El Papa reprocha a Zapatero su política sobre el aborto, los matrimonios gays y la educación

El Papa ha pedido al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que tenga en cuenta «los valores éticos» para fomentar el desarrollo de España, reiterando sus críticas a la postura española en temas como los matrimonios homosexuales, el aborto y la educación religiosa.

El Pontífice hizo estas manifestaciones en la audiencia que concedió hoy en el Vaticano a Zapatero, la primera visita del político español a la Santa Sede y la segunda vez que se ve con Juan Pablo II después del encuentro que tuvieron en Madrid en mayo del año pasado.

El Papa y Rodríguez Zapatero hablaron a solas durante casi quince minutos en la Biblioteca privada del Pontífice y, después, Juan Pablo II pronunció un discurso en español en presencia del resto de miembros de la delegación española, de la que formaba parte el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos.

El Obispo de Roma, que en algunos momentos se le notó cansado, reiteró los deseos de la Santa Sede de mantener el «buen clima» de las relaciones entre la Iglesia española y el Estado, un deseo que recordó que el propio Zapatero le transmitió durante el encuentro que mantuvieron el año pasado en Madrid.

Tras hacer votos por que España conserve los «valores morales y culturales, así como sus raíces cristianas», Juan Pablo II dijo a Zapatero que «reafirmaba» todo lo dicho en el discurso que dirigió el pasado viernes al nuevo embajador español ante la Santa Sede, Jorge Dezcallar, en la presentación de sus cartas credenciales.

En esa ocasión, Juan Pablo II, en un cariñoso pero fuerte discurso, condenó el aborto y los matrimonios de homosexuales, pidió al Gobierno español que garantice el derecho fundamental a la vida, que defienda a la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, y que se respete la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas.

El Papa expresó hoy su deseo de que España alcance un moderno desarrollo «y que en esa tarea se tengan en cuenta los valores éticos, tan arraigados en la tradición religiosa y cultural de la población».

«Sepa que puede contar con la Santa Sede para trabajar unidos en la gran causa de la paz y en favor del progreso espiritual de los pueblos, para ayudar a la erradicación del terrorismo y de la violencia en todas sus formas y para alcanzar el mayor logro de las legítimas exigencias de la persona, con su dignidad, derechos y libertades», añadió.

Visita cordial y entrañable

Por su parte, Zapatero, en declaraciones posteriores a los informadores, dijo que la visita había sido «muy cordial y entrañable» y había transmitido su deseo de mantener una relación abierta con la Iglesia católica española y con el Vaticano.

También reflexionaron sobre el futuro de la Unión Europea, donde dijo que hay una «voluntad compartida de que el proyecto vaya adelante», y sobre otros aspectos del orden internacional, como la situación en Oriente Medio (uno de los asuntos internacionales que más preocupan al Papa), aunque Zapatero aseguró que no hablaron de Irak.

Tras la audiencia con el Papa, el jefe del Gobierno se reunió con el secretario de Estado del Vaticano, Angelo Sodano, en una entrevista en la que fuentes del Ejecutivo español informaron de que el «número dos» de la Santa Sede lamentó que la nueva Constitución europea no haga referencia alguna a las raíces cristianas del viejo continente.

Además, expresó su deseo de dar relevancia a la conmemoración del 25 aniversario de los acuerdos entre España y la Santa Sede y de que haya más cooperación entre los servicios exteriores de ambos Estados en relación con Oriente Medio e Iberoamérica.

Las mismas fuentes subrayaron que el Papa se encontraba con mejor aspecto que en otras ocasiones y destacaron el apoyo ofrecido por el Pontífice en la lucha contra el terrorismo y por la defensa de la paz.

La audiencia se celebró en un ambiente de cordialidad. Rodríguez Zapatero acudió a la reunión con la mano derecha vendada y, por ese motivo, tuvo que saludarle con la izquierda al tiempo que le explicaba que la lesión se la causó mientras jugaba al baloncesto con sus hijas.

Zapatero se despidió del Papa entrelazándose las manos, momento en el que el Pontífice, dirigiéndose a la delegación española, les dijo que tienen «un presidente muy joven y eso está bien», a lo que el jefe del Gobierno respondió: «sí, está bien».

El jefe del Gobierno español regaló al Papa un cuadro de Rafael Canogar titulado «Pila» y Juan Pablo II le obsequió con las veinte monedas que representan los misterios del rosario.

Mientras el Papa y Zapatero hablaban a solas, el secretario del Pontífice, Stanislaw Dziwisz, bromeó con los periodistas españoles sobre la eliminación de la selección española de fútbol de la Eurocopa de Portugal, una circunstancia que calificó de «desastre» y «humillación», siempre en tono distendido.

De la delegación española formaron parte, además de Zapatero, Moratinos y Dezcallar, el subsecretario de Exteriores, Luis Calvo; el secretario general de la Presidencia, Nicolás Martínez Fresno; y la directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico.

Cuando Zapatero abandonó el Vaticano tras sus declaraciones a los periodistas para emprender viaje de regreso a Madrid, un grupo de turistas españoles se percató de su presencia y le vitorearon y aplaudieron y el jefe del Gobierno se acercó hasta ellos para saludarlos.

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