El Papa rechaza la dimisión de Barbarin, condenado por encubrir abusos

Francisco invoca la presunción de inocencia para el cardenal francés sentenciado a seis meses de prisión. El prelado decide retirarse temporalmente de su cargo en la diócesis de Lyon

La decisión del Vaticano, en medio de la tormenta que la Iglesia atraviesa por los escándalos de abusos a menores, vuelve a causar sorpresa. Especialmente después de la espectacular puesta en escena llevada a cabo en la Santa Sede durante la cumbre del pasado febrero. El Papa, contra todo pronóstico, rechazó el lunes la dimisión del cardenal francés Philippe Barbarin, condenado a seis meses de cárcel por encubrir los abusos a menores de los que tuvo conocimiento entre 2014 y 2015. Según ha confirmado su portavoz, Alessandro Gisotti, Francisco dejó al purpurado la libertad para tomar la decisión que creyese más oportuna invocando su presunción de inocencia y pensando en el bien del arzobispado. El cardenal ha comunicado hoy que se retirará temporalmente de su puesto como máximo responsable del arzobispado de Lyon.

Barbarin, de 68 años, explica en un comunicado que ha decidido retirarse “por cierto tiempo” de la primera línea de la diócesis, aunque seguirá formalmente a su frente como arzobispo de Lyon, título que mantiene.“Por su sugerencia (del Papa) y porque la Iglesia de Lyon sufre desde hace tres años, he decidido retirarme por cierto tiempo y dejar la conducción de la diócesis al vicario general Yves Baumgarten”, ha señalado. Barbarin ya dejó claro que presentará un recurso en segunda instancia.

La condena del cardenal, uno de los hombres más poderosos de la Iglesia católica en Francia, supuso una sorpresa en su país y en el propio Vaticano. Nadie, ni siquiera el Papa, a juzgar por su reacción, pensaba que sería condenado. De hecho, cuando el tribunal de Lyon que le juzgaba pidió la comparecencia como testigo del cardenal y prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, el Vaticano se permitió invocar la inmunidad diplomática del prelado para evitar su declaración. Un gesto completamente opuesto a la línea de colaboración con la justicia que pide el Papa a los obispos en sus países y que causó indignación en las víctimas. Especialmente cuando el concepto de “tolerancia cero” se convierte en algo tan interpretable.

La decisión del Papa, que según Barbarin ha apelado a la “presunción de inocencia”, coincide con la actitud mostrada hacia el cardenal George Pell, exministro de Finanzas del Vaticano. Nunca -ni al ser imputado ni tras conocerse su condena- fue obligado a dimitir de su cargo. De hecho, su mandato expiró de forma natural y hoy, en prisión hasta que se resuelva su recurso en segunda instancia, sigue siendo cardenal. Una mayoría de personas considera en el Vaticano que el cardenal australiano es inocente y será absuelto cuando tenga “un juicio justo” sin jurado. Una sensación parecida a la que recorre ahora la Santa Sede con el prelado francés. Ayer, de hecho, Francisco se fotografió sonriente y con él y estrechando su mano.

Barbarin anunció su intención de presentar su dimisión al papa Francisco unas horas después de que el tribunal correccional de Lyon lo declarara, el 7 de marzo, “culpable por no haber denunciado malos tratos” contra un menor entre 2014 y 2015, los años en que las primeras víctimas del cura Bernard Preynat acudieron a él para contarle los abusos sufridos 25 años atrás y exigir que el sacerdote no siguiera trabajando con niños. Los jueces lo condenaron por ello a seis meses de cárcel, aunque exentos de cumplimiento de la pena. La sentencia supuso una sorpresa incluso para los demandantes, que acudieron por la vía particular a los tribunales ya que la fiscalía de Lyon rechazó presentar cargos —postura en la que se reafirmó durante el juicio, el pasado enero— al considerar que habían prescrito.

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