El Papa frena la beatificación de Pío XII para no enojar a los judíos

El postulador de la causa dice que Benedicto XVI tiene prisa por ir a Israel

Benedicto XVI "quiere tener buenas relaciones con los judíos" y, como expresión de esa proximidad, "visitar Israel cuanto antes", y eso ha frenado hasta ahora que estampe su firma en el decreto de reconocimiento de las virtudes heroicas del Pío XII, uno de los requisitos indispensables para convertirle en beato. Eso es al menos lo que ha declarado a la agencia italiana Ansa Peter Gumpel, el postulador de la causa de beatificación de Eugenio Pacelli, que ejerció como Papa entre 1939 y 1958.
Gumpel advierte, sin embargo, de que los gestos de aproximación entre católicos y judíos han de ser recíprocos y que por mucha prisa que tenga el Pontífice por ir a Jerusalén, el viaje no será posible mientras en el museo de la Historia del Holocausto de Yad Vashem, en Jerusalén, siga figurando una foto de Pío XII junto con una leyenda en la que se le acusa de no haber alzado la voz contra el genocidio perpetrado por los nazis.
El postulador recuerda que su trabajo ya ha finalizado y que solo se precisa del visto bueno del Papa y del reconocimiento de un milagro para que a Pacelli se le abran las puertas de la santidad. No obstante, la bendición del Pontífice sería considerada como un gesto hostil por parte de la comunidad judía, como hace unos días puso de manifiesto el gran rabino de Haifa tras haber intervenido en el sínodo de obispos que se celebra en el Vaticano.

ABUSO DE CONFIANZA
Gumpel reprocha esas palabras al rabino, al que acusa de abusar de la confianza y de la generosidad de Benedicto XVI, que le convirtió en el primer representante de su confesión invitado a participar en un sínodo. Las palabras sobre Pío XII "no ayudan precisamente a mejorar las relaciones con los judíos", añade el defensor de la causa de Pacelli. "Somos contrarios a la beatificación. No podemos olvidar sus silencios sobre el Holocausto", espetó entonces el rabino.
El CRIF, organismo que agrupa a diferentes organizaciones que representan a los 600.000 judíos que residen en Francia, salió el viernes el apoyo del rabino de Haifa insistiendo en que mientras no se abran la totalidad de los archivos correspondientes al papado de Pacelli, y no aparezcan evidencias que desmientan lo que se conoce hasta ahora sobre la actitud de Pío XII ante el Holocausto, la beatificación tendría serias consecuencias para las relaciones entre ambas confesiones.

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COMENTARIO

Creo que nos equivocamos. Leo el comentario de Íñigo Ramírez de Haro "¿Santo Pio XII, el papa de Hitler? y parece que, no solo a él, sino a muchos laicistas y ateos, que nos sorprende que la Iglesia pretenda canonizar a un señor que lo primero que hizo como papa fue firmar el concordato con la Alemania nazi, que no solo miró para otro lado mientras se gaseaba a judios, gitanos, opositores políticos, homosexuales, etc. sino que, sin desviar la mirada, promovió regímenes fascistas y genocidas en Hungría, Croacia, etc. y hasta, sin el menor pudor, repartió pasaportes diplomáticos a los jerarcas nazis que solicitaron su cristiana protección. Pues bien, esto no es para sorprenderse. Lo que sería preocupante es la actitud contraria. No digamos ¡Mira, un cristiano canonizando personajes de esta talla..!, NO. Digamos y difundamos que tales comportamientos, las complicidades con los genocidas y la canonización de los cómplices, son la expresión natural, la consecuencia histórica y el soporte
 ideológico de una institución como la iglesia católica (y todas las demás). ¿Nos sorprendería que un banquero elogiara el sistema financiero internacional?: No, ¿verdad?.
Nos traiciona el subconsciente impregnado de religiosidad, el ancestral dominio sobre nuestras conciencias y haciendas.  Parece que como el gran, por otro lado, Luis Buñuel, proclamamos "Soy ateo gracias a dios". NO. Proclamemos nuestra condición saliéndonos del esquema de pensamiento cristiano, desnudándonos, mirándonos y afirmando nuestra condición de hombres y mujeres libres, dueños y responsables de nuestros actos y de nuestro porvenir, combatiendo con el único arma de que disponemos, la razón, actitudes fascistas, genocidas, etc… pero sin sorprendernos, por favor.

J.M. Lafora

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