«El Papa no ha vivido en un país islámico»

El holandés Cornelis Hulsman lleva más de 15 años viviendo en Egipto y 30 comprometido en el diálogo entre Occidente y el islam. Para este sociólogo y periodista de 51 años, cristiano ortodoxo para más señas, la comunicación es la mejor receta para evitar crisis como las derivadas de las caricaturas de Mahoma y las palabras del papa Benedicto XVI. Su revista on line Cawu.org es un portal para conocer mejor la realidad del mundo musulmán.

–¿Por qué creó CAWU?
–A lo largo de los años me di cuenta de que las informaciones que daban algunos medios occidentales sobre Egipto no eran del todo correctas. Así que mi mujer, que es egipcia, y yo decidimos, a finales de los 90, traducir al inglés artículos de la prensa árabe, para ofrecer el punto de vista de aquí.

–¿Qué tipo de artículos?
–Los que consideramos que contribuyen a conocer y entender mejor la realidad de esta parte del mundo, sobre todo los que hablan de las relaciones entre el mundo árabe y el occidental, y entre islam y cristianismo. Para entender el mundo árabe, la religión es muy importante.

–Después de tantos años en Egipto, ¿qué percepción tiene del islam?
–No existe el islam, como tampoco hay una sola cristiandad, sino muchas maneras distintas de interpretarlo. Evidentemente, hay unos principios básicos que todos los musulmanes comparten, pero cuando abordas el papel del islam en la sociedad ves las diferencias. Si miras la Constitución egipcia, te das cuenta de que una cosa es cómo entienden los jueces la ley islámica y otra muy diferente los estudiosos de la Universidad Al Azhar, cuna del islam suní.

–¿Qué es lo primero que debería saber un europeo sobre el islam?
–Que nunca hay que generalizar. Esta es la cuestión principal. Lo peor es generalizar sobre el islam o sobre los árabes, o que los árabes generalicen sobre los europeos. Lo único que puedo decir generalizando sobre los españoles es que todos tienen pasaporte español, nada más. Se ha de ser consciente de las diferencias.

–¿Y cómo ven los musulmanes a Occidente?
–Algunos medios árabes critican mucho a Occidente, y no es raro, tras sucesos como las caricaturas de Mahoma y las palabras del Papa. El problema es que, al final, la percepción que se tiene en la calle es que todo Occidente actúa deliberadamente contra el islam. No es así, pero lo que hay que entender es que a los musulmanes les cuesta tragar muchas actitudes laicas europeas, pero lo mismo les pasa a los cristianos egipcios, el 10% de la población. La sociedad egipcia es muy religiosa, pero nadie escribe sobre esto.

–¿El Papa metió la pata?
–He leído el discurso y cometió errores. Citó al emperador cristiano Manuel II, pero no contextualizó la cita históricamente, en los últimos años del Imperio bizantino, amenazado por el Ejército otomano. No creo, como se ha escrito en parte de la prensa de aquí y se dice en la calle, que lo hiciera deliberadamente. En mi opinión, una de las carencias del Papa es que nunca ha vivido en un país islámico, no ha tenido esa experiencia. Pero no se le puede culpar de eso, todos tenemos nuestras limitaciones.

–¿Entonces?
–No se trata solo de consultar a expertos teólogos y publicaciones occidentales. También hay que hablar con gente que haya vivido o viva en un país musulmán. Ahora estamos preparando, con religiosos católicos y musulmanes, un largo informe sobre este tema en nuestra revista.

–Primero las viñetas y ahora el Papa. ¿Qué está pasando?
–Cuando vives fuera de Europa y solo te informan de este tipo de incidentes, piensas que eso es lo único que está pasando ahí. Lo mismo ocurre cuando los medios europeos informan sobre el mundo árabe. Es evidente que hay que informar de este tipo de incidentes, pero hay muchas otras cosas sobre las que hablar. Los europeos extraen una imagen distorsionada del mundo árabe, y los árabes, de Europa.

–¿Y qué hay que hacer?
–Bueno, creo que trabajar en la traducción de periódicos es un buen principio. No es que me crea todo lo que dice la prensa árabe, pero leerla ayuda a entender los sentimientos de la gente de aquí, expresados con sus propias palabras. Creo que sería bueno también que los periódicos europeos fueran traducidos al árabe.

–¿Y cuáles son esos sentimientos?
–Hay musulmanes que se sienten tratados injustamente y hay personas que han estado durante años comprometidas con el diálogo y que ahora se preguntan si tiene algún sentido continuar.

–¿Es optimista sobre la relaciones entre islam y Occidente?
–No hay que tirar la toalla. Tenemos que seguir trabajando por el diálogo, y para ello necesitamos entendimiento. Y el entendimiento es comunicación. No tenemos por qué estar de acuerdo con las opiniones de los otros, no hay ninguna necesidad, pero sí entender cómo piensan.

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