El Partido Popular se queda solo en el Constitucional en la batalla para tumbar la ley del aborto

El pleno del Tribunal Constitucional abordará este martes un nuevo debate sobre la ley del aborto, a raíz de la decisión del Gobierno de Navarra de desistir en el recurso que planteó en 2010 durante el mandato de Yolanda Barcina (UPN). Con esta decisión del ejecutivo navarro, el Partido Popular se quedará solo en su insistencia en declarar inconstitucional una ley que se aprobó hace casi una década y cuyo recurso el TC mantiene guardado en un cajón por falta de consenso sobre la propuesta de sentencia redactada por el magistrado conservador Andrés Ollero.

La decisión del Gobierno de Navarra fue comunicada al Constitucional hace un mes y cuenta con el apoyo del la Abogacía del Estado. Es la segunda vez que el ejecutivo que dirige Uxue Barcos se desdice del recurso planteado por su antecesora en el cargo. Durante el gobierno de Mariano Rajoy ya habían presentado un desistimiento parcial, que no contó con el apoyo de Abogacía del Estado. Según fuentes del tribunal, el pleno aceptará este martes «con toda probabilidad» el desistimiento de Navarra. Queda por despejar si el cumplimiento de ese trámite vendrá acompañado de una reapertura del debate sobre el otro recurso pendiente.

El PP presentó en 2010 su recurso a la ley del aborto de Zapatero. Ha pasado casi una década sin que el TC haya resuelto por falta de consenso en torno a la propuesta de sentencia redactada por el magistrado conservador Andrés Ollero. El presidente del Constitucional, Juán José González Rivas ha preferido dejar el tema en el cajón. Lo mismo que hicieron sus predecesores en el cargo María Emilia Casas, Pascual Sala y Francisco Pérez de los Cobos.

La ponencia de Ollero nunca llegó a ser discutida en Pleno ante las dudas expresadas por la mayoría de los magistrados sobre los razonamientos contenidos en ella. La relación de fuerzas en el Constitucional (5 magistrados progresistas y 7 conservadores) ha dificultado la búsqueda de un entendimiento, una dificultad a la que se suma el hecho de que ni siquiera los conservadores se hayan puesto de acuerdo entre ellos.

En el sector progresista del Constitucional creen que el recurso del PP «ya ha perdido su objeto». La idea se apoya en el hecho de que esta formación llegó al Gobierno después de haber presentado su recurso y tuvo opciones de cambiar la ley recurrida, pero no lo hizo. Incluso, con Rafael Catalá como ministro, la formación conservadora reformó la ley del aborto para limitar la posibilidad de abortar a las menores pero sin entrar en una reforma más profunda.

En el TC tienen dos opciones sobre la mesa: esperar a que expire el mandato de Andrés Ollero, a quien le quedan meses en el tribunal, y probar suerte con la designación de un nuevo ponente para que vuelva a estudiar el recurso del PP. La otra posibilidad, preferida en el sector progresista, es proceder al archivo del recurso del PP.

El recurso, excusa de Casado para no incluir propuestas

En los últimos días Pablo Casado se ha referido al debate del Constitucional como la causa de que su formación no vaya a llevar ninguna propuesta de reforma en el programa electoral con el que concurren a las elecciones del 28-A. En una entrevista en el Programa El Objetivo, Casado afirmó que no propondrá ningún cambio hasta que hable el Alto Tribunal. «Si el Constitucional dice que sí, es una ley Constitucional. No puedo ir en un programa electoral contra lo que diga el Tribunal Constitucional».

Los argumentos del líder del PP incurren en dos errores significativos: da a entender que el TC está trabajando en una sentencia e induce a pensar que un partido político no podría proponer cambios legislativos solo porque las leyes vigentes hayan sido consideradas constitucionales. Ambas afirmaciones son falsas. El Constitucional no está tramitando el recurso presentado en su día por los populares que sí podrían llevar en su programa electoral cualquier propuesta de cambio normativo, incluida la vuelta al modelo de supuestos de 1985.

Al principio de la precampaña la dirección del PP aseguraba que su intención era evitar entrar en discusiones sobre cuestiones como el aborto o la exhumación de Franco. Fuentes de la formación afirmaban entonces que ese tipo de debates son «señuelos de la izquierda». Sin embargo, Casado no ha conseguido evitar ese charco y se ha salpicado con polémicas declaraciones como cuando afirmó que las mujeres embarazadas debían «saber lo que llevan dentro» o cuando dijo que era partidario de volver a la ley de plazos para desdecirse después.

Tras la decisión del gobierno navarro, El PP se queda solo en su batalla contra la ley del aborto. Una batalla que Casado prefiere evitar en campaña y que acumula casi una década de retraso en los archivadores del Tribunal Constitucional.

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