El Papa llega a África, la ‘reserva espiritual’ de la familia cristiana

Este miércoles Francisco inicia uno de los viajes más importantes de su Pontificado. Durante casi una semana visitará África, a ja que definió san Juan Pablo II como el continente de la esperanza. En su gira acudirá a Kenia y Uganda. Además, el Pontífice ha decidido mantener en la agenda su visita a República Centroafricana, pese al peligro de que los yihadistas intenten atentar contra él.

El Papa acude a un continente que se ha rebelado contra el relativismo y que se ha erigido como el gran baluarte de la familia natural. Francisco conoce perfectamente esta situación yha denunciado la “colonización ideológica” que organismos como la ONU y mandatarios como Obama pretenden imponer en África.

Lo definió muy bien el cardenal sudafricano Wilfrid Fox Napier tras la visita del presidente de EEUU a África el pasado mes de julio: “Hay países que reciben este mensaje: sólo te daré ayudas si cambias la legislación. Obama lo dijo explícitamente en Kenia”.

¿A qué leyes se refiere? Concretamente a la ingeniería social que se está imponiendo en Occidente y que pasa por la aprobación de las uniones homosexuales, incluso permitiéndoles la adopción, el aborto libre y el uso masivo de los métodos anticonceptivos.

Cardenal Njue: “No son quienes para decirnos nada”

El presidente de la Conferencia Episcopal de Kenia, el obispo Philip Anyolo, ya recordó al mandatario norteamericano que África “resistirá la presión de aceptar el ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo” señalando que la Iglesia “tiene la misión profética de proteger el santo matrimonio”.

En la misma línea se manifestaba el arzobispo de Nairobi (Kenia), el cardenal John Njue, que decía: “Aquellos que han arruinado su sociedad…no son quienes para venir y decirnos por dónde debemos ir”.

Pero no sólo la Iglesia se resiste a esta colonización. William Ruto, vicepresidente de Kenia, país que visitará Francisco, indicó que “la homosexualidad está contra del plan de Dios, Dios no creó al hombre y a la mujer para que los hombres se casen con hombres y las mujeres con mujeres”.

Y la parlamentaria Rose Mitaru llegó a decir que su país estaba “dispuesto a rechazar cualquier ayuda externa si está ligada a los matrimonios homosexuales”.

Existe, sin embargo, un peligro mayor para África, y no es otro que la ONU. El organismo internacional supedita las ayudas al desarrollo a la aplicación de políticas ideológicas en las que se impone de manera clara la ideología de género. Tampoco ante este desafío, la Iglesia del continente se ha achantado.

La “nueva esclavitud” promocionada por Naciones Unidas

En un comunicado conjunto, los obispos de África denunciaron el pasado mes de septiembre la “nueva esclavitud” que pretende imponer la ONU en el continente mediante “sucias campañas”. De hecho, denunciaban que Naciones Unidas “compra” a políticos y funcionarios africanos para promover sus “intereses egoístas y perversos”.

“Nosotros, pastores africanos, no queremos que se reduzca a los africanos a ‘socios serviles’” afirmaban en el texto los obispos. Y añadían: “¡Esto es un nuevo tipo de esclavitud! Queremos que la dignidad de nuestro pueblo sea respetada. ¡No! África no es un gran mercado potencial para la industria farmacéutica de los anticonceptivos y condones. ¡Sí! África está poblado por hombres, mujeres y niños dotados de una dignidad trascendente y una magnífica vocación. Los pueblos africanos tienen una misión insustituible para la humanidad de hoy”.

Las presiones de organismos como la ONU o de los gobiernos de los países occidentales son frecuentes. Y así lo denuncian algunos políticos y la Iglesia. Son también en este caso los obispos los que de manera más contundente se manifiestan al respecto:

“Estas presiones políticas y económicas tienen un solo objetivo: el control y la reducción drástica de la población africana así como la destrucción planificada del matrimonio y de la familia”.

Uganda, el mejor ejemplo de lucha contra el SIDA

Una de las paradas del viaje del Papa será Uganda. Este país es el claro ejemplo de cómo se puede evolucionar y solucionar el problema del SIDA sin seguir las exigencias de la ONU, que siempre han consistido en fomentar la promiscuidad mediante el envío de millones de preservativos, con los que -de paso- hace caja.

En 1989 el entonces presidente de Uganda Yoweri Museveni decidió luchar contra la enfermedad siguiendo un camino distinto al de la ONU. Pese a las presiones internacionalespuso en práctica el sistema ABC, que se ha demostrado un éxito en contraposición a otros países africanos que ‘se dejaron’ ayudar por Occidente.

La pediatra del Hospital de Mulago (Uganda), Angelina Kakooza-Mwesige, explicó en una entrevista en Aceprensa este éxito. “Se optó por conseguir que la población cambiara su comportamiento para evitar el riesgo, y no solo reducirlo, como hacen los programas de prevención centrados en la difusión de preservativos”, aseguraba.

Además, añadía que el mensaje fue muy claro y práctico: “A (abstinencia), B (fidelidad) y, si no si no se vive lo anterior, C (condón). Para la Iglesia Católica, la C indica Carácter, formación del carácter”. Los resultados fueron demoledores: “Personas sexualmente activas decidieron ser fieles a una sola pareja y otras resolvieron retrasar el comienzo de las relaciones sexuales”.

El informe Uganda´s Demographic and Health Survey 2000-2004 mostraba que el 93% de los ugandeses cambió su comportamiento sexual para evitar el SIDA”. Además, la tasa de contagiados por la enfermedad se redujo drásticamente. Pasó del 20% de la población a estar en torno al 5% en algo más de una década.

El precio a pagar por enfrentarse al poder

Sin embargo, esta política no le salió gratis. Mientras realizaba la estrategia ABC, la ONU retiró sus ayudas al país bajo el pretexto de “la mala gestión” del Ministerio de Salud. Pero detrás estaba el hecho de que Uganda apostara por la fidelidad y la abstinencia.

Tampoco Francisco lo tendrá fácil en este viaje. Denunciar los intereses políticos y económicos que hay en África ya les costó duras campañas en contra a Juan Pablo II y a Benedicto XVI durante sus viajes a África.

El Papa polaco pidió precisamente a los jóvenes ugandeses en 1993 que “no se dejarán engañar por las palabras vacías de los que ridiculizan la castidad” mientras que Benedicto XVI declaró en 2009, volviendo de una visita a este continente, que “no se puede superar este problema del SIDA con dinero, no se puede superar a través de la distribución de preservativos: al contrario, aumentan el problema”.

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