El párroco de Canena y la gracia de Dios

Querido Pedro Ruiz –que hasta el nombre lo tienes de showman–, menudo espectáculo el tuyo durante la homilía de la primera comunión de los niños de Canena. Montaste el lío, padre. ¡Quién iba a decir que la palabra del cura de un pueblo de Jaén llegaría a las portadas de los informativos nacionales! A eso lo llamo yo petarlo, has triunfado más que Conchita en Eurovisión y sin barba ni nada. Muy fan.

Ese momento tuyo de nostalgia: “Ahora hay más cultura que hace treinta años pero antes, a lo mejor un hombre se emborrachaba y llegaba y le pegaba a su mujer pero no la mataba por sentido moral y ahora sí”. Jo, qué bonito, Father Peter, qué morriña ochentera, por un momento pensé que te vendrías arriba del todo y sacarías las hombreras y los abanicos de Locomía para animar –aún más de lo que ya lo habías hecho con tu salida de pata de banco parroquial– a los asistentes.

Y ya, si en ese retorno al pasado hubieras saltado diez añitos más -al inicio de los setenta-, para proyectar el anuncio aquel del coñac Soberano en el que la atribulada esposa va a una médium, preocupada por la mala hostia de su marido –con perdón– y la vidente, predecesora de Sandro Rey, le dice a la consultante que si se lleva alguna bofetada de vez en cuando, será quizás porque no recibe a su esposo con una copita de coñac, como Dios manda, te habrías salido del todo. Con el mítico spot, Ruiz, habrías conseguido que los niños se quedaran con la boca abierta, preparados, listos, ya, para recibir la comunión.

Por cierto, lo de los chistes en comuniones debería ser un género, como el de los chistes en velatorios. Cómo olvidar el humor negro en el funeral de Suárez, no, no me refiero a la presencia de Teodoro Obiang como estrella invitada, sino al momentazo de Rouco Varela cuando va y dice: Saben aquel que diu "aquella España que, con sus jóvenes, quería superar para siempre la Guerra Civil. Los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar". Fue uno de esos chistes duros que hacen que el público en la sala no sepa bien si reír o llorar. Arriesgar en el humor es, ya se sabe, cosa de valientes, como Rouco. Un genio.

Una preguntilla, Pedro, este tipo de stand up comedy que hacéis desde el púlpito ¿lo tenéis organizado por meses? Es para apuntarlo en la agenda y que no se me pase ningún bolo, son tan buenos. Recuerdo que en abril triunfó como la bebida espumosa EREfrescante, Jesús Catalá, obispo de Málaga, cuando comparó el matrimonio homosexual con la unión entre un hombre y un perro. ¡Guau! ¡Un hombre y un perro casados, qué gracioso! Solo de imaginarme al perro acudiendo a las juntas de vecinos para ladrar al primero que diga “hay que hacer una derrama para arreglar los patios”, me parto toda… ¿de dónde sacáis esas chanzas tan divinas?

Y qué me dices de Jesús Calvo, el cura del Burgo Ranero que responde al nombre artístico de “capellán de los falangistas en León” cuando soltó aquel chiste en un programa de tele: “Que los homosexuales arreglen su anomalía psíquica y que se aparten de los demás, no sea que contagien a otros”. La homosexualidad contagiosa, como la risa, qué idea tan buena y tan surrealista, me pregunto cómo explicaría esto Cantinflas: “Pues la homosexualidad, joven, es como quien dice, una enfermedad que a uno lo agarra y le salen unas ronchas y una tos, que se vuelve como tosmático, entonces pongamos por caso que uno se pone a platicar no más con su compadrito y entonces éste lo agarra también, como el que agarró el sarampión. Y eso es lo que pasa con la homosexualidad. Más vale claro que averiguado”.

Confesad, los que os dedicáis a hacer estas baterías de chistes, jugando a veces con cuestiones con las que muchos cómicos no se atreven a hacer chanzas, estáis haciendo una interpretación libre y personal del significado teológico de “la gracia de Dios”, ¿no? ¡Qué tíos más salaos!

A ver, a mí me parece bien que se haga uso de la socarronería en las parroquias y que el humor sea omnipresente, como el Señor. Pero deberíais pensar, algunos de los de tu gremio, que estáis empezando a pecar de intrusismo laboral y competencia desleal, hay mucho monologuista pateándose las carreteras de España para poder comer y, claro, llegáis vosotros y arrasáis con vuestros chistazos –sin tope moral– desde el púlpito y les coméis la merienda a vuestros hermanos cómicos. Tened piedad de ellos, que también son hijos de Dios.

En fin, Pedro Ruiz. A mí ya me has ganado para siempre. Aquí una fan. Y si triunfaste en la homilía, haciendo realidad el deseo de que aquel fuera un día INOLVIDABLE para los niños que celebraban su comunión, tus explicaciones posteriores, defendiendo la teoría del mal menor, también fueron de nivel: "Existe lo que se llama la teoría del mal menor y de acuerdo con ella pelearse es menos malo que matarse". Amén.

A seguir bien, Pedro, que tú ya has pedido perdón, tres padrenuestros y aquí paz y después gloria. Y el que no aguante una broma, que se vaya de misa.

cura Canena

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