013, cuando el profesor jubilado, y pederasta reincidente, acababa de cumplir una condena a dos años de prisión por abusar precisamente de un niño de tan solo 6 años en los vestuarios de la piscina municipal Benito Sanz de la Rica, situado en el antiguo matadero, en el barrio de La Rubia, el 24 de febrero de 2010. Francisco I. F., al que diagnosticaron por entonces un trastorno de pedofilia reconocido por él mismo, apenas pasó unas semanas en prisión y, nada más salir a la calle, logró ganarse la confianza de los padres de una asociación de menores de su barrio (Arturo Eyries) para ejercer en ella como monitor de convivencias y catequista de sus hijos. Y hasta tal punto consiguió no levantar sospechas entre los progenitores que los adolescentes, de entre 13 y 15 años, llegaron a dormir algunas noches en sus domicilios de la capital y de un pueblo.

Cordial y simpático

Sus vecinos y los propios integrantes de la citada asociación –padres y menores– coincidieron después de su detención en calificarle como un «tipo cordial y simpático» y reconocieron que nunca sospecharon nada de él. Lo que no sabían, claro, es que había sido condenado por abusos sexuales apenas unos meses antes de acceder a esta agrupación familiar.

Sea como fuere, el profesor jubilado consiguió pasar largas temporadas a solas con los menores y, al final, llegaron no solo los abusos sexuales en, al menos, seis casos –los que él mismo reconoce ahora– sino que también llegó a desnudarse ante los adolescentes y les mostró material pornográfico –de ahí el delito de exhibicionismo– e, incluso, les suministró hachís. Todo ello, en principio, tuvo lugar durante los últimos meses de 2013 en su residencia de fines de semana en un pueblo.

El sospechoso fue detenido finalmente el 7 de noviembre acusado de todo ello y desde entonces permanece ingresado en la prisión provincial, desde la que ayer fue trasladado a la Audiencia Provincial, en la calle Angustias, para el inicio de un juicio que debía durar tres días y que iba a celebrarse a puerta cerrada. Pero el acuerdo entre las partes alcanzado antes de que comenzara la vista oral evitó, al menos, el mal trago para los menores y los padres que debían testificar sobre los hechos que le imputaban al acusado.

Alertados por los policías

El pacto previo permitió de nuevo a Francisco I. F. ver reducida notablemente su condena, como ya le ocurriera a raíz de la primera sentencia a cinco años de prisión dictada en mayo de 2011 precisamente por la Audiencia Provincial y que fue reducida a tan solo dos al ganar un recurso ante el Tribunal Supremo por los abusos sobre un niño de 6 años. El fiscal pedía esta vez penas que sumaban 38 años de prisión para el acusado por los abusos cometidos en 2013 a razón de 32 años por seis delitos de abusos sexuales, dos años por sendos delitos de exhibicionismo y otros cuatro años y tres meses por el delito contra la salud pública.

La condena, que debe concretarse hoy en la sentencia que dicten los magistrados de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, se verá finalmente reducida a la mitad exacta (14 años de cárcel), a los que habría que restar el año y medio que ya lleva en prisión preventiva el sospechoso. Su avanzada edad, 74 años, permite augurar que nunca llegará a cumplir los 12 que le restan. De ser así, saldría en libertad con 86 años.

La segunda tanda de abusos sobre menores por los que será hoy condenado Francisco I. F. se descubrieron gracias al trabajo de los agentes de la Policía Nacional, que fueron los que alertaron en su día a los progenitores de los adolescentes de la presencia del pedófilo en la asociación familiar de Arturo Eyries, según explicaron fuentes policiales a raíz de su detención hace año y medio.

El perfil

Francisco I. F., ‘Kiko’ El sospechoso, de 74 años, fue profesor de Secundaria –ahora jubilado–. Los psiquiatras le diagnosticaron un trastorno de pedofilia y, aún así, logró ejercer de catequista en una asociación de niños en 2013.

Cronología

■ Febrero de 2010. Francisco I. F., un profesor jubilado de 69 años, sigue a un niño de 6 años al interior de los vestuarios de la piscina del antiguo matadero (Benito Sanz de la Rica) y abusa sexualmente de él. El juez le imputa a raíz de su arresto, pero le deja en libertad con cargos a la espera de juicio.

■ Mayo de 2011. La Audiencia Provincial le condena a cinco años de prisión por abusos sexuales.

■ Abril de 2012. El Tribunal Supremo admite su recurso y reduce su pena a tan solo dos años. Apenas pasa unas semanas en prisión y enseguida sale en libertad.

■ Noviembre de 2013. El jubilado es detenido de nuevo acusado de abusar sexualmente de seis menores en su domicilio aprovechándose de su condición de monitor y catequista de una asociación religiosa.

■ Abril de 2015. El pederasta reconoce los hechos y asume una condena de 14 años de prisión, la mitad de lo que pedía inicialmente el fiscal. El acuerdo evitó ayer la celebración del juicio.

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