El paraíso del Legionario Maciel estaba en las Bahams

Minetras el Vaticano investiga la congregación, descubrimos el último secreto de su fundador. Dejó una cuenta a nombre de sus hijos preferidos, Norma y José, para que éstos la repartieran con el resto de sus descendientes. ¿A cuánto asciende la «herencia»?     

Roma 1990. «Miren a la cámara. Normita, quítate el sombrero. Dale la mano al guarda». Norma Hilda Rivas tenía cuatro años. La hija española de Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, difícilmente recordará aquella escena con el guarda suizo. Con un vestidito blanco de hombros abullonados, sombrero a juego y calcetines con puntilla de ganchillo, como visten las niñas de buena familia, Norma recorrió las dependencias del Vaticano acompañada de su padre y de uno de sus hermanos. José, que tenía nueve años cuando se tomó la instantánea y la conserva desde entonces, hace memoria por ella.

«¿Quieren una foto con el guarda suizo?». Acababan de salir de una de las zonas más exclusivas del Vaticano. Despachos, oficinas y un gran auditorio donde el Papa concede las audiencias de grupo. Todos allí conocían a Maciel, pero nadie preguntó quiénes eran esos niños que llevaba de la mano. A pesar de que Norma lo llamase «papá». Suerte que «Papa» es la palabra más empleada en el Vaticano.

Marcial Maciel nunca se separaba de sus hijos en sus recorridos por el mundo. Pero, por si acaso, solía ponerles un guarda -un hombre-, que se encargaba de ellos. Los billetes los compraban sus secretarios de la Legión. Canarias, Barranquilla, Medellín, México, Madrid, París… Entre los 9 y los 10 años, José estuvo en Roma tres veces. Y en una de aquellas visitas a la capital italiana, el mediano de los hijos que Maciel dejó en México recibió la Primera Comunión del propio Juan Pablo II (al igual que Norma). Unas veces viajaban todos los hermanos con la madre de los tres mexicanos o con Norma Hilda Baños, la madre de Normita, a quien presentaban a los chicos como su tía. Maciel tuvo la prudencia de no juntar nunca a las dos mujeres. En otras ocasiones, como aquella primavera en Roma, Normita y José, que por entonces estudiaba en Dublín, viajaban solos con su padre. «¿Listos?». Detrás de la cámara, el propio Marcial Maciel.

Hoy, esta foto familiar a la que Crónica ha tenido acceso en exclusiva, es una de las numerosas pruebas que los vástagos de Maciel en México guardan celosamente en la caja fuerte de un banco, con la esperanza de obtener el reconocimiento de los Legionarios de Cristo.

Después de que este suplemento publicara una entrevista en exclusiva con la madre de Norma en España y desvelara más tarde que el padre Maciel no dejó uno, sino hasta seis vástagos sembrados por el mundo, la Legión de Cristo ha entonado un mea culpa -primero desde EEUU y luego desde España-, anunciando que reconsiderarán la figura de su fundador.

La congregación ultracatólica ya ha admitido públicamente que Maciel tuvo una amante [Norma Baños] con la que procreó una hija, Norma Hilda. La niña, nacida en Acapulco, tiene hoy 23 años y se esconde con su madre en Madrid, en un apartamento de 327 metros cuadrados en una lujosa urbanización con piscina, pista de tenis y cancha de fútbol, como ya desveló Crónica.

Ahora que los responsables de la Legión declaran que necesitan más documentos para afirmar que el resto de los chicos sean realmente hijos de su fundador, este suplemento publica algunas de las pruebas que su abogado, José Bonilla, ha entregado a los Legionarios para demostrar la paternidad de Maciel. Entre ellas, la fotografía que el propio Maciel hizo a sus hijos en el Vaticano. «Ellos tienen toda la documentación», informa Bonilla. «El dossier incluye una grabación en la que el padre Jesús Quirce, rector de la Universidad Anáhuac -centro neurálgico de los Legionarios en México-, manifiesta expresamente que sabían de su existencia».

De hecho, en una de las reuniones que José González mantuvo con el rector, Quirce le entregó un fideicomiso a nombre de él y de Norma, como encargados del reparto, que su padre había dejado para ellos. El documento consiste en un contrato entre dos partes, en el que el testador deja su hacienda a otra persona para que, en el caso que se determine, sea transmitida a un tercero, en este caso, los hijos de Maciel.

