El Papa pide a la Iglesia que se despoje de su riqueza terrenal y del poder político

Más de un millar de abusos contra menores fueron denunciados en Alemania Por esto, 181.000 personas se borraron de la Iglesia Católica en el país

COMENTARIO: Estamos de acuerdo, el clericalismo o intervención del clero en la política es contrario al laicismo y la democracia. Pero el primeero que debía aplicarse sus palabras es él mismo. Su visita al Parlamento, su uso privilegiado de jefe de Estado, sus concordatos,… son claros ejemplos de ese clericalismo. Pero como nos tienen acostumbrados los jerarcas religiosos la hipocresía forma parte de su discurso.


Benedicto XVI ha dicho este domingo que la Iglesia necesita una "fuerte renovación", que tiene que "despojarse" de su riqueza terrenal y de su poder político y abrirse a las preocupaciones del mundo y ha asegurado que las épocas de secularización han contribuido a su purificación y a su reforma interior.

En un fuerte y duro discurso pronunciado ante grupos de católicos alemanes con los que se reunió en Friburgo (suroeste) el papa Ratzinger ha afirmado que desde hace decenios se asiste a un descenso de la práctica religiosa y se constata que una parte de los bautizados abandonan la Iglesia.

Ante esa situación, el Pontífice se ha preguntado si la Iglesia, "que somos todos los bautizados, no sólo la jerarquía, el papa y los obispos", debe cambiar y la respuesta que ha dado fue: "sí, es necesario un cambio".

"La Iglesia debe de nuevo abrirse a las preocupaciones del mundo y dedicarse plenamente a ellas", ha afirmado con rotundidad, a la vez que ha precisado que, sin embargo, "a lo largo de la historia de la Iglesia se ha manifestado la tendencia contraria".

"Es decir la de una Iglesia que se acomoda al mundo, se vuelve autosuficiente y se adapta a los criterios del mundo. Ella da más importancia a la cosa institucional y organizativa que a su llamada a la apertura", ha agregado el papa Ratzinger.

Sin ambages, Benedicto XVI ha insistido en que para cumplir su objetivo, la Iglesia "debe de nuevo separarse de todo lo mundano".

Un reforma interior

En esa línea de claridad, Benedicto XVI -que en estos años ha criticado el secularismo que avanza en el mundo- ha agragado que "en un cierto sentido, la historia ha salido en ayuda de la Iglesia, ya que las diferentes épocas de secularización han contribuido de manera esencial a su purificación y a su reforma interior".

"Las secularizaciones, bien de las expropiaciones de los bienes de la Iglesia o la cancelación de los privilegios o cosas similares, significaron en cada ocasión vez una profunda liberación de la Iglesia de lo mundano: se despojaba de su riqueza terrena y volvía a abrazar totalmente su pobreza terrenal".

Para el Papa teólogo, "liberada de su peso material o político", la Iglesia puede dedicarse mejor y de manera verdaderamente cristiana al mundo entero, "puede nuevamente vivir de manera más libre su llamada al ministerio de la adoración a Dios y al servicio del prójimo".

También ha asegurado que sin elementos mundanos, la Iglesia puede realizar mejor su labor social y caritativa, tras asegurar que la caridad no es para la Iglesia una "actividad de asistencia social que se puede dejar a otros, sino que es expresión irrenunciable de su misma esencia".

Los casos de abusos

Benedicto XVI ha vuelto a denunciar los casos de abusos sexuales por parte de clérigos, que ha dicho han ensombrecido a la Iglesia y los ha calificado de hechos muy "dolorosos".

Más de un millar de abusos sexuales contra menores han sido denunciados en Alemania y según se ha comprobado en los últimos 30 años unos 350 menores sufrieron abusos. Según datos de la iglesia alemana, el pasado año se borraron de la Iglesia Católica por esta causa 181.000 personas.

Antes de reunirse con los grupos católicos, Benedicto XVI ofició una misa en un aeropuerto de Friburgo, donde ante unos 100.000 fieles aseguró que un agnóstico está más cerca de Dios que los "fieles rutinarios, aquellos que sólo ven en la Iglesia el boato, sin que su corazón quede tocado por la fe".

Estos dos actos culminaron la visita de cuatro días de Benedicto XVI a su Alemania natal, de marcado acento ecuménico, en la que resaltó la figura de Martín Lutero y denunció que la verdadera crisis de la Iglesia en el mundo occidental es una crisis de fe y que si no se llega a una auténtica renovación de la misma, "toda reforma estructural será ineficaz"

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