¿El Papa en televisión?

El Papa ha hecho algo que jamás había sucedido en la historia de la Iglesia: responder a varias –siete– preguntas en televisión. Un acontecimiento histórico interplanetario, que dicen. Pero lo cierto es que un rato sí que han tardado. Y tampoco es que haya sido una novedad. Si el Vaticano no había aceptado ofrecer entrevistas antes no sería porque no les vendría bien. Qué mejor publicidad que sentarse en un plató. Aunque corrían el riesgo –fundado– de que les cayeran unas cuantas preguntas incómodas. Bastaría con hacer una búsqueda de los últimos actos ocurridos en el seno de la Iglesia y la palabra pederastia aparecería si no en el 91, sí en el 90% por ciento de los resultados.

Por ese motivo, la Santa Sede habrá estado muy encima de la cadena pública italiana Rai Uno. Salvando el hecho de que una televisión mantenida con el erario público acepte la presiones y exigencias de una no poca sospechosa organización, lo interesante sería conocer el modus operandi en el filtrado de las preguntas. La dirección del programa A su imagen anunció hace unas semanas que, tras haber recibido miles de preguntas, aumentarían a siete el número de cuestiones que le pedirían responder a Joseph Ratzinger –Benedicto XVI para los amigos–. Sí. De miles, siete. He ahí los porcentajes. Lo mejor, el contenido de las elegidas. Empieza el presentador –de cadena pública, que no se nos olvide–: “Santo Padre, quiero agradecerle su presencia que nos llena de alegría y nos ayuda a recordar que hoy es el día en que Jesús demuestra su amor en el modo más radical, muriendo en la cruz como inocente”. ¿Y las siete preguntas? La primera, sobre el dolor inocente; la segunda, sobre el alma; la tercera, sobre los cristianos que emigran de Irak; la cuarta le pedía consejo al Papa sobre el conflicto de Costa de Marfil; la quinta, sobre la muerte y resurrección de Jesús; la sexta, también sobre la resurrección; y la última –cómo no– sobre María. Ni una sobre la lacra que asola el seno de la Iglesia. Ni una sobre las políticas -y no políticas- de Berlusconi.

Ayer hice una pequeña prueba. Lancé en Twitter lo siguiente: ¿qué le preguntaríais vosotros al Papa? Ni una sola de las cuestiones que me llegó trataba sobre la vida y muerte de nadie, sobre la semana santa, almas, infiernos y demás. Cero. Confirmarlo sin saberlo no estaría bien, pero me aventuraría a decir que alguna de las miles de preguntas que recibieron en el programa A su imagen se refería a los abusos sexuales de más de un sacerdote. O, como reconoció ante ayer el arzobispo de Santiago de Chile, sobre la “basura” que hay en la Iglesia. Pero no conviene molestar a Benedicto. No vaya a ser que lo mostremos a él y a la empresa que gestiona “a su imagen y semejanza”.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...