«LA LEGIÓN OS BUSCARÁ»

«Cuando yo muera, os buscarán de mi trabajo, de la Legión de Cristo, para que no os falte nada. Se acercará un sacerdote que se llama Marcelino de Andrés», les explicó Marcial Maciel. Pero ellos se enteraron de la muerte de su padre por la prensa y, pasado un año, nadie les había llamado. Tuvo que hablar José con Jesús Quirce para que le entregaran la herencia de su padre. El fideicomiso se encuentra en una cuenta en Las Bahamas de Cititrust Limited. «Todavía no sabemos cuánto dinero hay depositado», explica Bonilla. «Hay que viajar hasta allí para saberlo, pero no es la prioridad de mis representados». Teniendo en cuenta que el fundador que aspiraba a santo se hizo un mausoleo en Roma valorado en 50 millones de euros, no es de extrañar que la cuenta que con tanta previsión abrió Maciel en un paraíso fiscal -con secreto bancario- ascienda a varios millones.

Marcial Maciel registró el dinero con una de las tres o cuatro identidades falsas que manejaba. Falsificó sus carnés y hasta utilizó tarjetas de crédito con esos nombres… Tras su muerte el 31 de enero de 2008, estos documentos quedaron en poder de la Legión. A sus hijos en México, originarios del estado de Morelos, los registró con el apellido González, de su identidad Jaime Alberto González. «Estamos investigando por qué decidió ponerse ese nombre», dice el abogado de los hijos del padre Marcial. Para Norma, Maciel era Raúl Rivas o don Raúl, como le gustaba que le llamaran. «Era un nombre que le agradaba especialmente».

No se conoce qué identidad empleó con su familia en Inglaterra o con la que dejó en Francia. Su hija francesa murió hace unos pocos años en un accidente de tráfico que, irónicamente, sufrió cuando iba a recoger a su padre al aeropuerto. «Fue un episodio que le afectó mucho», revela Bonilla. «La apreciaba mucho. Cuando murió, le regaló una cruz suya a la madre de José». Kevin, de unos 40 ó 45 años, es dueño de una cadena de ropa de alta gama en Londres, una empresa que le dejó su padre. «¿O debería decir su abuelo?», insinúa Bonilla. «Podría ser su nieto, ahora que lo pienso. Nada de este hombre me sorprende ya…».

PADRE ESTRICTO

Sus tres hijos mexicanos -el mayor, de unos 29 años, el mediano, José, de unos 27, y el pequeño, que no supera los 15 años- todavía no han conseguido asumir las múltiples vidas de su padre. «Fue muy estricto con ellos», cuenta Bonilla. «Les puso varias normas que debían cumplir a rajatabla: no fumar, no beber, no tener novia hasta los 20 ó 21 años y, lo más llamativo, no mentir». Cuando descubrieron que su relación con su padre estaba basada en mentiras, su mundo se vino abajo. «Sus vecinos, los amigos de la familia, las dos o tres novias que han tenido estos jóvenes y la pareja actual de José conocieron a Maciel. Es muy duro». Desde hace años, ellos y su madre reciben terapia psicológica.

El golpe les sobrevino en 1997. En el mes de junio o julio, José recibió una llamada de su padre: «En breve va a llegar a tu casa una persona con dinero. Coge un taxi, ve a todos los puestos de periódicos de la zona y compra todos los números de una revista en la que salgo yo en portada». Maciel quería retirar del mercado un reportaje donde se publicaban las primeras acusaciones de pederastia contra él. Al poco, alguien llegó con varias maletas y se llevó las revistas. Así fue como José descubrió que su padre era el fundador de los Legionarios de Cristo. No sabía cómo procesar la información. Tardó un año en decírselo a su madre y a sus hermanos. Al parecer, no le sorprendieron las acusaciones que se hacían a su padre. Él y sus hermanos aseguran que su testimonio puede acreditar estas denuncias.

A la espera de estar preparados para una exposición pública, que harán cuando se lo aconseje su psicoterapeuta, los hijos de Maciel se han trasladado a Ciudad de México. Por motivos de seguridad, han dejado sus casas, en un Estado al sur del país, y sus empleos -José trabaja en el sector del turismo- para refugiarse en el anonimato de la gran ciudad. Ahora, el mediano de los hermanos colabora con su abogado en la cruzada por su reconocimiento público como hijos de Maciel. «Te diré cuatro dirigentes que saben la verdad y no quieren reconocerla», acusa Bonilla: «Evaristo Sada, Cristóforo Fernández, Luis Garza y Álvaro Corcuera».

Los Legionarios dicen que no tienen pruebas, pero, de puertas adentro, ya han admitido toda la información que se ha publicado últimamente. «A mí me han confirmado el tema. Asumen todo el pastel», afirma a Crónica un miembro de Regnum Christi, el movimiento de consagrados de la Legión de Cristo (una categoría similar a la de los numerarios en el Opus Dei).

Así se explica que algunos miembros de la congregación hayan optado por desvincularse. Si el Vaticano decidiera disolver la congregación, los 600 sacerdotes legionarios tendrían que buscar acomodo en las diócesis. Algunos ya lo están haciendo. En Getafe, por ejemplo, hay ya unos 10 sacerdotes procedentes de la Legión. Y en Toledo, acaba de desembarcar otro. ¿Se acerca el final de la congregación de Maciel?

Con información de José Manuel Vidal.

 CARTA A «MI QUERIDO HIJITO

Maciel muestra en esta misiva la confianza que tenía con José, uno de sus hijos. Los errores ortográficos son originales.

Roma II de Nov. De 1991

Niño XXXXXX.

Dublin.

Mi querido hijito: Hase 15 dias que te escribi y me dijiste cuando hablamos por telefono que no hbias recibido mi carta por eso te escribo esta nueva carta y te la mando por correo especial para tener la seguridad de que te llegue.

XXXXX, espero que estes bien de salud, cuidate mucho y estudia para que aproveches bien tu tiempo, poque cuando tu seas grande este esfuerzo y este sacrificio que estamos haciendo te va a servir muchisimo para tu trabajo. Yo ya estoy mejorcito de mi enfermedad del higado, ya pasó el peligro y ahora tengo que cuidarme bien para que no se vaya a hacer cancer en el higado, Aunque estuve muy mal Dios Nuestro Señor y la Santísima Virgen me ayudaron y pude salir adelante.

En esta carta te mando 150 libras para que compres tu juego y con las otras 50 compres algunos caset o lo que tu quieras. Cuando los recibas me escribes para saber que los has recibido y también me dices que es lo que quieres comprar de Reyes y cuanto cuesta para mandarte el dinero con tiempo.

Tu mamá y XXXX me han escrito y me dicen que estan muy bien aunque te estrañan como es natural pero estan muy contentos porque tu estas aprendiendo bien tu ingles y las matematicas.

Ya sabes XXXX, que en cuanto me den unos dias libres en la compañía, posiblemente para fines de Enero yo te mando el billete para que vengas a España a pasar unos dias conmigo Tengo muchas ganas de verte y de platicar contigo, pues ya tu ves que yo estoy por aquí solito, siempre en el trabjo y no tengo a nadie a quien contarle mis cosas. A ti aun que eres chico, yo te platico y te cuento tod das mis cosas porque ademas de quererte con todo mi corazón te veo como a un a amiguito mio. Todos los dias le pido a la Virgencita que te cuide y que seas u hombrecito muy bueno con Diosito y con todos tus semejantes para que cuando te mueras te vallas a gosar de Dios con Jesusito allá en el cielo.

Me dio mucho gusto saber que estas muy contento con tu vicicleta, cuidala para que cuando te vallas para Mexico la puedas vender y comprar otra allá como la de XXXXX. Dile a la Sra. XXX que yo tengo mu cho interes de que te preparen muy bien para tu pri primera comunión y que si es necesario pagar algunas clases especiales me diga cuando yu m me escribas para mandarle el dinero.

Bueno mi hito te mando mil besitos y abrazos y mi bendicion para que Dios te haga muy bien. Un abrazo de tu papá,

Jaime Alberto Gonzalez

(DIRECCION: CASETA-POSTALE 12060-BELSITO.ROMA-ITALIA)

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